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La revolución del pádel, el deporte que llegó para quedarse en Chile

Cada vez hay más aficionados que toman pala y pelota para pasar un buen rato entre cuatro paredes, pero a la vez, el World Padel Tour, el circuito más importante del mundo, tuvo por primera vez una fecha en el país. Y con los mejores del mundo repletando San Carlos de Apoquindo. Una fiesta que no se detiene.
Foto: Matías Donoso
Héctor Opazo M.19 de marzo, 2023
El sol pega fuerte en San Carlos de Apoquindo, pero a las tres mil personas que ven a la mejor pareja del mundo en pádel, los españoles Alejandro Galán y Juan Lebrón, no les interesa.

Bloqueador solar, gorros, botellas de agua y abanicos de cartón que regalan en la entrada son suficientes para soportar la canícula y repletar las tribunas (las mismas del ATP de Santiago) para disfrutar del Chile Open del World Padel Tour, que concluyó este domingo.

Afuera, otro millar de personas se resiste a la insolación y sigue los partidos en pantallas instaladas en las llamadas “villages”, que no son más que carpas llenas de stands de los múltiples auspiciadores del torneo y que ofrecen jueguitos para niños y adultos, agua y mucho más.

Es la primera experiencia del circuito en Chile y todos están felices. Aunque los créditos locales (Javier Valdés y Andrea Koch) perdieron en la primera ronda, el público siguió repletando día a día el recinto.

“Ha superado todas nuestras expectativas. La mayoría de los jugadores, sobre todo los experimentados, dicen que es el mejor torneo de la historia del Tour. Nunca vieron una organización de este nivel y con esta escenografía maravillosa, con las montañas al lado”, cuenta Lisandro Borges, CEO del World Padel Tour.

Las jugadoras comparten el diagnóstico y destacan el apoyo, más allá del calor: “No me esperaba tanta gente viéndonos jugar a las 2 de la tarde, me encantó jugar aquí”, valoró la española Jessica Castelló.

“Es nuestra primera vez en Argentina, Chile y Paraguay y ha sido una muy buena experiencia. Ojalá siga creciendo el circuito en la región y podamos venir más veces”, añadió la ibérica.

En la final, eso sí, no tuvo suerte: debió retirarse por un estado febril de su compañera Claudia Jensen cuando perdía por 6-1 y 1-0 ante sus compatriotas Alejandra Salazar y Gemma Triay, primeras campeonas del Chile Open.

En redes sociales, varios jugadores alabaron las condiciones de la organización y, sobre todo, la presencia y la participación del público, que en la cancha se nota.

“Vamos, Lu”, grita uno desde la tribuna. “Dale, Vikinga”, aporta otro. Aplauden los buenos puntos, se toman la cabeza en los errores y entienden las estrategias y golpes.

Los héroes, claro está, son Juan Lebrón y Alejandro Galán, actuales número uno del mundo en el ranking WPT y que se hicieron sentir en el país, llenando las tribunas en cada uno de sus partidos y recibiendo ovación en sus triunfos.

“Se nota que el pádel está creciendo cada vez más y más en Chile. Estoy muy contento por el apoyo de la gente, venimos y casi nos sentimos locales”, admitió Lebrón.

Todos quieren firmas y fotos de los mejores jugadores del mundo, los españoles Lebrón y Galán. Ellos se dejan querer. Foto: Matías Donoso.

La final, ante los retadores, el argentino Agustín Tapia y el español Arturo Coello, medía a las dos mejores parejas del mundo y se jugaba la noche de este domingo.

“Es increíble lo que nos encontramos en Chile, están locos por el pádel”, dice Tapia, quien espera toparse con más nacionales en el circuito. “Falta que haya más chilenos que se dediquen 100% a este deporte. Con los auspiciadores y el crecimiento del World Padel Tour, creo que a los 60 o 70 primeros nos alcanza para vivir de esto”, admite el trasandino.

Una definición a estadio lleno, pese a que no hubo chilenos en los últimos cuatro días, un éxito que tiene muy satisfecha a la organización, que pretende quedarse por mucho tiempo más en el país.

“La gente viene a ver pádel, a los jugadores que sigue por televisión. Sabíamos que iba a venir bastante público, sobre todo porque se vendieron 2.500 abonos en un día... Pero saberlo no es lo mismo que encontrarse con un entorno fantástico”, aplaude Borges, quien ratifica que la idea es permanecer en San Carlos de Apoquindo por varios años más.

“Hay contrato, sí. La idea no es venir, hacer una fecha y ya, sino que llegamos para quedarnos. Queremos construir marca, porque entendemos que este torneo contribuye al crecimiento del pádel, que muchos chicos que lo vieron por televisión puedan acercarse a esta disciplina”, confía.
Un deporte que nació en España y que creció en Argentina (hay apenas tres jugadores de otros países entre los 30 primeros del ranking, tanto en varones como en damas), pero que de a poco empieza a llegar a más rincones del mundo, con Sudamérica como gancho: ya se jugó en La Rioja (Argentina), ahora en Santiago y la siguiente parada es en Asunción, todas sedes inéditas.

“Sin dudas que en Europa se nota un crecimiento muy grande. Obviamente siempre es más fuerte en España,y Argentina, pero nos sorprendió el impacto en esta gira sudamericana. igual cuando vamos a países como Suecia, Austria o Bélgica, porque hace años nos preguntábamos si había pádel y ahora están todos fanatizados”, describe Tapia.

“Hace tres años que vengo trabajando para traer fechas a Sudamérica, donde se están haciendo mil canchas por año. El mercado chileno está creciendo, salen clubes desde debajo de la tierra como si fueran hongos”, cuenta Borges, quien también cree que la expansión terminará con la hegemonía española y argentina en los torneos.

Andrea Koch y Javier Valdés fueron los únicos chilenos en el cuadro principal del torneo. Ambos cayeron en primera ronda. Foto: Matías Donoso.

“Eso va a cambiar con el trabajo de las federaciones, si lo hacen bien. Es cierto que Chile solo tiene un exponente importante, Javier Valdés. Yo quiero que haya muchos Valdés y para eso se tiene que hacer un trabajo importante con los profesores, porque no basta con tener cinco mil canchas de pádel, sino que hay que formar correctamente a los chicos que tienen ganas”, promete Borges.

LOS SECRETOS DEL PÁDEL


“El pádel es el segundo deporte que más crece en el mundo porque es muy fácil comenzar. Para jugar tenis tienes que tomar clases uno o dos años, mientras que aquí le das paletas a cuatro personas que nunca han tomado una raqueta y el primer día ya se divierten como si estuvieran en la playa”, arguye Borges.

Surgido como heredero natural del tenis, mantiene muchas de las reglas para contar los puntos, los juegos y los sets. Y cuando un game está 40-40, se juega el llamado “punto de oro”, similar al “punto decisivo” del dobles del tenis.

La mayor diferencia, obvia a la vista, son los muros de vidrio que forman parte de la cancha y que modifican la manera de jugar. Hay mucha acción en la red, globos, voleas y remaches y los puntos de servicio no resultan tan relevantes como en el tenis.

No hay peloteros dentro del campo y son los propios jugadores quienes tienen las pelotas en sus bolsillos o las dejan junto a la red para ocuparlas cuando las necesiten. Tampoco jueces de línea, sino que el umpire mira desde su silla si la pelota pega primero en el vidrio antes que en el piso, lo que invalida el punto, aunque también existen los “challenges”, en los que los jugadores piden la revisión de una pelota dudosa en video.
Héctor Opazo M.

es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.

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