Gustavo Huerta: “Me motiva y me pica cuando a comienzos de año me dicen que Cobresal va a descender”
El ovallino va por su décima temporada en al mando del club minero. “No busco ningún récord”, avisa. Sabe que el perfil bajo no siempre lo ayuda. “Mis relaciones públicas son malísimas”, reconoce. Se ha pasado la mitad de su vida como entrenador. “Lo mio es vocación”, precisa. El jugador joven, los códigos y Pellegrini también son parte de la charla.
En octubre de 2017, cuando Cobresal rasguñaba una caída a Segunda División, Gustavo Huerta empezó su cuarto ciclo como técnico del club y la historia aún no termina. La tarea inmediata fue lograr la permanencia en la B, luego ascendió a Primera (2018) y después estabilizó el club, añadiendo una clasificación a Copa Libertadores y tres a Copa Sudamericana, la última timbrada en 2025.
En días de vacaciones, entre La Serena y Santiago, Huerta admite que es “muy difícil” desconectarse, “hay que estar encima para volver a armar un plantel”. Película repetida. Un par de lecturas le generan descanso: “Cómo piensa un emperador romano” (Donald Robertson) y “El camino del despertar” (Mario Alonso Puig). “El primero tiene que ver con la filosofía estoica y el otro me lo regaló mi hija y es fantástico”, cuenta al teléfono.
“¿Qué hicimos bien este año? Convencer a jugadores que no tuvieron buenas campañas en clubes anteriores de que eran buenos; el club te da una tranquilidad única en el día a día, donde el foco es el fútbol y la familia. Después, hay jugadores que captan eso y despegan, otros ratifican lo mal que les ha ido en otros lados, pero la mayoría capta el mensaje”, reflexiona.
—Le apuntó con los refuerzos.
“Este año tenía a (Jorge) Henríquez y (César) Yanis, ambos con buena técnica, y los quise poner a ellos junto a un volante central, más una línea de cuatro y tres puntas, pero me fue mal. Como no tenía respuesta de todos en ataque, agregué un defensor más y quedé con tres centrales, para resguardarme mejor al no tener la pelota (5-3-2). Gran parte del torneo eso nos resultó”.
Cobresal, cuenta el DT, es un club con relaciones particulares, en donde es mejor mantener los roles. “No me lo imaginé nunca de llevar tanto tiempo, pero esto es año a año, y yo dependo de los resultados. Es bien especial, porque todos los años hay que armar un plantel nuevo, por ahí la dirigencia quiere que la base o la segunda línea sean los jugadores jóvenes, pero eso no es sencillo; estamos a mil kilómetros de Santiago (sede del fútbol joven), y soy crítico de la formación del jugador, Cobresal bajó a Segunda (en las series menores); hay falencias enormes con los chicos a nivel general en el fútbol chileno”.
—¿Carencias de cabeza, juego, fundamentos?
“Todas, la juventud ha cambiado en lo que se refiere al hambre, hoy se conforman con muy poco, creen que se las saben todas, a los 14 años todos tienen representantes. Hoy nos exigen poner un jugador de 21 todos los fines de semana y ha sido un retrocedo inmenso porque al final uno pone a jugadores obligado más que por las condiciones que tienen”.
—¿Cómo va renovando energías?
“Mi principal motivación es Cobresal, no sé si en otro club aguantaría tanto, la gente que me rodea es mi motivación, cumplir el objetivo con 14 o 15 jugadores grandes no es fácil. Llevo ocho años en el club, he estado siempre con el mismo presidente y el mismo gerente y tengo cero amistad con ellos, es una relación de trabajo, las condiciones que nos entregan en el día a día son buenísimas, viajes y hoteles perfectos, el estándar del club es súper alto. Y al final, después del último partido de cada torneo, me dicen si quieren que sigamos, así ha sido siempre”.
—Tiene 68 años y empezó a dirigir a los 34. Lleva la mitad de su vida en el banquillo.
“Es lo que me gusta. Me retiré a los 33 y tenía ganas de dirigir, sentir, ver y estudiar el fútbol. Como profesor de INAF, veía que muchos futbolistas seguían la carrera por tener algo, pero en mi caso es una vocación muy fuerte. En mis primeros años mi mayor búsqueda eran temas de táctica, estrategia, pero con el tiempo quise interiorizarme en aspectos del ser humano, la parte emocional para entender mejor al futbolista, sus fortalezas y carencias. Yo estoy agradecido de los jugadores y lo voy a decir hasta el día que me retire, he tenido muy buenos líderes, pero también me ha aportado ese jugador que es malo para el grupo, ese que hace problema cuando no juega, arma grupos, eso te obliga a estar despierto, alerta. Cuando se habla de códigos del fútbol, muchas veces el único que tiene que respetarlos es el entrenador y no los jugadores, porque hay algunos que echan técnicos y yo lo he vivido. Por suerte el club me ha respaldado cuando he tenido que tomar decisiones duras respecto de jugadores que no aportan como persona”.
—Algunos excompañeros suyos en Cobresal consideran a Manuel Rodríguez Araneda un maestro y a usted lo más parecido a él.
“Más que parecido soy el más agradecido de Manuel, me llevó a Antofagasta en una etapa muy mala mía de jugador, yo estaba en Ferroviarios y a los 23 años me quería retirar por las malas condiciones. Subimos en Antofagasta y luego me llevó a Cobresal, él fue mi salvación como jugador y empezó a respaldarme en las decisiones que tomaba dentro y fuera de la cancha, muchas veces nos peleamos con el profe ‘Manolo’, pero él me enseñó lo que era realmente ser entrenador, es fuerte acordarme de él”.
—¿Siente que a usted lo han reconocido?
“(Sonríe) No reconocen a Elías Figueroa y me van a reconocer a mí... Respeto mucho a todos los estamentos del fútbol, soy malo para las entrevistas, mis relaciones públicas son malísimas, aunque tengo un hijo periodista que me reta muchas veces por ese tema… En 2023 me dijeron que era el mejor técnico del año, pero no sé quién me eligió, me obligaron a ir a la premiación, me cuesta. Considero que la posibilidad de trascender te la dan los resultados”.
—¿Qué fue lo que más cambió en el juego en los últimos 30 años?
“La velocidad e intensidad con que se juega, cuando se habla de la parte lírica vamos a Coquimbo no más, formó un equipo fuerte defensivamente, claro en todos los aspectos del juego y mire la distancia con que salió campeón. Este país es poco futbolizado, se ve poco fútbol, miraba recién el PSG-Flamengo y sin balón todos defienden y pasan la línea de la pelota, los delanteros retroceden a 15 metros de su propia área, acá si un DT tiene a sus delanteros a 15 metros del área rival para defender una jugada, eres ratón, defensivo”.
—Fernando Carvallo decía que Guardiola es el técnico más influyente en la historia del fútbol.
“Comparto esa opinión, lo que habló de Guardiola y los problemas en la formación, pero un DT depende exclusivamente de los jugadores, él en Barcelona lo hizo fantástico, pero en el City le cuesta más, todo pasa por la calidad de los que juegan y ese es el gran problema que tiene nuestro fútbol, hoy descalificamos a cualquier técnico que llega a la selección y no nos damos cuenta de los jugadores que tenemos. Es una realidad”
—¿Esto lo arregla Pellegrini?
“No. Primero, no creo que Pellegrini venga, quizás al final de su carrera para dirigir, pero no para competir; con todas las ganas que todos tenemos que venga, todo el éxito que ha tenido, no sé qué le genera el jugador chileno a él, porque ha estado en clubes donde pudo llevar chilenos y no sé si los ha tenido. No sé si él se imagina dirigiendo acá, a las figuras que han regresado al primer partido los hacen pedazos, es la idiosincrasia de tirar para abajo al que surge o piensa diferente”.
—Con usted se habla de la caricatura de Ferguson, que dirigió 27 años a Manchester United.
“La escuché, pero nada, es imposible llegar a eso, no sé si me quedan un par de años más para dirigir, mi motivación no son los récord, ni las estadísticas. Me dijeron que Gastón Guevara lo tenía en Temuco con 10 años. Íntimamente digo ‘voy a dirigir hasta los 70’, pero no en cualquier parte, por eso sigo en Cobresal, aquí la dirigencia no me anda molestando porque pongo a este o a este no, jamás me impusieron algo y periodísticamente tampoco tengo presión en El Salvador. ¿Sabe? Siempre trato de preguntar a gente amiga, conocidos, qué opinan del plantel que armamos y me motiva, me pica cuando a comienzos de año me dicen que Cobresal va a descender, ahí genero el fuego interno para seguir”.
Claudio Herrera De La Fuente
es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.







