Todo se trata de ti, Carletto
A los brasileños no les importa resolver de una vez por todas las deficiencias que han ido construyendo y que se han reflejado en su cada vez menor poderío a nivel mundial.
En una sala de conferencias del estadio Metlife de Nueve Jersey, atestada de periodistas brasileños (vaya novedad) y un día antes del debut ante Marruecos en la Copa del Mundo, Carlo Ancelotti hace su ingreso tranquilo pero seguro, a enfrentar las preguntas.
El DT italiano es la estrella de la jornada. De hecho, en algo muy poco habitual de acuerdo al estricto protocolo de la FIFA en los mundiales, Ancelotti está sentado solo para dar la conferencia de prensa. No está para compartir protagonismos. Minutos antes, Vinicius Junior, la estrella de Real Madrid, ya había salido a hablar de Brasil y ahora era el turno único para el adiestrador.
Y no es raro. Hoy en Brasil, en el tetracampeón del mundo, todo se trata de "Carletto". Y de nada más.
El tricampeón de la Champions League como adiestrador del Madrid se maneja como pocos en estas lides. Y parece, en realidad, que goza al ver cómo finalmente se impone por carisma, pese a que los periodistas le exigen no solo definiciones, sino que también una promesa: que Brasil se volverá de este Mundial con su sexto título bajo el brazo. Pero Ancelotti no hace promesas. No enfrenta a nadie. Sigue siendo un tipo gentil y hasta encantador…
“A este tipo, durante un año, le hemos sobado la espalda, pero ahora se acabó. Se le exigirá no sólo resultados, sino que jogo bonito”, dice un colega brasileño mientras Carletto elude la pregunta sobre si está viviendo su momento más importante como DT dirigiendo a Brasil.
Termina la conferencia, Ancelotti se va y todos quedan expectantes. Marruecos marcará tendencia. No de Brasil como equipo, sino que casi exclusivamente de Carletto como constructor de los sueños de millones…Y la primera prueba de suficiencia no es buena.
Ante los marroquíes, al día siguiente de la referida conferencia, los brasileños consiguen un sufrido empate 1-1 que estuvo lejos de representar eso del jogo bonito.
Y la prensa de nuevo va sobre Carletto, porque eso es lo que importa. Él es el máximo responsable por haber mantenido a Raphina los 90 minutos en la cancha, pese a haber sido éste una sombra de los que es jugando por Barcelona.
También se le atribuye al italiano que Casemiro se haya quedado plantado en el mediocampo como poste, en lugar de recuperar, crear y moverse como lo hizo el joven marroquí Ayyoub Bouaddi, o que Lucas Paquetá hay sido incapaz de ayudar una sola vez a controlar la salida rival; o que ese portento que es Igor Thiago haya tenido la misma movilidad que una mosca en una telaraña.
Pero así son las cosas. A los brasileños no les importa resolver de una vez por todas las deficiencias que han ido construyendo y que se han reflejado en su cada vez menor poderío a nivel mundial. Tampoco desentrañar por qué ya no tienen laterales como antaño y para qué decir un “10”, un talento diferente como producían a manos llenas. O por qué, en definitiva, Brasil ya no juega como Brasil, sino que como un equipo que sólo intenta ganar tirando a la cancha nombres
—mediocres algunos— como si fueran dignos seguidores de Pelé, de Garrincha, de Zico o del Ronaldo.
No, el que se debe evaluar es Carletto. Él es el que importa.
Mala elección.
Sergio Gilbert
es periodista titulado en la UC, especializado en fútbol. Profesor universitario y redactor en El Mercurio. En Twitter: @segj66







