La máquina alemana no estaba para sorpresas y golea a Curazao
La Mannschaft exhibió una potencia ofensiva deslumbrante y, de paso, se convirtió en la selección más goleadora en la historia de la Copa del Mundo. Con algunos ajustes defensivos por delante, el cuadro germano presentó su candidatura en Norteamérica; mientras que los antillanos alcanzaron a vivir un cuento de hadas con el empate parcial en su primera expedición mundialista.
Durante 17 minutos, Curazao vivió un cuento de hadas en Houston. Después de un inicio sufrido, recibiendo pelotazos de todos lados por parte de Alemania y un gol de Felix Nmecha en los albores, hilvanó una buena jugada colectiva y Livano Comenencia clavó un remate que, rozado por Joshua Kimmich, le dobló los dedos a Manuel Neuer.
Carnaval en las tribunas. Fiesta en las Antillas. Sueño cumplido para el equipo. En su estreno mundialista, un país de poco más de 100 mil habitantes, que ni siquiera tiene la independencia plena de Países Bajos —lo que aprovecha para contar con 25 nativos neerlandeses en la nómina—, le plantaba cara al cuatro veces campeón del mundo y rasguñaba un empate inmerecido, pero histórico.

El gol histórico de Comenencia para Curazao, que debutó con una paliza en contra, pero se fue feliz. Foto: AP.
La burbuja explotaría al rato con el testazo de Nico Schlotterbeck, que desniveló el lance, aunque el recuerdo de ese primer gol no se lo arrebatarán jamás.
La ventaja insufló nuevos ánimos en los germanos, que se sacudieron de sus dudas defensivas y comenzaron a tocar los acordes de una sinfonía que fue cambiando a los intérpretes, pero mantuvo los acordes. Antes del descanso, Kai Havertz abrió su cuenta personal con un penal que estiró las diferencias y le dio la calma que necesitaba.
El segundo tiempo fue un monólogo alemán. De entrada, Jamal Musiala clavó un zapatazo que demolió el ánimo de los antillanos y que abriría la puerta a una paliza de proporciones.
“Me pareció un equipo serio, por sobre todo”, dice Óscar Wirth, exarquero chileno que jugó dos años en la Segunda Bundesliga alemana. “Cuando hay una diferencia futbolística con el rival y eres capaz de aprovecharla, es algo para valorar. Quizás Curazao no es el rival para medir sus opciones, pero sí su capacidad para mantenerse en el partido a pesar de las distancias”, admite el mundialista en España 1982.
Lo más importante es que este equipo tiene afinidad, eso es claveJulian Nagelsmannentrenador de Alemania
Con la victoria asegurada, Julian Nagelsmann, el entrenador alemán, movió las piezas, probó nuevas fórmulas (Leon Goretzka y Antonio Rüdiger, dos de los experimentados, vieron minutos en el complemento) y el recambio respondió: las cifras se fueron estirando hasta un 7-1 que, incluso, pudo ser bastante mayor. Nathaniel Brown, Deniz Undav y Havertz, que repitió la dosis, le dieron forma a la paliza, pero que no les quitó color a los curazoleños, que festejaron de todos modos su estreno mundialista y el gol ante una potencia mundial.
Concedimos goles evitables, pero podemos estar orgullososDick AdvocaatDT de Curazao
“Mostró seguridad, potencia ofensiva, cambió jugadores y mantuvo la presión... Todos esos factores, más allá del nivel del rival, me hacen pensar que los rivales van a sufrir cuando enfrenten a Alemania”, cree Wirth.
Al menos, el debut permite creer en el renacimiento.
A LA HISTORIA
Con la paliza, Alemania escribe una nueva página en el palmarés de los mundiales. Con los siete tantos, la Mannschaft llega a 239 goles en la historia y se convierte en el equipo más efectivo de todos los tiempos, con uno más que Brasil.
Una presentación que, después de un par de mundiales para el olvido, lo convierte en candidato para aspirar al pentacampeonato.

Havertz anota el séptimo. Alemania pretende dejar atrás dos eliminaciones consecutivas en primera ronda. El sábado enfrenta a Costa de Marfil. Foto: AP.
“El trabajo de la selección no está supeditado a lo que puedan hacer uno o dos jugadores, sino que es un funcionamiento colectivo. Y si bien se notó alguna fragilidad defensiva que permitió el gol de Curazao, no se trata de lo que pasa en una jugada, sino en 90 minutos y ahí mostró muchas virtudes”, valora Wirth.
Lo que queda por mejorar es la solidez defensiva, más allá del regreso de Manuel Neuer a la portería después de superar las lesiones. De hecho, la selección suma siete partidos consecutivos recibiendo goles en los mundiales: desde la victoria por 1-0 a Argentina en la final del Mundial de Brasil que no ha podido dejar la valla invicta, un déficit que deberá enmendar en los próximos duelos del grupo, ante los más exigentes Costa de Marfil y Ecuador.
Pero, al menos, el inicio los llena de ilusión.
Héctor Opazo M.
es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.







