Santiago de Chile.   Vie 01-03-2024
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El único proceso

Para Gareca o para el que sea: existe el trabajo de largo plazo? Seamos serios en la respuesta: por supuesto que no. ¿De mediano plazo? Tampoco.¿Me creería de corto plazo? Eso podría ser en este sentido: si gana se va quedando y si pierde se va yendo. Esto es para el entrenador y para su staff. Ese es el único proceso.
AP
Antonio Martínez10 de diciembre, 2023
El director técnico de la selección de Chile, si existiera, sería argentino probablemente, y el viernes pasado anduvo por San Laura, ayer estuvo en La Calera o vio los partidos finales por televisión, y en las próximas semanas partiría a su país por las fiestas y el fin de año.

En enero, de vuelta en Chile, prepara el año.

Y en febrero se toma vacaciones, para estar cien por ciento para el año.

Como esa persona no existe, la ANFP se está ahorrando la plata, pero en marzo no tendrá alternativa y uno de los mencionados es otro argentino, naturalmente: Ricardo Gareca.


Cuando estuvo en Perú tuvo un staff de quince personas, a saber: tres asistentes técnicos, tres preparadores físicos, cuatro analistas, un jefe de equipo, un preparador de arqueros, un coach odontológico y un psicólogo deportivo.


En el fútbol el nepotismo no es problema, al contrario, es aceptable y recomendable. ¿Dónde hay más lealtad que en un hijo y dónde más confianza que en un hermano? En el caso de Gareca se trata de Robertino Gareca, hijo, preparador físico y miembro del staff.


Si Gareca, en una situación imaginada, llegara a comienzos de marzo, partiría recorriendo Juan Pinto Durán y lo segundo sería conocer el medio. En esa misión de conocimiento podría invitar a chupar a un par de periodistas. Perdón por el Caputto: a desayunar a los medios, para socializar y conocerse, y en una concurrida conferencia de prensa diría que viene a trabajar y eso ofrece: trabajo más trabajo. ¿Y el staff? También.


En ese clima de intenso trabajo, en abril realizaría un viaje relámpago, dos semanitas nomás. Y con parte del staff, tampoco hay que pasarse, a un cara a cara con los seleccionados que juegan en el extranjero. Son pocos, pero esto es contacto humano, mirarse a los ojos, crear confianzas. ¿Iría al Betis a ver a Claudio Bravo? Sin duda alguna. No hay como Sevilla en primavera.

En mayo estaría de vuelta, porque la otra parte del staff le preparó esa necesaria proximidad con los jugadores locales y más capacitados.

Se trata del “microcycle”, creación futbolística breve e intensa que nació en Inglaterra, y que en corto tiempo mide, evalúa y observa. En junio se sabe: en Estados Unidos y por la Copa América, para empezar a hablar contra Argentina, Perú y equis, probablemente Canadá. Y veremos si hay partidos en julio.

Hasta fin de año, y ahora por las clasificatorias para el Mundial 2026, tres partidos de local (Bolivia, Brasil y Venezuela) y tres de visita (Argentina, Colombia y Perú).

El 2024 es un año a presión, sin duda alguna.


¿Para Gareca o para el que sea: existe el trabajo de largo plazo? Seamos serios en la respuesta: por supuesto que no.

¿De mediano plazo? Tampoco.

¿Me creería de corto plazo? Eso podría ser en este sentido: si gana se va quedando y si pierde se va yendo. Esto es para el entrenador y para su staff. Ese es el único proceso.

Antonio Martínez

es periodista y crítico de cine; fue editor de Cultura de “La Época”, jefe de redacción de “Hoy” y director editorial de Alfaguara. Fue corresponsal, desde España, de “Estadio”, y columnista de “Don Balón”. Autor de “Soy de Everton, y de Viña del Mar” (2016), y junto a Ascanio Cavallo, de “Cien años claves del Cine” (1995) y “Chile en el cine” (2012).

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