Santiago de Chile.   Vie 28-01-2022
16:49

U. Católica logra el tetracampeonato: El nuevo coleccionista de títulos lleva una franja en el pecho

Tras vencer 3-0 a Everton en Viña del Mar, los cruzados abrazan su 16ª corona, emulan el hito de los cuatro títulos seguidos que ostentaba Colo Colo (2006-2007) y afianzan su nueva estirpe: en los últimos 20 años acumularon más coronas que en toda su historia. Una campaña voraz, con un rendimiento cercano a la perfección de la mano de Cristian Paulucci, entroniza a un equipo corajudo, con brillo y cabeza para gestionarse en la adversidad.
Foto: Photosport.
Claudio Herrera de la Fuente04 de diciembre, 2021
Un gesto, apenas uno. Luciano Aued levantó su brazo derecho casi como una señal de abordaje y pateó decidido, con potencia, el corner desde la derecha al primer palo para buscar a Alfonso Parot y Germán Lanaro. El balón no llegó a destino, porque la cabeza de Julio Barroso –un ícono de Colo Colo, vaya paradoja- interceptó el recorrido pelota y la envió contra el arco viñamarino.

Ahí se liberó la tensión de un partido espeso, donde estaba en juego la mayor gesta deportiva en los 84 años de historia de Universidad Católica: el ampuloso tetracampeonato, un logro imponente, incuestionable, con formato largo y con una impronta futbolística única.

En ese momento se acabó la lucha, porque Everton fue timorato (no pateó al arco en el primer lapso) y además a esa altura Colo Colo se desmoronaba en el norte, demostrando que en el sprint final del torneo el monarca lo despedazó: tras medirse en Macul, la UC sumó 18 puntos de 18 posibles, mientras los albos se desmembraron con apenas siete positivos.


“Campeón pronto seremos, se los dedicaremos, al indio (…)”, empezó a rugir la multitud de devotos que llegó a Sausalito. El equipo, una vez más no desentonó. Los jugadores grandes –Fuenzalida, Lanaro, Aued, entre otros- saben gestionar los momentos más duros con temple y a partir de ahí le dan despegue a los canteranos, todos bien curtidos en los fundamentos del juego, pero también con desfachatez e inventiva. A Marcelino Núñez, bandera de todo eso, no le pesó el partido pese a que tuvo siempre encima a Álvaro Madrid.

Cinco técnicos para cuatro títulos, incluyendo al defenestrado Gustavo Poyet. Un plan, diseñado con tacto por José María Buljubasich, presume solvencia y es capaz de sostenerse con cualquier entrenador. Esta vez fue Cristian Paulucci, un genial articulador de estados de ánimos, terminó encaminando números notables: 13 triunfos en 14 jornadas, con un 93% de rendimiento. Un interinato galáctico. El título, estadísticamente, se acomoda entre lo mejor de la saga del “Tetra”, con un 71% a lo largo del año (lo supera el 74% de la segunda corona, de la mano de Gustavo Quinteros) e igualando la capacidad goleadora timbrada en el ‘Tri’ de Ariel Holan: 65 tantos. “Este es un club modelo”, admitió el cordobés en el pasto viñamarino.

Católica, esta del “Tetra”, no se amilana. La tibieza que se le endilgó a partir de los cinco subcampeonatos en la primera parte de la década pasada se enterró pasa siempre. Estos jugadores supieron competir siempre en todos los contextos, capaces de jugar en un campo minado y jamás en puntillas. Un club con paladar de toque y pelota al piso, también tiene héroes más sanguíneos: Alfonso Parot es uno. El lateral zurdo, que crece en la refriega y a la hora de raspar, dejó su marca en la jornada decisiva clavando el 2-0 con una volea de película, tras un corner de Aued. El “Poncho” es otro que disparó su nivel hasta las nubes con Paulucci.

El remate de Parot pasó entre un tumulto de piernas en el área evertoniana y decreta el 2-0. La UC se coronó con tres goles de pelota detenida Foto: Photosport.

Casi como un resumen de la campaña, la UC no se relajó nunca en Sausalito. Un cabezado de Echeverría y un zurdazo de Waterman le movieron la estantería al impecable Sebastián Pérez, un acierto grande de la secretaría técnica encargada de fichajes. Si había que poner la humanidad para sacar la tarea, nadie lo dudó. Valber Huerta sacudió su cabeza en un choque aéreo con el “Plancha” Bravo y al rato debió abandonar magullado.

La corona también se explica a partir de la abundancia, porque el campeón ostenta un plantel enjundioso. Con el partido en marcha, el banquillo decidió los ingresos de los zurdos Buonanotte y Felipe Gutiérrez, y llegó la diferencia. El quinterano, que aportó retazos relevantes en su retorno al club, acertó un tiro libre lleno de fineza (3-0), por fuera de la barrera y la pelota se metió junto al poste derecho del uruguayo Torgnascioli.

El escudo cruzado en lo más alto. Otra vez. El palmarés se abulta y la distancia con la U es cada vez más estrecha (el club está a dos coronas de los azules). La hegemonía es absoluta y el resto mira. “Gracias a la vida por nacer cruzado…”, el cantito retumbó en el final de Sausalito, porque el nuevo coleccionista de coronas lleva el manto de la franja.


Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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