Martina Weil: "Para mí no hay otra opción que ser finalista en el Mundial y los JJ.OO."
Aún dolida por la forma en que se le escapó la final de la cita planetaria del año pasado, la velocista chilena iniciará en el Estadio Nacional su temporada competitiva, en un año que tiene el Ultimate World Championship y los Juegos Odesur como joyas del calendario.
Sonríe Martina Weil. Durante toda la charla, la atleta nacional luce contenta. Y ella misma no oculta el motivo: está en casa. Radicada en Bélgica desde hace casi un lustro, cuando se puso bajo las órdenes del exatleta Jacques Borleé, se siente alegre cuando está en Chile.
Acaba de ser campeona nacional, una vez más, en 400 metros planos, la misma prueba que este domingo correrá en el Continental Tour Bronze Orlando Guaita, un clásico que se escenificará en el estadio Mario Recordón del Estadio Nacional, que le sirve para iniciar una temporada que tiene la primera edición del Ultimate World Championship, novedoso formato que invita solo a un número reducido de deportistas vía ranking mundial.
“Tengo tantas ganas de correrlo, lo paso tan bien. Lo voy a correr porque me encanta el público, me encanta la onda, la pista...”, admite la velocista, cuyo equipo restringió el temario de la entrevista, pero que de igual modo se lanza en velocidad con cada respuesta.
—Sí, claro, pero usted viene de competir en el Mundial, la Diamond League, ¿se siente un sabor especial hacerlo en el Orlando Guaita?
“Exquisito. En la Diamond League no conozco a nadie del público ni de la organización. Acá conozco a la gente de la cámara de llamados, a la gente de la partida, a los jueces. Es rico llegar y saludar a todo el mundo. Obvio, desde el punto de vista del rendimiento, probablemente no sea el mejor, pero me encanta darme estos gustos. Mi entrenador me pregunta ‘¿es necesario?’ y le digo que sí, porque me ayuda para la cabeza, para cargarme de buenas energías. Hay muchos atletas que cuando llegan a un nivel alto dejan de competir en sus casas y yo no quiero eso”.
—2025 fue un año increíble, con una tremenda Diamond League, casi una final mundial. ¿Qué se puede esperar de esta temporada, que no tiene un Mundial tradicional, solo el Ultimate en Hungría? ¿Cuáles son los objetivos?
“Clasificar al Ultimate. Solo van los 16 mejores del ranking mundial, sin límite por país como en las otras competencias (Weil es novena actualmente), que lo hace más difícil. Además, quiero tener una buena temporada, sólida, establecerme bajo los 50 segundos y ganar los Juegos Sudamericanos en Argentina”.
—Más allá de los registros puntuales, ¿es clave estabilizarse corriendo bajo los 50 segundos?
“Mmm, sí. Y lo que uno aprende es que si uno está corriendo consistentemente en un tiempo, eventualmente se viene una mejora. El año pasado corrí en 50 y medio varias veces y de ahí pasé a 49. Entonces, es muy importante establecerme en un rango y en algún momento correré más rápido. Que no tengan que alinearse los astros para hacer un gran tiempo. En ese sentido, el año pasado fue bacán, porque mi mejor marca la conseguí en la pista 1, que es muy raro”.
—¿Cómo se encara este año, considerando que no hay Mundial tradicional, que falta todavía para la clasificación olímpica? ¿Es una especie de temporada de transición para usted?
“Siento que nunca habrá un año perdido, uno siempre da todo lo posible, pero como bien dices, es una temporada diferente, un ‘off year’. Con mis entrenadores (los mellizos Jonathan y Kevin Borlée) estamos experimentando un poco, riesgos que antes no tomaríamos para ver cómo responde mi cuerpo y, en función de eso, ver qué hacer a futuro. Yo empecé con ellos recién en marzo del año pasado, todavía nos estamos conociendo. 2025 fue bacán, pero no hice mi pretemporada con ellos, esta será la primera temporada completa con ellos. Hasta ahora me he sentido muy bien, han sido muy cuidadosos con las lesiones. Cambiamos la semana de seis a cinco días de entrenamientos, aunque más intensos”.
—Hay una transición suave desde Jacques Borleé a sus hijos en el trabajo como entrenadores...
“Absolutamente. Por eso, cuando Jacques decidió que no quería entrenar más, todo mi equipo fue a tocarles la puerta a Kevin y a Joe para pedirles por favor que nos entrenaran, así que fue una continuación absoluta, aunque aún mejor, porque son más jóvenes, están llenos de energía, se manejan mejor con la tecnología, son más comprensivos con mis obligaciones personales y con las marcas. Al final el mensaje es ‘ustedes son adultos, toman las decisiones, les damos el plan para lo que quieran conseguir y ustedes ven si lo siguen’”.
—El récord sudamericano está a la vista, ¿no?
“Todo el rato. Y no es que quiera correr en 49.62, sino que quiero batir el récord bien batido”.
—¿Y que le dice su madre (Ximena Restrepo, dueña de la plusmarca con 49.64)?
“Me dijo ’49 es el nuevo 50’, así que tengo que correr en 48 segundos. Y yo quedé así como ‘OK, gracias’ (risas). Me dice todo el rato que sí cree que soy capaz y que tengo todo para ganar. Ella es la capitana del fan club, contar con su apoyo es bacán”.
Acaba de ser campeona nacional, una vez más, en 400 metros planos, la misma prueba que este domingo correrá en el Continental Tour Bronze Orlando Guaita, un clásico que se escenificará en el estadio Mario Recordón del Estadio Nacional, que le sirve para iniciar una temporada que tiene la primera edición del Ultimate World Championship, novedoso formato que invita solo a un número reducido de deportistas vía ranking mundial.
“Tengo tantas ganas de correrlo, lo paso tan bien. Lo voy a correr porque me encanta el público, me encanta la onda, la pista...”, admite la velocista, cuyo equipo restringió el temario de la entrevista, pero que de igual modo se lanza en velocidad con cada respuesta.
—Sí, claro, pero usted viene de competir en el Mundial, la Diamond League, ¿se siente un sabor especial hacerlo en el Orlando Guaita?
“Exquisito. En la Diamond League no conozco a nadie del público ni de la organización. Acá conozco a la gente de la cámara de llamados, a la gente de la partida, a los jueces. Es rico llegar y saludar a todo el mundo. Obvio, desde el punto de vista del rendimiento, probablemente no sea el mejor, pero me encanta darme estos gustos. Mi entrenador me pregunta ‘¿es necesario?’ y le digo que sí, porque me ayuda para la cabeza, para cargarme de buenas energías. Hay muchos atletas que cuando llegan a un nivel alto dejan de competir en sus casas y yo no quiero eso”.
Correr por Chile es otra cosa, ojalá que los Sudamericanos sean la joyita de la corona, tengo muchas ganas de quedarme con el oroMartina Weilsobre los Odesur de Rosario
—2025 fue un año increíble, con una tremenda Diamond League, casi una final mundial. ¿Qué se puede esperar de esta temporada, que no tiene un Mundial tradicional, solo el Ultimate en Hungría? ¿Cuáles son los objetivos?
“Clasificar al Ultimate. Solo van los 16 mejores del ranking mundial, sin límite por país como en las otras competencias (Weil es novena actualmente), que lo hace más difícil. Además, quiero tener una buena temporada, sólida, establecerme bajo los 50 segundos y ganar los Juegos Sudamericanos en Argentina”.
—Más allá de los registros puntuales, ¿es clave estabilizarse corriendo bajo los 50 segundos?
“Mmm, sí. Y lo que uno aprende es que si uno está corriendo consistentemente en un tiempo, eventualmente se viene una mejora. El año pasado corrí en 50 y medio varias veces y de ahí pasé a 49. Entonces, es muy importante establecerme en un rango y en algún momento correré más rápido. Que no tengan que alinearse los astros para hacer un gran tiempo. En ese sentido, el año pasado fue bacán, porque mi mejor marca la conseguí en la pista 1, que es muy raro”.
—¿Cómo se encara este año, considerando que no hay Mundial tradicional, que falta todavía para la clasificación olímpica? ¿Es una especie de temporada de transición para usted?
“Siento que nunca habrá un año perdido, uno siempre da todo lo posible, pero como bien dices, es una temporada diferente, un ‘off year’. Con mis entrenadores (los mellizos Jonathan y Kevin Borlée) estamos experimentando un poco, riesgos que antes no tomaríamos para ver cómo responde mi cuerpo y, en función de eso, ver qué hacer a futuro. Yo empecé con ellos recién en marzo del año pasado, todavía nos estamos conociendo. 2025 fue bacán, pero no hice mi pretemporada con ellos, esta será la primera temporada completa con ellos. Hasta ahora me he sentido muy bien, han sido muy cuidadosos con las lesiones. Cambiamos la semana de seis a cinco días de entrenamientos, aunque más intensos”.
He podido aguantar cargas que antes no habría podido. Veremos qué resulta, pero estoy muy contenta con mis entrenadoresWeilsobre su trabajo con Jonathan y Kevin Borleé
—Hay una transición suave desde Jacques Borleé a sus hijos en el trabajo como entrenadores...
“Absolutamente. Por eso, cuando Jacques decidió que no quería entrenar más, todo mi equipo fue a tocarles la puerta a Kevin y a Joe para pedirles por favor que nos entrenaran, así que fue una continuación absoluta, aunque aún mejor, porque son más jóvenes, están llenos de energía, se manejan mejor con la tecnología, son más comprensivos con mis obligaciones personales y con las marcas. Al final el mensaje es ‘ustedes son adultos, toman las decisiones, les damos el plan para lo que quieran conseguir y ustedes ven si lo siguen’”.
—El récord sudamericano está a la vista, ¿no?
“Todo el rato. Y no es que quiera correr en 49.62, sino que quiero batir el récord bien batido”.
—¿Y que le dice su madre (Ximena Restrepo, dueña de la plusmarca con 49.64)?
“Me dijo ’49 es el nuevo 50’, así que tengo que correr en 48 segundos. Y yo quedé así como ‘OK, gracias’ (risas). Me dice todo el rato que sí cree que soy capaz y que tengo todo para ganar. Ella es la capitana del fan club, contar con su apoyo es bacán”.
Weil marcha novena en el ranking mundial de 400 metros, posición que deberá defender en la temporada europea. Foto: EFE.
—El año pasado quedó a menos de una centésima de la final del Mundial...
“Tres milésimas”.
—Tres milésimas, sí. El próximo año hay una nueva oportunidad, en 2028 son los Juegos Olímpicos. ¿Se ve ahí en las finales?
“Absolutamente. Y no es que ‘puede ser’, sino que no me doy la opción de no estar ahí”.
—¿De qué depende eso?
“De hacer las cosas bien, como las estoy haciendo. Obviamente hay un factor suerte, hay lesiones, pero me gusta el sistema que he logrado armar en Bélgica, es muy productivo para lo que quiero lograr. Tengo que seguir creyendo en mí, rodeada de la gente correcta y no veo por qué no se puede lograr”.
—¿Siente que está tirando el carro del atletismo chileno como figura?
“No lo veo tan así, porque no es un trabajo. Pero sí siento que estoy demostrando lo que es posible. Antes no era normal que hubiera chilenos en la Diamond League, ahora no es un sueño, sino una realidad. La gente ve que si Martina pudo hacerlo, yo también puedo. Soy la primera, pero no quiero ser la última. No soy un fenómeno, sino el resultado de un trabajo que cualquier persona puede seguir”.
Héctor Opazo M.
es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.







