Se celebra la clasificación mundialista de la Sub 17, pero con mucha prudencia
Los exseleccionadores de las series menores valoraron la nueva presencia del equipo nacional en el certamen planetario y su funcionamiento colectivo, aunque el abundante número de plazas y la campaña global del equipo matizaron los elogios y la alegría.
El 4-0 sobre Bolivia volvió a instalar a Chile en un Mundial Sub 17, firmando su sexta presencia en las últimas siete ediciones: solo faltó a Indonesia 2023.
Una saga que aplauden los conocedores de las juveniles locales, aunque con moderación. “Siempre es positivo jugar un Mundial, aunque la clasificación haya sido ganando dos partidos, uno al colista del grupo (Paraguay) y otro a Bolivia. Que vayan siete de diez países al Mundial ayuda mucho, pero tampoco hay que desmerecer, porque el equipo igualmente mostró cosas interesantes y terminó jugando a un alto nivel contra un rival inferior, sí, pero hay que marcar esa diferencia y lo hicieron con mucha soltura y seguridad”, analiza César Vaccia, entrenador de la categoría entre 2002 y 2003.
“Que clasifiquen siete de diez es un factor que es necesario ponderar para aterrizar la conquista”, apunta Cristián Leiva, técnico de la Sub 17 en el mundial de Brasil 2019. Y prosigue: “Aclarado eso, la campaña nos ubica en la realidad regional, porque hoy veo a Chile justamente quinto o sexto en Sudamérica en desarrollo de menores. No nos podemos comparar con Brasil, Argentina, Colombia ni Ecuador, que ha realizado un gran trabajo de búsqueda, captación y desarrollo de sus jugadores que lo tiene como potencia regional. Ellos, por ejemplo, marcan una diferencia física abismal con nosotros”.
Coincide Hernán Caputto, hoy DT de Coquimbo pero con amplio recorrido en el fútbol formativo: “Cuando juegas en el mismo grupo con equipos como Colombia o Ecuador, que a esta edad marcan diferencias en lo físico, es difícil. Con esto de que clasifiquen más equipos se genera una nueva posibilidad, y a la primera que tuvieron lo lograron. Es prudente saber que siempre nos va a costar clasificar a un Mundial, por eso se valora. ¿Se minimiza por los cupos? Para nada, para Chile no es fácil clasificar a los mundiales”.
Caputto asegura que ha visto “todos los partidos”, y destacó el funcionamiento del cuadro de Ariel Leporati en Paraguay: “No hablo de lo individual por las comparaciones, pero me gustó el equipo porque manejaron sistemas que ya venían trabajando hace un tiempo, trataron de solucionar las cosas cuando a veces no salieron bien y cambiaron según el rival”. “Destaco los dos centrales, Esteban Páez y Lucas López, son fuertes, tienen rechazo y juegan bien”, complementa Vaccia.
A falta de un partido para despedirse del sudamericano de Paraguay y con el pasaje al Mundial de Qatar 2026 en la mano, los expertos intentan proyectar la generación. “Es importante que sumen partidos ante equipos potentes, que jueguen y jueguen. Pero quisiera ir más allá, aprovechando que estamos hablando de jóvenes que ni siquiera han terminado sus estudios, algo que es fundamental: otorgar facilidades a los jugadores para que terminen sus estudios. Es impresionante el nivel educacional de los jóvenes que uno dirige a esa edad, hasta cuesta que entiendan el mensaje, porque no tienen desarrollo cognitivo que también afecta la comprensión del trabajo técnico. En Chile los chicos no van a clases porque tienen que entrenar, cuando debería ser al revés”, alerta Leiva.
“Por la experiencia que tengo, rara vez son más de cuatro o cinco que después continúan su desarrollo en la Sub 20, entre otros factores, por el salto de tres años que hay entre categorías. Alguna vez propuse en un seminario técnico de la Conmebol subirle un año a los campeonatos de la Sub 17 o rebajarle uno a los Sub 20, pero no mantener esos tres años. Los chicos de 17 pierden continuidad, porque cuando cumplen 18 los seleccionadores Sub 20 no los convocan para no dar ventajas. También es importante tener claro que el trabajo más relevante de la formación no está en las selecciones, sino en los clubes, que es donde permanecen la mayor parte del tiempo”, agrega Vaccia.
Caputto cierra: “Es una categoría que ha evolucionado porque empezó a tener sudamericanos todos los años y no quedan edades con lagunas, para mí es fantástico. Si se perdió algo del trabajo en juveniles durante la pandemia, no lo sabemos, pero lo importante es que, con seguridad, hay buenos futbolistas en el medio chileno, se están volviendo competitivos”.
Una saga que aplauden los conocedores de las juveniles locales, aunque con moderación. “Siempre es positivo jugar un Mundial, aunque la clasificación haya sido ganando dos partidos, uno al colista del grupo (Paraguay) y otro a Bolivia. Que vayan siete de diez países al Mundial ayuda mucho, pero tampoco hay que desmerecer, porque el equipo igualmente mostró cosas interesantes y terminó jugando a un alto nivel contra un rival inferior, sí, pero hay que marcar esa diferencia y lo hicieron con mucha soltura y seguridad”, analiza César Vaccia, entrenador de la categoría entre 2002 y 2003.
“Que clasifiquen siete de diez es un factor que es necesario ponderar para aterrizar la conquista”, apunta Cristián Leiva, técnico de la Sub 17 en el mundial de Brasil 2019. Y prosigue: “Aclarado eso, la campaña nos ubica en la realidad regional, porque hoy veo a Chile justamente quinto o sexto en Sudamérica en desarrollo de menores. No nos podemos comparar con Brasil, Argentina, Colombia ni Ecuador, que ha realizado un gran trabajo de búsqueda, captación y desarrollo de sus jugadores que lo tiene como potencia regional. Ellos, por ejemplo, marcan una diferencia física abismal con nosotros”.
Veo a Chile justamente quinto o sexto en Sudamérica. No nos podemos comparar con Brasil, Argentina, Colombia ni EcuadorCristián Leivaexentrenador de la selección Sub 17
Coincide Hernán Caputto, hoy DT de Coquimbo pero con amplio recorrido en el fútbol formativo: “Cuando juegas en el mismo grupo con equipos como Colombia o Ecuador, que a esta edad marcan diferencias en lo físico, es difícil. Con esto de que clasifiquen más equipos se genera una nueva posibilidad, y a la primera que tuvieron lo lograron. Es prudente saber que siempre nos va a costar clasificar a un Mundial, por eso se valora. ¿Se minimiza por los cupos? Para nada, para Chile no es fácil clasificar a los mundiales”.
Caputto asegura que ha visto “todos los partidos”, y destacó el funcionamiento del cuadro de Ariel Leporati en Paraguay: “No hablo de lo individual por las comparaciones, pero me gustó el equipo porque manejaron sistemas que ya venían trabajando hace un tiempo, trataron de solucionar las cosas cuando a veces no salieron bien y cambiaron según el rival”. “Destaco los dos centrales, Esteban Páez y Lucas López, son fuertes, tienen rechazo y juegan bien”, complementa Vaccia.
EL FUTURO
A falta de un partido para despedirse del sudamericano de Paraguay y con el pasaje al Mundial de Qatar 2026 en la mano, los expertos intentan proyectar la generación. “Es importante que sumen partidos ante equipos potentes, que jueguen y jueguen. Pero quisiera ir más allá, aprovechando que estamos hablando de jóvenes que ni siquiera han terminado sus estudios, algo que es fundamental: otorgar facilidades a los jugadores para que terminen sus estudios. Es impresionante el nivel educacional de los jóvenes que uno dirige a esa edad, hasta cuesta que entiendan el mensaje, porque no tienen desarrollo cognitivo que también afecta la comprensión del trabajo técnico. En Chile los chicos no van a clases porque tienen que entrenar, cuando debería ser al revés”, alerta Leiva.
“Por la experiencia que tengo, rara vez son más de cuatro o cinco que después continúan su desarrollo en la Sub 20, entre otros factores, por el salto de tres años que hay entre categorías. Alguna vez propuse en un seminario técnico de la Conmebol subirle un año a los campeonatos de la Sub 17 o rebajarle uno a los Sub 20, pero no mantener esos tres años. Los chicos de 17 pierden continuidad, porque cuando cumplen 18 los seleccionadores Sub 20 no los convocan para no dar ventajas. También es importante tener claro que el trabajo más relevante de la formación no está en las selecciones, sino en los clubes, que es donde permanecen la mayor parte del tiempo”, agrega Vaccia.
Caputto cierra: “Es una categoría que ha evolucionado porque empezó a tener sudamericanos todos los años y no quedan edades con lagunas, para mí es fantástico. Si se perdió algo del trabajo en juveniles durante la pandemia, no lo sabemos, pero lo importante es que, con seguridad, hay buenos futbolistas en el medio chileno, se están volviendo competitivos”.
José Contreras
es colaborador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad Uniacc con énfasis en el polideportivo, ha cubierto eventos como los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, Juegos Sudamericanos, el MotoGP, el mundial de Rally y certámenes de fútbol, tenis y otras disciplinas.







