Eduard Bello: “En la UC se exige ganar, pero también jugar bien, es un lindo desafío”
El venezolano está “convencido” de que el cuadro cruzado le puede pelear el título a Colo Colo y la U pese a la diferencia de plantilla. “La pelota es redonda, este no es un juego de nombres”. También asegura que un extremo puede hacer la diferencia sin la necesidad de comprender de estrategia. “Algunos equipos dependen del uno contra uno”, explica. Se presenta como un deportista creyente, pero aclara que no eso no significa perder la agresividad. “Se cree que ser cristiano tiene que ser con ser bueno dentro de la cancha”.
—¿Cueño?
Eduard Bello (29 años), el nuevo fichaje de Universidad Católica, abre los ojos ante la consulta. El tipo de pelo ensortijado y sonrisa fácil, se larga: “Sí, claro, Cúa es mi tierra, ahí pasé mi infancia. Mis primeros pasos en el fútbol como tal fueron jugando en la calle, pie pelado, lluvia, con mis vecinos, la típica arquería con dos piedras, después empezaron a hacer arcos soldados, pelota de goma, la escondida, canicas, trompos, montarse en las matas a tumbar frutas, nos divertíamos con todos esos juegos que ya no se ven. Bonita infancia, la amé. Éramos muy deportistas, jugábamos básquet, béisbol, fútbol”, relata acomodado en una oficina de San Carlos de Apoquindo.
—¿Cuándo aparece el deseo de ser futbolista en serio?
“Desde pequeño quería ser jugador profesional, por ahí el béisbol era el deporte con más fuerza y el que jugó siempre mi familia, pero a los 14 años me decidí por el fútbol, era más dinámico. Yo siempre decía que quería estar dentro de la caja de la televisión, a veces podía ver jugadores profesionales y nos les pedía fotos, yo solo decía quiero estar dentro de esa caja, del aparato de TV, esa era mi inspiración, pero no sabía la gran responsabilidad que implicaba y lo difícil que iba a ser el camino, pero era algo que estaba marcado y la palabra tiene mucho poder y desde pequeño yo declaraba eso”.
—¿Su ídolo de niño?
“Me encantaba ver a Ronaldinho jugar, la alegría que transmitía, él se divertía mucho, mi inspiración dentro de la cancha, no fuera, je. De mi país Juan Arango claro, tremenda pegada, zurda exquisita, el jugador que nos abrió las puertas a los venezolanos en el exterior”.

Bello viene de jugar en el Mazatlán de México y en Barcelona de Ecuador. En su paso por Chile anotó 32 goles en 110 partidos. La UC visita este sábado a San Luis por la Copa Chile. Foto: Photosport.
—Usted despuntó en Antofagasta entre 2018 y 2021, ¿se considera ahora mejor jugador?
“Es muy relativo, pero siento que vuelvo a Chile siendo mejor jugador, estoy un poco más preparado, más maduro, con mayor entendimiento del juego y con las mismas ganas de triunfar”.
—¿Un extremo necesita comprender el juego o le basta tener armas en el uno contra uno y desequilibrar en su banda?
“No necesariamente necesita entenderlo, hay equipos que dependen mucho del uno contra uno que ofrece el extremo y otros no, que funcionan más como equipo, con movimientos sincronizados que terminan aprovechando espacios, pienso que un extremo hoy debe ser completo, atacar, defender, tener orden táctico, y comprender las distintas facetas del juego”.
—¿Jugar por dentro es más complejo, tiene otras demandas del tiempo y espacio?
“Por supuesto, demanda otra comprensión, con el correr del tiempo uno va tomando experiencia, entendiendo y por eso no es complicado cuando toca jugar atrás del ‘9’, sé que movimientos debo hacer, como ordenarme, pequeños detalles”.
Diariamente pienso en la selección y el sueño de llegar por primera vez con Venezuela al Mundial, estoy convencido de que la clasificación se va a pelear hasta el último
—Gente que trabajó con usted en Antofagasta lo califica como superdotado físicamente y destaca su potencia en la distancia corta.
“En eso hay algo de genética, pero también es trabajo, siempre he tratado de ser disciplinado para mejorar en lo físico. Ya más grande hay cosas que se pierden, otras que se ganan, pero el haber pasado por ligas del exterior me hacen sentir potenciado. Yo sabía que en algún momento podía volver a Chile”.
—¿Que técnicos lograron su mejor versión?
“Con (Gerardo) Ameli fue mi mayor temporada goleadora, con Gabriel Caballero también me fue bien, pero a nivel conceptual Beñat San José que encantó, él me lleva a Mazatlán, estuve poco tiempo con él, pero entendí su forma de jugar, la pasión que tiene por esto. Es muy buen entrenador”.
—¿Por qué elige Universidad Católica?
“Es un club grande, hermoso, súper ordenado, cuando yo estaba en Chile siempre lo veía con buenos ojos, me preguntaban a veces por los tres grandes y yo no decía nada porque la gente tiene su pasión, pero internamente me gustaba el orden de la Católica, su forma de jugar, eso me inspiró. Aquí se exige ganar, pero también jugar bien, es un lindo desafío y eso te lleva a ser mejor cada día”.
—En el papel Colo Colo y la U les llevan ventaja en abundancia de plantel.
“En lo teórico vale, pero acá tenemos jugadores importantes, después la pelota es redonda, este es un juego más allá de los nombres, un juego de hombres, el que se conecte mejor va a marcar diferencia, estamos convencidos de que podemos pelearles el título y competir en todos los frentes”.
—¿Sabe de la carga que tiene el partido ante Palestino por acceder de la fase de grupos de la Copa Sudamericana?
“Ya me lo han comentado varias veces que el equipo no ha podido trascender en los dos últimos años, es una linda motivación para romper con la mala racha que por ahí se trae”.
—¿La postal de su carrera es el gol a Brasil en las eliminatorias, venciendo a Ederson de chilena?
“Claro, está de primera, es histórico, inolvidable, fue poderoso, soñado, a veces uno tiene sueños pequeños y Dios te sorprende con sueños mucho más grandes, por eso hay que estar siempre preparado, a veces sucede la conexión de tiempo y espacio, y ocurren cosas extraordinarias como lo que pasó en Brasil (1-1 en Cuiabá)”.
—¿Siempre fue creyente?
“Me convertí a los 17 años, cuando salí de mi casa, la palabra dice que nadie es profeta en su tierra. Me había probado como en tres clubes de Caracas y no me tomaron en cuenta, pero mis ganas de ser profesional me empujaron a seguir, fui a Yaracuyanos y viví momentos muy duros y difíciles, ahí conocí a Dios, fue un cambio tremendo en mi vida, reforzó los principios que traía de mi hogar, me llenó de orden, obediencia, fue una nueva fortaleza”.
—Algunos creen que los jugadores que eligen la fe pierden agresividad.
“Lo he escuchado, la gente confunde por el desconocimiento, se cree que ser cristiano tiene que ver con ser bueno dentro de la cancha, uno puede ser íntegro y honesto a la hora de pelear una pelota, pero yo estoy compitiendo y te quiero ganar siempre, si te tengo que chocar para tumbarte lo voy a hacer, si no lo confundes es un factor que no tiene nada que ver”.
—¿Qué tal el día a día con Zampedri y Medel?
“Maravilloso, porque más allá de toda su jerarquía son buenas personas, te brindan esa cercanía y son uno más del grupo, así lo siento, además siempre te exigen y te ayudan”.
—¿Cree que con su juego pueda ampliar el repertorio de Zampedri?
“Por supuesto, esa es la idea, asistirle mucho más, crearle espacios”.
Claudio Herrera De La Fuente
es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.






