Santa Laura cumple 100 años: memorias de la “Catedral del fútbol” que también fue velódromo, albergó boxeo y corridas de toros
Poco más de $250 mil de la época pagaron un grupo de hinchas soñadores por el paño donde hoy se ubica el estadio de Unión Española. Al principio las disciplinas era múltiples: básquetbol, hockey, ciclismo, combate, el primer partido del fútbol profesional y una jornada para torear a la que llegó el presidente del país, Juan Esteban Montero. Con el tiempo, solo quedó el rectángulo de pasto, aunque días inolvidables también hubo. El título de 2013 es el principal recuerdo para los hispanos. Este martes, apaga velitas.
Viernes 25 de marzo de 1988 y Los Jaivas vuelven a tocar en Chile después de cinco años. El reencuentro es en el Santa Laura y ante 20 mil personas que deliran con un show que pasará a la historia, porque solo días después, el 15 de abril, Gabriel Parra —baterista de la banda— muere en un accidente automovilístico.
Si bien el periodista Renato González, popularmente conocido como “Míster Huifa”, dijo alguna vez que la cancha de Independencia “no es comparable con ninguna otra, porque allí el fútbol se paladea mejor y resulta más sabroso… Si pareciera que estirando los brazos pudiera tocar a los jugadores”, el recinto enclavado en la Plaza Chacabuco fue mucho más que un simple rectángulo de pasto.
El recordado concierto de Los Jaivas es solo una muestra de los 100 años que este martes celebra el mítico recinto, eternizados en el libro “Años del Centenario”, del fanático hispano José Marino. “Busca rescatar a muchos quijotes que entregaron horas y recursos para hacer crecer la institución”, dice el autor.
La lista comienza con Rosendo de Santiago, José Goñi, Evaristo Santos y Juan Francisco Jiménez, visionarios hinchas que un año antes de la inauguración compraron en $257.934 el terreno de 45 mil metros cuadrados.
Abonaron $30 mil de pie y el saldo se pagaría con cuotas anuales de $25.000.
Octubre era el mes para estar al día.
“Eran años donde abundaban las marraquetas con chorizo, según una crónica de la época”, cuenta Marino, quien rememora un desconocido listado de actividades que se desarrollaron en Santa Laura: “Mientras por el velódromo, que tenía una pista de tierra de 500 metros, pedaleaban los del Ciclista Ibérico con Alfredo Massanés, un crack, y Abelaidas, en otros ector unos jóvenes jugaban básquetbol. En Santa Laura existió la primera piscina con medidas olímpicas que permitió desarrollar Sudamericanos y Mundiales; ahí estaban los Salah, waterpolistas, papá y tío de Arturo, que dominaron por una década la disciplina. Unión ganó 11 títulos seguidos. Esa piscina, a comienzos de la década de los 90, fue cubierta para estacionamientos… También se practicó tenis y frontón. Además, se realizó una corrida de toros a cargo de Francisco Torremocha, quen reunió a más de 20 mil personas, incluido el presidente de la República Juan Esteban Montero, un sudamericano de Basquetbol en 1958 y se armó un ring para la despedida de Antonio Fernández, ‘Fernandito’, uno de los más grandes del boxeo chileno”.

El velódromo del Santa Laura era de tierra y llegaba a los 500 metros. La imagen corresponde a una carrera de 1926. Foto: Libro Años del Centenario
Fue en Santa Laura, también, donde se disputó el primer partido de fútbol profesional de Chile, animado por Audax Italiano y Morning Star. El juego se desarrolló el 22 de julio de 1933 y la concurrencia no pasó de las 2 mil 500 personas, aunque no por desinterés, sino por miedo: Santiago estaba afectado por una epidemia de tifus y las autoridades, además, habían restringido el aforo de eventos masivos para prevenir el aumento de los contagios.
Ganaron los itálicos pese a disponer de una formación alternativa, pues los titulares andaban de gira por América, gracias a las anotaciones de Julio Miranda, por dos, y Gino Yaccoponi. El descuento fue de Isaías González. El grado de amateurimo era tal que el puntapié inicial tuvo una demora de 15’, porque el árbitro designado, Pedro José Malbrán, no apareció por ningún lado. En su reemplazo fue designado el dirigente Jorge Bate, quien amablemente se ofreció para superar el traspié.
En las crónicas del día siguiente el tema no pasó inadvertido: “Queremos señalar a los directores de cancha de la liga la necesidad que existe de que los partidos empiecen a las 16 horas en punto y no con un cuarto de hora de atraso, como ocurrió ayer”.
Más delicado fue lo que ocurió en los mismos pastos, pero el 30 de agosto de 1955. Se disputaban los 43’ de Palestino-Magallanes cuando murió el árbitro argentino Raúl Iglesias, considerado el mejor pito del momento. Un infarto le quitó la vida a los 37 años. “Fue muy cerca del arco sur. Y fulminante”, recordó Julio Martínez en 2003.

En la cancha de Santa Laura se improvisó un ring para despedir al legendario Antonio Fernández, “Fernandito”, uno de los grandes del boxeo nacional. Foto: Libro Años del Centenario
La década de los 70 trajo buenas noticias, pues Santa Laura, dicen los conocedores del recinto, sufrió su transformación más importante: la tribuna oficial pasó de madera a cemento. Un cambio de look radical. Nicolás Abumohor, en ese entonces presidente de la ANFP, ofreció una ayuda vital.
Deportivamente, y ya convertido solo en un estadio de fútbol, la “catedral” fue testigo de varios momentos para atesorar: goleada de la selección chilena por 4 a 0 sobre el equipo belga Monlenbeek RWD —en un amistoso rumbo al Mundial de España 1982— el 1-0 que Unión Española le propinó Cruzeiro por la Copa Libertadores de 1994 con Ronaldo en la alineación brasileña, la final del Clausura de 2009 donde Colo Colo derrotó a la UC por 4 a 2 y el 2-0 de Universidad de Chile a Vasco da Gama que le permitió sacar pasajes a la final de la Copa Sudamericana de 2011…
Ninguno, sin embargo, como la victoria sobre el Cacique el 26 de mayo de 2013 que significó el séptimo título para los rojos. “Fue un desahogo después de lo que habíamos vivido seis meses antes, en Talcahuano, en la final que perdimos con Huachipato por penales. Nos hemos sacado esa espina. Había ganado tres títulos como jugador con Colo Colo, pero después de ganar el Apertura de 2005 dije que haberlo hecho con Unión era distinto. El de 2013 fue como técnico, entonces eso lo hizo más especial todavía”, rememora José Luis Sierra.
Marino dice que la gran diferencia entre los tiempos antiguos y los modernos, “es que antes era un club deportivo y ahora es un club de fútbol. Antes el estadio era de madera y ahora de cemento, con butacas… Lo que urge arreglar es el acceso, con torniquetes, reconocimiento de rostro, y los baños de galería y Andes, que recién después de 14 años se empezaron a mejorar, y los focos. Porque a cada torres le faltan seis focos. Un paso posterior sería sumar estacionamientos, por eso el proyecto de centro comercial, con supermercado y clínicas era bien visto por los hinchas. El problema es que se querían hacer unas torres habitacionales, que era el comienzo del fin del estadio”.
Por eso, Julio Martínez lo repitió hasta el cansancio: “Santa Laura no es solo el reducto de Unión. Es el estadio de todos. El refugio del fútbol”.
Raúl Neira
es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.







