Santiago de Chile.   Mar 29-11-2022
21:39

Negocios portuarios, restaurantes, clínicas y cafés: el futuro que espera a los estadios de Qatar

Terminada la Copa del Mundo, un coliseo será desmontado y cuatro de los restantes siete recintos sufrirán importantes cambios de look y bajarán su capacidad para ser adaptados a centros deportivos o sociales. Los organizadores no quieren repetir la experiencia de los “elefantes blancos” de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. lo que no es fácil en un país que no necesita tantos reductos.
Foto: EFE
Raúl Neira24 de noviembre, 2022
Cerca de 200 millones de dólares costó la edificación del Moses Mabhida Stadium, en Durban, recinto que cobijó siete partidos de la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010, incluida la semifinal entre Alemania y España (0-1). Doce años después, está lejos de albergar espectáculos deportivos: está convertido en un atractivo turístico por considerarse el columpio más alto del mundo y el ingreso tiene un valor de US$ 50 dólares.

En Brasil, para la Copa del Mundo de 2014, sucedió algo parecido. El Arena Pantanal de Cuiabá, donde Chile derrotó a Australia (3-1) sufrió con las filtraciones de agua porque, básicamente, nunca fue terminado como indicaban los planos. O está el caso del Mané Garrincha, de Brasilia, que demandó un gasto de US$ 550 millones de dólares y llegó a registrar compromisos con 400 espectadores.

El estadio Qatar Fundation está pensado para ser el centro del campus universitario. Tiene aulas, pistas de tenis, restaurantes, incluso una plaza pública Mark Fenwick uno de los arquitectos a cargo del proyecto

Qatar elaboró un plan para impedir el nacimiento de “elefantes blancos”, o al menos maquillar la inversión desbocada en los recintos, y ya tiene definido qué hará con buena parte de los estadios en que se está disputando el Mundial.

El 974 de Ras Abu Aboud —bautizado así porque fue contruido con 974 contenedores marítimos reciclados— simplemente dejará de existir. El recinto con capacidad para 45 mil personas dejará su lugar a negocios portuarios. Es el único desmontable de la competencia y el único que no recurrió al aire acondicionado para refrigerar las tribunas, pues los organizadores confían en que la brisa del Golfo Pérsico, con ventilación cruzada natural, refresque lo suficiente a los hinchas y jugadores.

El Qatar Foundation, en tanto, reducirá su aforo en la mitad, es decir, 20 mil espectadores y ahí jugará la selección femenina de fútbol del país. El resto de los asientos “será donado para construir estadios en países en desarrollo que necesitan infraestructura deportiva. Permitirán la promoción de la cultura futbolística y, en mayor medida, del amor al deporte en todo el mundo”, declaró dijo Ali Al Dosari, director de instalaciones del coliseo, definido como uno de los más sustentables del mundo.


En el imponente Lusail, sede de la gran final, ningún equipo será local¿Y entonces? Se convertirá en un centro comunitario con residencias, terrazas, escuelas, tiendas, cafés, instalaciones deportivas y clínicas de salud. Los 80 mil asientos se desmontarán para donarlos a proyectos deportivos de todo el planeta, al igual que los materiales removidos durante el cambio.

“Se convertirá en un modelo en el desarrollo sostenible de estadios mediante la adopción de prácticas de construcción respetuosas con el medio ambiente, la conservación de energía, la donación de sus asientos y la integración en una ciudad vibrante”, han explicado desde el territorio árabe.

Un mañana similar espera al Al-Bayt, escenografía del partido inaugural. El plan es retirar la tribuna superior e incorporar al estadio un hotel de cinco estrellas, un centro comercial, zona de restaurantes, gimnasios y un hospital de medicina deportiva. Como en casos anteriores, las butacas serán regaladas y su capacidad bajará de 69 mil a 32 mil localidades.


El Al Thumama, cerca del centro de Doha, quedará habilitado para 20 mil personas. Seguirá recibiendo espectáculos deportivos, aunque no está claro cuáles. Sí es seguro que ahí se construirá una clínica deportiva y un hotel a todo lujo. El exterior también será intervenido: se diseñará un centro comunitario con múltiples instalaciones, entre ellas, balonmano, voleibol, baloncesto y natación, además de pistas para correr y andar en bicicleta.

El Ahmad Bin Ali no sufrirá grandes cambios, pues ahí seguirán desempeñándose el Al Rayyan (Primera División) y el Al-Kharitiyah (de Segunda). Lo mismo corre para Al Janoub: Al Wakrah continuará disputando ahí los partidos de liga, aunque con espacio solo para 20 mil personas.

Al Estadio Internacional Khalifa, por último, no se le tocará un pelo: no será desmantelado ni destruido al término de la competición y se mantendrá como el más importante de Qatar.

Raúl Neira

es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.

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