Las historias memorables de los equipos acaudalados del Ascenso: desde Ferroviarios hasta Coquimbo Unido
Con los fichajes de los mundialistas Esteban Paredes, Jean Beausejour y Carlos Carmona, el club nortino se suma a las apuestas más rimbombantes en la historia de la Primera B (exSegunda División),en el que se anotan Palestino y Ferroviarios tratando de reciclar al Ballet Azul en los 70, O’Higgins acogiendo a figuras desechadas de Colo Colo en 1986, la aventura de riqueza de Lozapenco y el delirio de Everton con su presidente al frente. Que lo sepan en la tienda aurinegra: no todos tuvieron un final feliz.
Las incorporaciones de Esteban Paredes (40 años), Jean Beausejour (36) y Carlos Carmona (34) remecen el añoso derrotero de Coquimbo Unido y también toda la categoría de ascenso. “El trato con ellos es muy fácil, son tipos ganadores y cuando se les presenta la idea de armar un equipo para subir a Primera lo entienden muy rápido, no fue difícil convencerlos”, decía el nuevo técnico pirata Héctor Tapia, quien se acompaña de Miguel Riffo como asistente y Julio Rodríguez en la preparación de arqueros.
Juntar figuras de renombre y prestigio en la Primera B no es una apuesta nueva. Años atrás, cuando la billetera fue frondosa, hubo proyectos atrevidos. Ferroviarios en 1972, con Sergio Navarro en el mando técnico, convenció a sus excompañeros del Mundial 1962 Luis Eyzaguirre (33 años), Carlos Contreras (34) y Leonel Sánchez (37) de ir a jugar al club de la vieja cancha de San Eugenio.
-¿Cómo cree que le va a ir a Coquimbo, don Sergio?
“Mmm, los resultados lo dirán. Con esa respuesta le digo todo. No soy quién para decir este sí o este no, pero no es tan fácil (…).

Con la pilcha de Ferroviarios: arriba a la izquierda el "Pluto" Contreras, el cuarto es el "Fifo" Eyzaguirre, que venía de Huachipato, y abajo al costado derecho, Leonel Sánchez. Foto: El Mercurio.
“Lo de Ferro el 72 fue curioso. Ellos tres (Eyzaguirre, Contreras y Sánchez) no jugaron mucho, el “Fifo” estuvo lesionado, estuvieron inscritos, pero no sé si tenían mucho interés, Juan Páez terminó jugando por el ‘Pluto’. Cuando los traje dije ‘con este equipo vamos a robar’. El problema es que en medio del torneo me llama el presidente (Joaquín Dueñas) y me dice no podemos ser campeones porque no tenemos plata para eso. Y me sale con eso después de un año de sacrificios, ahí mismo renuncié”, relata el capitán de la Roja 62.
El problema es que en medio del torneo me llama el presidente de Ferroviarios y me dice no podemos ser campeones porque no tenemos plata para eso. Ahí mismo renunciéSergio Navarrotécnico de Ferro en 1972
Ferroviarios finalizó en 2ª plaza en un torneo que tenía como plato fuerte los martes en Santa Laura. Ahí estaba la enjundia de la B, con hasta ocho mil parroquianos en la tribuna. Allí, coincidente con el fenómeno de Ferro, la Revista Estadio comenzó a dedicarle un par de páginas por edición a la Segunda. El campeón y respectivo ascenso fue para Palestino, que el año anterior había realizado, sin suerte, otra apuesta arribista. Los árabes ficharon en 1971 a Leonel Sánchez, que venía de Colo Colo junto a Víctor Zelada, y al bimundialista Rubén Marcos. El sueño se subir quedó truncado porque el equipo finalizó en 3ª plaza.
En 1986 fue O’Higgins el encargado de remecer el mercado del potrero. La regencia rancagüina contrató a los colocolinos Leonel Herrera y Horacio Simaldone, indiscutidos por años en el club popular. El portero Enrique Enoch, el defensor Manuel Alvarado, el volante Hugo Solís y otros jugadores curtidos en el ascenso como José ‘Gato’ Bernal y los artilleros Hermes Navarro y Darío Scatolaro, completaron el súper plantel que se encomendó a la dirección de Eugenio Jara.
La inversión tuvo réditos en el torneo de Apertura de Segunda, donde O’Higgins se quedó con la corona, pero en el certamen oficial que entregaba un ascenso, los celestes apenas fueron escoltas del Lota Schwager. “Se armó un equipo con jugadores de Primera. Solo nos superó Lota, que de local era bravísimo, mucho barro, cancha chica. Al principio yo viajaba todos los días a Rancagua, pero después se arrendó una casa para varios jugadores; eran tiempos donde uno pasaba muchas horas en la sede durante el día y se genera ese vínculo con los hinchas. ¿Si a Simaldone le costó más? No sé, por ahí él tenía el gusto por los caballos, cada uno tenía sus prioridades”, dice Herrera, que se retiró en la Sexta Región con 38 años.
Hubo otros detalles curiosos que afectaron al plantel, según Enoch en la prensa de la época. “Simaldone está lesionado. Vive en la Casa del Jugador y no es cierto que tenga problemas con el plantel. Alvarado ha tenido mala suerte. Rancagua es una ciudad muy fría. A Manuel le hizo muy mal para un lumbago (…) A los equipos que van a Rancagua sólo les falta atravesar el bus en el arco. Se van felices si pierden por menos de dos goles”, justificaba el meta en la revista Triunfo.

El O´Higgins 1986 que jugó en Segunda con Leonel Herrera y Horacio Simaldone, desechados por Arturo Salah en Colo Colo. Foto: El Mercurio.
-¿Cree que resulte juntar veteranos en Coquimbo, Leonel?
“A ver, en la B la parte física supera a lo técnico, pero cuando hay calidad esta se impone. Paredes será la atracción del torneo. Estos jugadores grandes tienen derecho a retirarse cuando ellos decidan y no que el fútbol los deje a ellos. Soy de la idea de jugar hasta lo que más puedas, porque después del retiro se acaba todo, se van los amigos, te das cuenta que todo era mentira, es duro”.
Estos jugadores grandes tienen derecho a retirarse cuando ellos decidan, porque después del retiro se acaba todo, se van los amigos, te das cuenta que todo era mentira, es duroLeonel Herreradefensor ídolo de Colo Colo que partió a Segunda División
CASTILLO Y PALMA, LOS MECENAS
“Lo que hace Coquimbo es arriesgadísimo, junta mucho grande, el fútbol ha cambiado en términos de la condición física (…) Es verdad que pueden generar buen marketing, pero veremos si la idolatría se mantendrá con los resultados”, rebate el técnico Leonardo Véliz, testigo de la afiebrada política de contrataciones de Everton 1996, de la mano del presidente Jorge Castillo.

Jorge "Loco" Castillo en la recepción de Jaime Pizarro, que venía del fútbol mexicano. El "Kaiser" nunca jugó por Everton y terminó recalando en Palestino. Foto: El Mercurio.
El fallecido regente viñamarino contrató a Jaime Pizarro, Daniel Morón, Gustavo De Luca, Marcelo Fracchia y Juan Carlos Ibáñez, entre otros, pero antes de comenzar el torneo fue internado en una clínica psiquiátrica, los contratos fueron anulados y el club demandado. “La idea era buena hasta que el personaje estuvo en sus cabales, pero lo trastornó el poder. Es un mal recuerdo, porque se ilusionó a toda una ciudad”, rezonga el “Pollo”. El conjunto ruletero terminó jugando en la B con un equipo mucho más modesto (solo De Luca alcanzó a participar tras pasar por Wanderers) y finalizó 7°.
Lozapenco también presumió de equipo millonario de los potreros. El club operado por Feliciano Palma, empresario que terminaría condenado por delito tributario, se disfrazó de gigante en Tercera División 1989, reclutando a Rodolfo Dubó (36) y Mario Soto (39), mundialistas de España 82, y al exseleccionador Luis Santibáñez como asesor.
“En esos ocho meses gané más plata que en 20 años, salimos campeón y hubo muy buenos premios. Teníamos algunas regalías, viajábamos de Santiago a Penco los martes por la tarde, entrenábamos de miércoles a viernes, jugábamos el sábado y de inmediato me volvía a Santiago. Era dura la serie, pero uno tenía la sapiencia, había que jugar a dos toques o pasaba ‘el llevador’; fue un verdadero fenómeno en Penco, de local jugábamos con 10 mil personas. Estaba el ‘Pato’ Bonhomme, un goleador tremendo y Unión prestó a José Luis Sánchez, que era juvenil”, dice Dubó.
Instalado en Segunda (1990), Lozapenco volvió a armar un equipo “galáctico”, fichando a 22 futbolistas, entre ellos a Luis Marcoleta, Jorge “Mágico” Pérez, Álex Martínez, Hugo Bello, Fernando Medina, Wilson Fre y Luis “Pelé” Araya, con Rolando García como DT. La expedición terminó en la escuadra azul entrampada en la liguilla por el descenso.
Coquimbo puede hacer la diferencia, si los veteranos son bien rodeados por gente más joven, fresca físicamente, puede ser un equipazo. A Paredes no se le va a olvidar que hacer dentro del área, quizá hasta lo veamos mejor en la BRodolfo Dubóexseleccionado
Dubó cierra: “Coquimbo puede hacer la diferencia, si los veteranos son bien rodeados por gente más joven, fresca físicamente, puede ser un equipazo. Son jugadores picados, a Paredes no se le va a olvidar que hacer dentro del área, quizá hasta lo veamos mejor en la B”.
Claudio Herrera De La Fuente
es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.







