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El primer DT extranjero de la Roja fue uruguayo: Juan Carlos Bertone puso los cimientos de la selección con sabiduría y puñetes

Fue el primer seleccionador extranjero de la selección chilena, enseñó estrategia en Uruguay y Brasil. Un rupturista que cobraba por dirigir en tiempos de amateurismo y que trató de resolver a golpes la indisciplina de futbolistas borrachos. Falleció en Valparaíso y un club en Villa Alemana lleva su nombre.
Foto: El Mercurio.
Claudio Herrera de la Fuente07 de octubre, 2020
Hace un siglo comenzó la tentación directiva de entregar el mando técnico de la selección chilena a un entrenador foráneo. Hoy la dirige un colombiano, quien sucedió a cuatro argentinos en el máximo cargo técnico de Juan Pinto Durán. Hace un siglo fue un uruguayo: Juan Carlos Bertone, el primer extranjero que dirigió a la Roja, un personaje que dejó huella en los albores del fútbol en la región.

“Bertone se caracterizó por su gran talla física. Muy alto (1,90 metros), un full-back derecho o izquierdo. Por la selección de Uruguay jugó el día que se lució por primera vez la camiseta celeste, en 1910 ante Argentina (3-1). En 1911, la Asociación Uruguaya decide enviar a una selección B para una gira a Sao Paulo y Río, y reserva a los titulares para la Copa Lipton, entre los que estaba Bertone, pero él sorpresivamente decide ir a Brasil. Viajó con su hermano menor, quien no tenía su calidad. No retornó con la selección y se quedó en Brasil, donde se convirtió en ídolo, enseñando a jugar al fútbol durante muchos años. A tanto llegó su prestigio, que la Federación de Chile lo contrató para el Sudamericano de 1920”, precisa Atilio Garrido, presidente de la Asociación de Historiadores e Investigadores del Fútbol Uruguayo.

Ariel Longo, escritor y entrenador charrúa, enseña más pistas de la prosapia de Bertone: “Un referente total en los albores del fútbol uruguayo, capitán de la selección; emigra a Brasil, donde dirige y juega al mismo tiempo. Fue el primer entrenador de fútbol como tal. Incluso es el primer denunciado de amateurismo marrón al cobrar por jugar. Un adelantado que dejó mucho legado. Después de ir a Chile, en 1923 vuelve a Brasil para dirigir a Botafogo, a Flamengo y a la selección estadual de Espíritu Santo. Termina en Peñarol como una especie de gerente deportivo de la época. El año 35 se va a Chile otra vez”.

La formación de Montevideo Wanderers que salió campeón de Uruguay en 1906, con Bertone (el último de pie a la derecha) como estelar. Una decena de jugadores de ese equipo eran seleccionados charrúas. Foto: El Mercurio

Bertone le cambia la cara a la Roja en el Sudamericano 1920 disputado en Viña del Mar, en donde consigue sacarle el primer punto a Argentina en la historia del certamen. El coach, amparado en su metodología, genera elogios en la prensa de la época, repite en el Sudamericano de 1922 en Brasil, pero ahí el equipo involuciona: es último entre cinco países, con un gol a favor y una decena en contra.

COMBOS IBAN Y VENÍAN


El escándalo mayor vendría después, cuando el plantel emprendió el viaje de regreso a Chile. Los roces empezaron a bordo del barco que realizaba el trayecto hasta Buenos Aires. El dirigente Serafín Gómez discutió con Enrique Abello, uno de los jugadores más representativos, por la pobre presentación del equipo nacional.

Ya arriba del tren que unía Mendoza y Los Andes, los ánimos se encendieron aún más en la derrotada delegación. A los jugadores se les pasó la mano con el alcohol y el propio Abello tuvo la mala idea de imitar a Bertone. Ambos terminaron a los golpes. “Ladrón”, le enrostraba ensangrentado el futbolista, quien sería castigado a perpetuidad por la trifulca.

La Federación aplicó mano dura con los deportistas. Dos años de sanción cayeron sobre Manuel Bravo, Víctor Varas y Pedro Ramírez; y un año para Óscar González, Guillermo Bernal y Víctor Zavala, mientras que un semestre de ostracismo se dictaminó para Luis Encina, Humberto Elgueta y Pedro Vergara. Tres meses a Carlos Catalán, Ulises Poirier y Aurelio Domínguez.

“Fue una bomba, Abello fue castigado de por vida y no fue hasta el ‘Maracanazo’ de Roberto Rojas (1989) que se volvió a ocurrir una sanción tan dura a nivel de selección. Abello se fue a un exilio voluntario en Punta Arenas, donde fue gran promotor del deporte. En esa época, según las crónicas, las bacanales después de los partidos eran habituales”, apunta el investigador Sebastián Núñez.

Tras el escandalillo, Bertone se marchó a Brasil: “Dedicó sus actividades al comercio, en compañía de su hermano”, reseña el diario La Nación del 21 de noviembre de 1922.

Su nombre real es Carlos Juan Bautista Bertone, tiene fecha de bautizo el 3 diciembre de 1886 y fallece en 1939 en el Hospital Ferroviario de ValparaísoSebastián Núñezinvestigador

“Su nombre real es Carlos Juan Bautista Bertone, su fecha de bautizo fue el 3 diciembre de 1886 y falleció en el Hospital Ferroviario de Valparaíso en 1939. Se quedó en Chile y estuvo a cargo del equipo de la Refinería de Viña del Mar”, detalla Núñez.

El uruguayo también trascendió a través del Club Deportivo y Social Juan Carlos Bertone, fundado en 1940 en Villa Alemana y que hasta hoy compite en la Asociación Unión Peñablanca.

“Mi tío abuelo fue uno de los fundadores del Bertone, cuyo nombre fue un homenaje al primer técnico extranjero de la selección, para salir de lo común. El club tiene camiseta azul y reúne unas 500 personas cada fin de semana”, afirma su dirigente Álex Zalaquett.

Hace un siglo, Bertone abrazó a la Roja, que ahora comienza el camino a Qatar 2022 en la misma tierra de donde provino el primer revolucionario del buzo, de la docencia y también de los puñetes.

Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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