La “teleserie de Irán” alista su primer rodaje en Estados Unidos
La delegación consiguió que cuatro de los 15 miembros de la delegación vetados ingresen a EE.UU. La aparición de un cadáver en las afueras del complejo de entrenamiento en Tijuana sumó tensión.
Llegó la hora. Mientras las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán siguen en curso, la selección asiática prepara para mañana su debut en la Copa del Mundo, ante Nueva Zelandia, un partido que hasta última hora mantiene un gigantesco signo de interrogación.
Hasta un cadáver apareció en el guion de la historia: el viernes, la policía halló un cuerpo (“con signos de violencia”) en el maletero de un automóvil ubicado a las afueras del centro de entrenamiento de los persas en Tijuana, México.
“Lamentablemente, el que cometió este hecho decide hacerlo en esta ubicación, pero no tiene nada que ver con la selección de Irán”, aseguró el alcalde de esa ciudad, Ismael Burgueño, intentando calmar el crispado ambiente.
La ciudad fronteriza mexicana no era el lugar de concentración que había elegido Irán, pero debió conformarse luego de renunciar a Arizona para evitar líos con el ingreso a Estados Unidos. De hecho, solo podrá viajar por 24 horas a sus partidos (dos en Los Angeles y otro en Seattle), siempre vigilado por las policías migratorias estadounidenses.
La delegación recibió ayer una “buena” noticia: la aprobación de cuatro visas para miembros del equipo dirigencial de las 15 que habían sido rechazadas originalmente por el gobierno norteamericano. Entre los beneficiados figuran dos funcionarios federativos y un analista del cuerpo técnico iraní.

Irán amenaza con retirarse de la Copa si hay consignas políticas o si se ve la bandera del león y el sol, anterior a la república islámica. Foto: France Presse.
“No vamos a permitir que incluyan en su delegación a un grupo de personas que sabemos que no tienen nada que ver con el deporte y que tienen vínculos con la Guardia Republicana. Vamos a estar vigilando”, amenazó el secretario de Estado, Marco Rubio.
En el representativo iraní, en tanto, mantienen el espíritu rebelde y amenazaron con retirarse si observan alguna actitud incómoda en su contra, incluyendo la exhibición de la antigua bandera persa, anterior a la transformación en una república islámica.
“Hemos informado a FIFA de que los miembros de la selección abandonarían el partido tan pronto como escucháramos consignas políticas en los estadios”, advirtió Ahmad Donyamali, ministro de Deportes, añadiendo una dosis extra de incertidumbre a la participación de esa nación en el certamen.
Asimismo, la prohibición para que muchos hinchas obtuvieran entradas a través de la federación de fútbol persa provocó otro desencuentro con la organización, que la FIFA continúa mirando a distancia y en un silencio sepulcral.
Héctor Opazo M.
es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.







