Santiago de Chile.   Dom 29-11-2020
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Esteban Paredes: “Hubo peleas internas, entre compañeros, que no había visto en los 10 años que llevo en Colo Colo”

La leyenda habla de todo: reconoce que la crisis del equipo es “potente”, detalla los pormenores del round entre Barroso y Mouche y revela una postura muy crítica frente a las prioridades de los futbolistas jóvenes. También dice que tiene “un montón de ganas” de seguir jugando y anticipa que cuando se retire espera seguir trabajando en el estadio Monumental.
Raúl Neira14 de septiembre, 2020
El quincho de su casa es uno de los rincones favoritos de Esteban Paredes. La decoración tiene un aire colocolino: en el piso se intercalan el blanco y el negro. Sobre la mesa de centro descansa una réplica de la Copa Libertadores que le regalaron cuando marcó el gol 216. El trofeo de trofeos que aparentemente será uno de las pocas marcas no conquistadas de su goleadora carrera.

“Son cosas que uno sueña y quiere, pero no todo lo que uno quiera lo va a tener… Vamos a ver qué pasa este año”, dice con ilusión Paredes, en la antesala del encuentro copero que este martes disputará el equipo popular frente a Peñarol, en Macul.

—¿Y en la vida, qué le habría gustado tener y no pudo?

“Que mi abuelo Mario y mi tío René estuviesen vivos para ver lo que logré. Mi abuelo jugó en las juveniles de Colo Colo, era arquero y tenía de compañeros a Mario Moreno, el ‘Chita’ Cruz. Llegué a Colo Colo y al mes se fue. Me vio jugar súperpoco. Los dos eran fanáticos”.

El zurdo viste un polerón con la imagen de James Dean. “Actorazo”, opina. Y también comenta qué es lo que lo hace feliz: “Estar con mis hijos, con mi familia, con mis amigos y disfrutar de un buen partido de golf. Disfruto ver felices a los que me rodean”.

—¿Cómo se definiría a los 40 años?

“Mucha gente me dice que no magnifico lo que soy. Siempre he sido así. Me puedes conocer y estar conversando una hora, dos horas. Soy un tipo que no le teme a nadie ni a nada. Si me critican es parte del fútbol y hay que entenderlo, porque los mismos que un día te critican después te alaban. Soy fuerte mentalmente: a muchos jugadores los periodistas los ‘matan’ y se caen. Yo no. Para mí es parte del fútbol y uno tiene que tenerlo súper claro. Hay que vivir con eso”.

—¿Y lo que más le molesta?

“La vida hay que vivirla a concho. Si un tipo de la U o la UC me dice cosas, es parte de... molesta, obvio, pero no me quedo pensando en eso. Hay que borrarlo rápido de la mente. Fuera del fútbol me tiene muy mal el tema de la violencia hacia la mujer. Es muy duro, potente. Como capitán y como persona estoy totalmente en contra. Tengo mamá, esposa, hermanas, tías, sobrinas y no me gustaría que les pasara lo que le sucede a muchas mujeres de este país. No se lo merecen. Esperemos que la justicia actúe, es lo primordial. Y no lo digo solo por el LeoValencia. Pero si hay constancia y pruebas, la justicia tendrá que aplicar su pena”.

—¿Tiene amigos en el fútbol?
“Son los que están retirados. También nombraría a Esteban Pavez y Claudio Baeza. Siento que es un trabajo que por más que te veas todos los días y puedas ser una familia, no sé… Quizás por mi forma de ser, me gusta compartir con la gente que no es del fútbol”.

—¿No le gusta hablar de fútbol cuando no está en la cancha?

“No me gusta. Juntarse con compañeros y hablar de fútbol satura. Y si me encuentro con gente que no es del ambiente y hablan de fútbol uno les dice ‘ya, ya, no quiero hablar más’, y me comprenden”.

—Entremos a la cancha entonces. ¿Qué opina de todo lo que ha pasado y sigue ocurriendo en Colo Colo?

“Lamentablemente estamos en crisis. Hace muchos años que no se veía esto. Después de cinco meses sin jugar fue muy extraño volver, pero hay que ver la realidad y estamos en una crisis potente. Hay que ganar con urgencia. La imagen que dejamos ante O’Higgins fue paupérrima, lo más bajo en muchos años”.

—Colo Colo tiene 50 entrenamientos menos que el resto porque el plantel fue enviado al seguro de cesantía. ¿Cómo evalúa lo que pasó?

“Como algo muy complejo. Nunca esperamos llegar a estas instancias que nos hizo pelearnos con la dirigencia primero y después hubo peleas internas que no había visto en los 10 años que llevo en el club. Nunca habíamos llegado a tener discusiones así entre compañeros. Y claro, no entrenamos, ni siquiera por vía remota, y hoy estamos pagando las consecuencias de todo eso. En los segundos tiempos nos pasan por arriba, esa es la verdad”.

—Se refiere a la pelea que casi llega a las manos entre Barroso y Mouche, ¿verdad?

“Yo trataba de calmar a ambas partes. Pero tampoco me puedo poner el balde. Soy el capitán, tenía que entender a los dos. Los compañeros tenían razón: íbamos a recibir una plata que era por derechos de imagen, que tampoco tenemos culpa, pero era injusto que los otros compañeros no recibieran nada. Se generó algo raro, extraño, molestias. Y sí: hubo discusiones muy altas”.

—¿Quién es más responsable: los jugadores o la dirigencia?

“Ambas partes nos equivocamos y lo hablamos. Si bien tienen que pagarnos un gran porcentaje de la negociación, hoy volver a lo mismo, pensar en eso, no hace bien. Ni a la dirigencia, ni a nosotros, ni a Colo Colo”.

—El problema es que el equipo sigue pagando por la fractura que hay en Blanco y Negro…

“Sí, claro. No hemos ganado, tampoco hemos jugado de la forma como Colo Colo debe jugar. Físicamente deberíamos estar mejor que cualquiera, porque tenemos todo en el club, pero lo que ha pasado obviamente nos perjudicó: tres meses sin entrenar es demasiado”.


—Finalmente les pagarán abril y mayo.

“Todo el plantel se sintió tranquilo, contento. A nadie le gusta que le saquen plata de su sueldo. Lo tomamos de buena forma. No hemos hablado con los dirigentes para saber cómo lo tomaron”.

—Los jugadores pueden demandar al club por junio y algunos días de julio. ¿Lo harán?

“Por ahora nos notificaron de abril y mayo. Además pueden multar a Colo Colo. Podemos apelar y ver esos dos meses. Es complejo, difícil. No sé cómo lo va a tomar la dirigencia. Nosotros luchamos por nuestros dineros. Estábamos dispuestos a dejar algo de nuestras remuneraciones. Teníamos la opción y la obligación de dejar un porcentaje alto del sueldo. Le pedimos una última reunión a Harold Mayne-Nicholls, pero no la concedió y llegamos a esto”.

—¿Usted demandaría a Colo Colo?

“Si me piden ayudar al club, lo haría. Y no demandaría".

—¿Habría sido distinto negociar con Aníbal Mosa?

“Totalmente. Es un tipo muy colocolino, que ama la institución. Hubiese sido de otra forma, menos perjudicial para el club”.

—¿Es partidario de cambiar al técnico?

“Es difícil, complicado. Más encima está el tema del dinero, porque el club está sobrepasado. Es difícil traer un técnico por tres o cuatro meses. Mínimo va a pedir un año más y no será barato. Lo primero corresponde a los jugadores: ponernos la camiseta y luchar. Si lo dirigentes quieren traer un técnico, habrá que cambiar”.


MENTALIDAD Y PROFESIONALISMO


Esteban Paredes cumplió 40 años en agosto. Es capitán de Colo Colo y sigue siendo indiscutido: en el reinicio del torneo ha marcado dos de los tres goles de su equipo. “Depende del profesionalismo de cada uno de estar en buena forma para enfrentar los partidos. Es un tema de mentalidad. No solo yo, está el ‘Chapa’ Fuenzalida, el ‘Pájaro’ Valdés, Montillo es figura en la U”, comenta.

—¿Eso habla bien de ustedes o mal del resto?

“Hay un sinfín de cosas. La Católica juega bien, está bien preparada, no dejó de entrenar como nosotros, tienen jugadores desequilibrantes y si el ‘Chapa’ es figura también es por sus compañeros. Montillo maneja el fútbol de la U, lo ve todo el mundo. Si no tienes un complemento es difícil sobresalir”.

—Habló de la mentalidad, ¿a qué se refiere?

“Tienes que ser muy fuerte de mente. Todos tenemos problemas, pero esos problemas hay que dejarlos de lado y no llevarlos a los entrenamientos ni menos a los partidos. La mentalidad es muy importante. Hay muchas cosas que nos pasan, muchos problemas, y uno podría descargarse con un compañero. Pero a mí eso no me pasa. Trato de hacer lo contrario. Y por eso me ha ido tan bien”.

—¿Se imaginaba jugando a los 40 años?

“No. Pero sé por qué estoy vigente y haciendo goles. Cuando jugaba en Santiago Morning y tenía dos meses de vacaciones, descansaba 15 días y el resto me iba a correr al cerro Chena con el ‘profe’ Justo Farrán. No he tenido lesiones graves en la rodilla, que eso baja dos o tres años de inmediato”.

—¿Cuál ha sido el momento más difícil?

“Cuando me fracturaron cinco costillas a comienzos de este año. Nunca me había sentido tan mal. Estuve un día y medio en la clínica y nunca se supo. Llegué a la casa, pero no podía acostarme. Estaba en el sillón y no podía dormir. Estuve toda la noche llorando de dolor, porque no se aguantaba. Al otro día me voy a entrenar manejando, más encima manejando, y le digo a Wilson Ferrada, el kinesiólogo, ‘llévame a la clínica que no aguanto más’. Me pusieron inyecciones para calmarme el dolor, un dolor que no se lo doy a nadie. Fueron meses eternos sin hacer nada. Algo anormal para mí”.

—Recordó Santiago Morning. ¿Qué tan buena escuela fue?

“Me sirvió mucho. Me llevó a ser una persona humilde. Cuando llegué a Colo Colo descubrí otro mundo. Y me dije ‘de acá no me voy más. Estoy en el club del cual fui hincha toda la vida, vine para quedarme y para hacer historia’. Y acá estamos. La gente que me ayudó fue importante. Me llevaban a entrenar, me prestaban el auto o plata para la micro y el colectivo. No me olvido de eso, tampoco de donde vengo. La gente que me apoyó me sigue apoyando. Con todo lo que gané, nunca se me olvidó”.

—No debe ser fácil mantener eso cuando llegan la fama, el dinero…

“Lo aprendí de la gente que me rodeó. Mi padre siempre me inculcó que tenía que ser humilde y respetuoso con las personas mayores. Después lo aprendí con mis amigos, que eran más adultos que yo. Y sí, es complicado, difícil. En 1995 fui al Monumental, tenía 15 años, y estaba feliz compartiendo con Gustavo Benítez, Fernando Vergara, grandes jugadores. Y eso me ayudó, porque había jugadores que se acercaban, que no tenían problemas en darme un abrazo o sacarse una foto. Y me quedó marcado: yo tenía que ser igual”.

—A casi un año del récord de máximo goleador en torneos nacionales, ¿ha dimensionado lo que logró?

“Recuerdo que ese día, en el partido contra la U, la gente se quedó hasta el final. Y ahí dimensioné lo que había sido pasar al gran ‘Chamaco’ (Valdés). Después la gente me dice ‘histórico’, ‘leyenda’ y ahí uno se da cuenta lo que logró en el fútbol. Estaba todo escrito”.

El 5 de octubre de 2019 Esteban Paredes se convierte en leyenda: anota el gol 216 de su carrera y supera a Francisco Valdés. Foto: Photosport

—¿Cómo así?

“Es impresionante. El primer gol que hago es a la U, a Johnny Herrera; el 216 también es a la U, y si bien no estaba Herrera, estaba en la banca, igual lo vivió, jaja... Y ahora soy el goleador en los clásicos junto al gran Carlos Campos”.

—¿Superó todo lo que había imaginado?

“Sí, todo. Lo que hice va a quedar en la retina no solo del colocolino, sino de mucha gente”.

—¿A esta edad se mira distinto la profesión de futbolista?

“Sí, claro. Estoy en una etapa en la que me queda poco tiempo por jugar. Lo único que quiero es disfrutar. No quiero cuestionarme lo que hice o lo que no hice. Uno quiere ganar, tener más títulos y sigo pensando lo mismo. Pero también hay otras cosas: ayudar a los más jóvenes, hablarles, comunicarle las cosas buenas, las malas, incentivarlos, que sepan dónde están, que no pierdan la humildad, que en Colo Colo pueden llegar a ser grandes, que tienen todo para eso… Hay potencial, pero no se ha reflejado lo bueno que son. Son el futuro y que tienen que sacar al club adelante”.

—¿Quién lo hizo con usted?

“El ‘Candonga’ Carreño, Alexis Garrido, Carlos Tejas, Ivo Basay me inculcó eso de que ‘uno juega como entrena’. Y tiene mucha razón, Marcos Muñoz, el viejito Sergio Malbrán. No sé si se te acuerdas de Álvarez, un puntero zurdo que jugaba en Cobreloa, rápido…”.

—Marcelo Álvarez…

“Ese. Me iba con él en su jeep cuando estábamos en el ‘Chago’. Me hablo bastante. Uno tomó todas esas palabras”.

—¿Son receptivos los jóvenes ahora?

“Hoy los cabros quieren terminar mucho antes el entrenamiento e irse. Hay que decírselos, porque eso no los va a llevar a lo que quieren. Tienen que esforzarse todos los días, quedarse a entrenar lo que les falta, tomar al ‘profe’ y decirle ‘ayúdame’. Hay que inculcarle eso al jugador de Colo Colo. Y eso no se da”.

—¿Por qué?

“Quieren todo rápido; quiere un auto, aparentar cosas que no son. Los representantes los agarran a los 14 años, les mueven el piso. Antes eso no existía. Para comprarse un par de zapatos, uf, había que hacer milagros. Hoy las marcas se los regalan a los 15 años. Y el jugador joven se marea”.

—Hay poco jugador de Colo Colo rindiendo en el primer equipo.

“Hay que darle continuidad. Quizás por el momento de Colo Colo no corresponde. Pero si quieres un cambio drástico, hay que empezar a meter juveniles y ahí se verá reflejado el trabajo de las inferiores”.

ESPERO PASAR A CASZELY A FIN DE AÑO


Paredes suma 196 goles con la camiseta blanca. Y el récord es de Carlos Caszely, con 208. “Tengo contrato hasta fin de año y espero pasarlo. No será fácil, para nada. Quedan muchos partidos, pero por la realidad del equipo lo más importante es que el equipo gane, independiente de los goles”, precisa.

—Más allá del contrato, depende de usted continuar ¿o no?

“No sabemos lo que pasará en estos meses. No sabemos qué pasará con los dirigentes, porque hay dos bandos y debería ser uno. Mi intención es retirarme con mi gente, la colocolina. Han sido importantes en mi carrera y en los goles. Cada aliento de ellos es para levantarme y luchar”.

—¿Mantiene intactas las ganas de jugar?

“Sí, claro, un montón de ganas. Cuando me levante sin ganas de ir a entrenar o de jugar, solito daré un paso al costado”.

—Estando a 12 goles de la marca de Caszely, cómo no seguir...

“Sí, así es. Está el bichito de seguir y convertir”.

El zurdo hizo sufrir a muchos porteros, pero su víctima favorita es Johnny Herrera, a quien le marcó su primer tanto. Foto: El Mercurio

—¿Qué hará cuando se retire?

“Seguir ligado al fútbol. Me gustaría ser parte de Colo Colo. Podríamos hacer un proyecto muy lindo para sacar a Colo Colo de donde está. Mi idea es algo deportivo, no sé si en cadetes o en el primer equipo. Primero hay que ver cómo terminan las relaciones con la dirigencia”.

—Usted compró un equipo: San Antonio. ¿Por qué?

“Era mi sueño. Hace mucho tiempo que tenía ese proyecto, salió la opción, no lo pensé dos veces y ya”.

—¿Qué encontró cuando llegó?

“Con algo que no era mi rubro. Es parte de tener un club. He aprendido mucho. Tengo a mi amigo Guillermo Lee, el presidente; a Rodrigo Vásquez, abogado, a quien conozco hace mucho tiempo. El presidente me dice ‘pucha que me has dado trabajo’, porque el club no tenía nada: ni plantel, ni cuerpo técnico, solamente el gerente general que hacía todo. Organizamos reuniones todos los días por zoom para tirar al club para arriba. Hoy gracias al trabajo de todos, gerentes, coordinadores, cuerpo técnico, utileros, gente del área médica, San Antonio está donde tiene que estar, donde se lo merece. Queremos ser ordenados, porque eso lleva a lograr cosas importantes. Han sido meses muy duros, pero positivos”.

—¿Cuál es la meta deportiva?

“Subir en dos años. Pero cuando ves que el técnico empieza a pedir y exigir jugadores, son otras las metas. No es a dos años entonces, ahí baja el plazo. Es un campeonato corto, de tres o cuatro meses, y puede pasar cualquier cosa”.




Raúl Neira

es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, ha estado en la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.

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