Johannes Hoesflot Klaebo, el rey del invierno
El eximio alpinista noruego es el hombre que más preseas doradas ganó en los 102 años de historia de los JJ.OO. invernales. El último oro lo capturó en la prueba de fondo de Milano-Cortina d'Ampezzo 2026, que el domingo baja el telón con Noruega como intratable campeón.
EFE
Marcelo González21 de febrero, 2026
Fue en 1924 cuando la localidad francesa de Chamonix acogió los primeros Juegos Olímpicos de Invierno, zanjando así la disputa de los deportes de nieve y hielo de los Juegos de Verano, con la presencia de 16 naciones y 259 participantes bajo la denominación “Semana Internacional de Deportes de Invierno”.
Y en los 102 años de vida que suma el certamen, no hubo nadie que se acerque a los logros del noruego Johannes Hoesflot Klaebo (29 años), quien en la actual edición de los Juegos se alzó como el máximo ganador de preseas de oro de todos los tiempos: completó 11 títulos, superando las ocho coronas que enseñan las bitácoras de sus compatriotas Marit Bjoergen y Bjoern Daehlie (fondistas), y Ole Einar Bjoerndalen (biatleta).
En Pyeongchang 2018 celebró sus primeras tres medallas de oro olímpicas, en esprint clásico, esprint por equipos y relevos 4x10 km. Siguió en Beijng 2022 con otras dos (esprint libre y esprint por equipos). Y ahora en Milán-Cortina ha sumado seis: skiatlón, sprint, 10 kilómetros, relevo 4x7,5 kilómetros, sprint por equipos y el fondo de 50 kilómetros. Más: es también la primera vez que un atleta conquista seis medallas de oro en una edición.
El noruego se curtió con temperaturas bajo cero en un país en que el esquí de fondo es practicado masivamente por su población. El mayor crédito deportivo de Noruega fue un adolescente callado, de baja estatura que le costaba competir contra los gigantes que abundan en su disciplina, hasta que creció...
“Johannes fue durante mucho tiempo muy bajito. Tenía talento con 11 ó 12 años, pero luego dejó de crecer, al contrario de los demás. Tuvo años difíciles cuando veía que los demás iban creciendo y siendo mejores que él”, contó su madre, Elisabeth Hoesflot Klaebo, quien también habla del fanatismo de su hijo: “Cuando era niño decía que estaba enfermo y volvía de la escuela para ver la Copa del Mundo de relevos… Pasaba mucho tiempo en YouTube estudiando la técnica y aprendiendo cómo emular los gestos de los esquiadores”.
Esos deseos de superar la inferioridad física hicieron que el noruego optara por perfeccionar su técnica para compensar. Por eso trabajó el equilibrio y la coordinación, a veces a manera de un juego, pero sin descanso, compatibilizando los entrenamientos en esquí con otra de sus pasiones: el fútbol.
Pero a los 16 años renunció al sueño de ser futbolista. Y guiado por su abuelo materno y entrenador, Kare Hoesflot, hoy de 83 años, se centró en los esquíes. “El objetivo es siempre luchar por las medallas de oro. Eso es lo que persigo”, dice el "Cometa", que así apodan.
“He tenido al abuelo perfecto. Desde mis diez años empezó a recogerme de los entrenamientos, ya fueran de fútbol o de esquí de fondo, me ayudaba con el equipo. Si necesitaba botas de esquí, él me las compraba para Navidad”.
Nacido el 22 de octubre de 1996 en Trondheim, Klaebo recibió con dos años como regalo de su abuelo su primer par de esquíes.
“El Johannes de entonces no era el que luego vi en la televisión en los años siguientes. Incluso cuando tenía 16 años era imposible predecir lo bueno que iba a ser”, dice su entrenador de juvenil, Rune Sandoy.
El cambio se dio en la temporada 2013-2014, cuandio creció de golpe y registró sus primeras victorias como junior en competencias noruegas.
“Diseñamos entonces un programa para cada día. Y así hemos seguido, más o menos, en el resto de su carrera. Tiene un programa para seguir prácticamente a diario”, confiesa el abuelo, quien habla por teléfono casi todos los días con su nieto.
El deportista admitió que le costó dejar el balón y elegir los esquíes.
“Me encantaba jugar al fútbol y, en ese momento, tuve que decidir si me dedicaba al esquí de fondo o al fútbol. Lo hablamos durante bastante tiempo con mi abuelo, y coincidimos en que me gustaba la idea de que, si algo sale mal, puedo culparme a mí mismo. Fue difícil tomar esa decisión, pero él me apoyó muchísimo. No habría sido mi entrenador si se tratara de fútbol, pero se esforzó mucho por ayudarme a descubrir qué era lo mejor para mí. No hubo discusiones ni incertidumbre. Simplemente estuvo a mi lado desde el primer segundo que dije que quería ser el mejor esquiador de fondo del mundo”, cierra "Cometa".
En tanto, la delegación chilena finalizó hoy su participación en Milán. Tras 28,8 kilómetros de recorrido, Sebastián Endrestad fue superado en los 50 kilómetros del esquí de fondo y oficialmente remató 56º entre 65 competidores, prueba que ganó el laureado Hoesflot Klaebo y donde Noruega copó el podio.
Los Juegos terminan este domingo con la final masculina del hockey sobre hielo entre Estados Unidos y Canadá (10:30 horas) como última prueba. La ceremonia de clausura será a las 16:30 horas en la Arena de Verona.







