Santiago de Chile.   Mar 17-02-2026
23:55

La receta de Noruega para ser potencia mundial en los Juegos Olímpicos de Invierno

Un pequeño país de menos de seis millones de habitantes es el principal dominador de la cita invernal, por sobre potencias económicas o, incluso, con centros invernales de lujo como Estados Unidos, Suiza o Francia. “Dejamos que los niños jueguen”, explican.
Foto: EFE
Héctor Opazo M.17 de febrero, 2026
Con 13 preseas de oro hasta ahora, a falta de cinco días para el final de Milano-Cortina 2026, Noruega se encamina a ganar por cuarta vez consecutiva (y 11ª en la historia) el medallero de los Juegos Olímpicos de Invierno.

Doce han sido en la montaña: cinco en esquí de fondo, dos en biatlón, dos en combinada nórdica, dos en salto en esquí y una en esquí acrobático, a la que se suma otra en el patinaje en velocidad sobre hielo.


Con apenas 5,5 millones de habitantes, lejos de potencias económicas como Estados Unidos (segundo en la tabla histórica) y con centros invernales menos populares que los situados en los Alpes, como Saint Moritz o Val d’Isere, los escandinavos se las ingenian para pelear siempre en cada prueba.

Ayuda, claro está, tener a una figura irrepetible como Johannes Klaebo, que en Italia logró batir el récord histórico de preseas doradas, con nueve en total (y dos aún en la mira), pero también hay una cultura deportiva que sostiene la aparición de tales estrellas.

“Sabemos que tenemos que triunfar en cada evento en el que participamos. Pero intentamos mantenernos muy relajados y humildes, y respetamos mucho a nuestros competidores”, declaró Tore Ovrebo, jefe de la delegación noruega en los Juegos.

Johannes Hoesflot Klaebo llegó a nueve medallas de oro en su carrera. Y aún le quedan dos pruebas por delante. Foto: France Presse.

“No es fácil decir cuál es el secreto. Tiene que ver con la forma en que organizamos nuestra sociedad. Distribuimos la riqueza para que los niños puedan participar en el deporte y sus padres puedan ayudarlos. La gente trabaja ocho horas al día y luego tiene bastantes horas para estar con sus hijos practicando deporte”, describió Ovrebo.

Sin embargo, hay más claves que explican el éxito. Hasta los 13 años, no hay cronómetros, ni mediciones, ni competencias formales. “Dejamos que los niños jueguen”, admiten, privilegiando convertir el deporte en un modo de vida, una regla que aplica para los deportes de montaña —los más populares en el país— y, en general, para todas las disciplinas.

Recién en ese minuto, los clubes y federaciones detectan talentos, invierten en ellos y nace la verdadera competencia. Y aunque algunos quedan apartados del camino del alto rendimiento, la mayoría sigue practicando deporte de manera recreativa. “El objetivo de practicar deporte en Noruega es llevar una buena vida”, aseguran.

El éxito no es reciente. Noruega ganó las dos primeras ediciones de los JJ.OO. Invernales, en Chamonix y Saint Moritz —herederos de los antiguos Juegos Nórdicos que se realizaban en Suecia—, y tras el triunfo de Estados Unidos en su casa en 1932, volvieron a festejar en Garmisch 1936, Saint Moritz 1948 y Oslo 1952.

“Compartimos conocimientos porque no somos lo suficientemente grandes como para quedarnos aislados. Quienes realmente saben del tema se conocen, o aprenden a conocerse porque el país es muy pequeño”, plantea el dirigente.
Héctor Opazo M.

es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.

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