Las defensivas marcan el Super Bowl
A media temporada, nadie sabía quién alcanzaría el Super Bowl LX. En la pretemporada, la probabilidad de que New England Patriots y Seattle Seahawks se enfrentasen en la final era 0,0203%. Visto de otra manera, si apostabas un dólar a que Pats y Seahawks se enfrentarían en el Super Bowl, la casa de apuestas pagaría hoy casi 5 mil dólares.
En la NFL, las ofensivas venden boletos, pero las defensivas son las que ganan campeonatos. Concluye una desconcertante temporada regular 2025; sea por lesiones o por bajo rendimiento, los fulgurantes pasadores cuyo desempeño tiene un peso enorme en el desenlace de un juego no rindieron a su nivel usual. Patrick Mahomes, Lamar Jackson y Joey Burrow ni siquiera clasificaron a playoffs.
Muy pocos equipos talentosos pudieron comandar la liga, y cada franquicia completó una temporada de altibajos. A media temporada, nadie sabía quién alcanzaría el Super Bowl LX. En la pretemporada, la probabilidad de que New England Patriots y Seattle Seahawks se enfrentasen en la final era 0,0203%. Visto de otra manera, si apostabas un dólar a que Pats y Seahawks se enfrentarían en el Super Bowl, la casa de apuestas pagaría hoy casi 5 mil dólares.
New England es el equipo con más alcurnia, buscando un séptimo trofeo Vince Lombardi (sin precedentes), pero llega al clásico como el desfavorecido. Un quarterback joven junto a entrenador en jefe veterano, pero en su primer año con el equipo. El mariscal de campo Drake Maye ha dado pasos agigantados en su nivel este año, pero su reparto, en particular los cinco compañeros cuya labor es protegerlo, su línea ofensiva, no están a su altura.
Mike Vrabel es heredero del legado de Bill Parcells y Bill Belichick. Su lema: mantén el marcador cerrado y los rivales claudican. La disciplina y preparación compensan y más a cualquier déficit en talento. La prioridad es no cometer errores autoinfligidos; más bien, provocarlos en el oponente. No anotan mucho, pero sus defensivas son capaces de todo.
Seattle Seahawks se quita la espina de una de las más inesperadas derrotas en su Super Bowl hace poco más de una década, curiosamente ante New England, cuando su entonces entrenador escogió un pase en vez de un acarreo al umbral de la zona de anotación. Su actual head coach, Mike McDonald, instaló una cultura de honestidad y rendición de cuentas constante que forja una defensiva de alta presión, sumamente atlética y decidida a arrebatarle el ovoide al contrario.
Muchas veces, cuando el quarterback contrario se ve dubitativo y sujeta el ovoide mucho tiempo antes de pasar, es porque la defensiva secundaria despliega sus conceptos de zona que tanto confunden a ofensivas rivales. No es la “Legión del Boom” de Seattle de hace una década, es su versión moderna. Contra el acarreo, en 87% de las ocasiones que los rivales intentan avanzar por tierra, con personal pesado, Seattle contrarresta con un personal relativamente más liviano, pero extraordinariamente versátil. Así esconden sus intenciones, son más veloces, cierran espacios más rápidamente y están dispuestos a pagar el precio físico.
Todo señala que las defensivas dictarán las acciones, pero las ofensivas y los equipos especiales (juego de patadas) son excepcionalmente dinámicos por ambas partes. Si nos toca un marcador cerrado en el último cuarto, el Super Bowl LX se recordará no solo por su entretenimiento del medio tiempo.
Álvaro Martín
relata NFL por más de tres décadas y más de la mitad de los Super Bowls celebrados. Síguelo en Instagram en @alvaromartinoficial y @ritmonfl.







