Luis Reyes: “El salto triple es como una rareza”
“El 90% de los que me pregunta no conoce esta disciplina”, dice el atleta de 23 años. En el país no hay más de cinco cultores federados. En la ruda competencia, donde el segundo salto es demoledor, el santiaguino recién en cuarto medio y ya estaba a 13 centimetros del récord nacional. Su foco es saltar unos 17 metros para acercarse a París 2024 y ser el segundo triplista chileno de la historia en llegar a los Juegos Olímpicos. El primero y último fue en 1936. “Lo puedo hacer”, dice.
Luis Reyes, 23 años, santiaguino, saltador triple, bicampeón chileno y segundo mejor registro histórico, ilustra con un didáctico video el duro y subestimado deporte que practica, pero que entre los entendidos es una de las más hermosas y poderosas hazañas del atletismo.
De los tres saltos, el segundo es demoledor.
El primero, de casi seis metros, equivale a superar el largo de tres astros de la NBA puestos uno tras otro, Jordan, O’Neil y Curry, se ve en la imagen. Y el segundo, llamado “step”, es por lejos el más descomunal, pero necesario para volar luego sobre la arena
“Ningún otro movimiento en el deporte somete a mayor fuerza a una articulación del cuerpo humano que el ‘step’. ¿Cuánta fuerza? Hasta 22 veces el peso corporal de los deportistas. Eso es alrededor de 3.600 libras, o el peso de un rinoceronte adulto, cayendo sobre una pierna”, grafica el video que explica cómo se construye una marca final de 17 metros y 48 centímetros.
Reyes, 1.90 metros, 89 kilos, estudiante de quinto año de ingeniería civil industrial de la Universidad de Chile, alcanzó este año los 17.61 metros. “Con la velocidad con que uno viene del primer salto, en el ‘step’ una sola pierna recibe el impacto equivalente a cuatro o cinco veces el peso del cuerpo. Es heavy”, refrenda.
—¿Y qué velocidad alcanza en el primer salto?
“Estuve marcando 9,6 metros por segundo. Para hacer un buen salto mínimo hay que marcar 10 metros por segundo, que son como 36 kilómetros por hora”.
“El salto triple es como una rareza. El 90% de las personas que me pregunta por el salto triple no lo conoce. Es rara la prueba, porque es muy dura y son pocos los que se atreven a incursionar en el alto rendimiento. En Chile somos unos cinco o seis cabros los federados que nos topamos en competencias”, señala.
—¿Cómo llegó al salto triple?
“Con el atletismo empecé en tercero medio. Fue porque un día me puse a lesear saltando un colchonetón. Me vio un profe y empecé con algunas pruebas. Probé con salto y ya en cuarto medio empezamos de a poquito con el triple y gané el último interescolar”.
Sus progresos fueron rápidos. Al comienzo marcaba 12.50 a duras penas. “Una sola vez en cuarto medio salté sobre 14. En 2019 pasé los 15, en 2020 hice 15.23 y ya en 2022, casi en la última competencia del año, pasé por primera vez los 16 metros. Fue en el Sudamericano Sub 23. Hice 16.15 y quedé cuarto por un centímetro. De ahí saltamos a 2023, mi primer año como adulto, donde hice 16.47 en la primera competencia después de los duros meses de preparación de todo el verano. Ahí fue como alegría, orgullo de saber que todo el esfuerzo valió la pena. En mayo, para el campeonato nacional, hice los 16.71”.
Es decir, en 2023 subió su marca en 46 centímetros y clasificó al Mundial de Budapest, Hungría. “Había quedado 37º y al Mundial iban 36. En agosto llega un correo avisándonos que corrió la lista de espera”, recuerda.
En su primer Mundial se ubicó 28º, con 16.47. “Ha sido un buen año, pero queda lo más importante, los Juegos Panamericanos. Mi objetivo es llegar a las finales. Acá estarán los cubanos Lázaro Martínez y Cristián Nápoles, segundo y tercero en Budapest”, cuenta
Martínez se presenta a Santiago 2023 con 17.51. Nápoles con 17.40. Otros rivales serán el brasileño Almir Cunha dos Santos (17.24) o el venezolano Leodán Torrealba (16.90).
—Su objetivo es París 2024, ¿no?
“Para estar seguro en París hay que saltar sobre 17 metros, y yo creo que puedo. Aparte, son pocos en el mundo los que saltan eso, no deben ser más de 15 a 20.
Le faltan 39 centímetros. “Pero de acá a mayo-junio no es imposible. Lo veo muy posible de lograr”, afirma.
—Si va a París, será el primer chileno desde Juan Reccius, en 1936, en llegar a los JJ.OO. en salto triple.
“Eso supe. Que fue en Berlín y que llegó allá y al parecer no pudo competir por lesión o algo así. O se enfermó. Para ser sincero, como que no pienso mucho en eso, solo me preocupo de hacer lo mío. Y si sale, y yo creo que va a salir, recién pensar en el tema de la historia y todo eso. Sería bonito ser una parte de la historia, sería un orgullo. Pero primero están los Juegos, saltar de 16.50 para arriba. Después mi meta es llegar a los 17 y me siento con la velocidad y la fuerza necesaria para saltar lejos. Aparte, con la gente apoyando la adrenalina sube”.
—Si llega a los 17, además será récord chileno.
“Cierto. Lo tiene Álvaro Cortez, que hizo 16.74 en 2017, que se retiró ese mismo año creo que por un dopaje. Estoy como a 13 centímetros del récord. Capaz que coincida pasar a la final de Santiago 2023 con un nuevo récord. Pero eso no me mata: la meta es cerrar el año con 16.50 o 16.60. Y luego ir a los 17 y París”.
Antonio Valencia
es redactor de Deportes El Mercurio.







