Coquimbo rescata un punto agónico en su regreso a la Libertadores después de 34 años
En el cuarto minuto de adición, el zaguero Manuel Fernández tomó un rebote en el área chica y decretó el 1-1 con Nacional de Montevideo. El empate fue celebrado como un triunfo por la afición local. “Me hubiese encantado ganar, pero no perder es bueno”, fue la sensación del técnico Caputto.
Inmediatamente después del primer gol de la tarde, generado en un córner de Nicolás Lodeiro que Sebastián Coates dejó en la red mediante impecable cabezazo, la pausa de hidratación permitió que Hernán Caputto conversara con sus jugadores. “¡No nos desesperemos, estamos bien!”, fue el mensaje del entrenador.
Pero la verdad es que el tanto del zaguero charrúa, dueño de un palmarés brillante —con participación en los mundiales de 2014, 2018 y 2022, campeón de la Copa América 2011 y exitosas etapas en el Liverpool inglés y el Sporting Club, de Portugal—, fue un golpe bajo.
Demasiado bajo.
Porque más allá de la arenga del DT, y sus buenos oficios por levantar la moral de un equipo tocado, Coquimbo estaba en estado de atención médica: bajó el ritmo de la presión que había impuesto en los minutos iniciales, los aleros no triunfaron en los duelos individuales y la dupla Alejandro Camargo-Sebastián Galani no fue capaz de birlar tantos balones como al inicio.
Mentalmente, nadar contra la corriente también fue tema. Tanto, que recién en el segundo tiempo los “piratas” lograron acomodarse, con bastante pundonor y una alta dosis de coraje. Empujado por una hinchada que no claudicó el apoyo se fue encima especialmente a través de balones detenidos: en el primero Manuel Fernández cabeceó desviado y en la segunda, el frentazo del zaguero fue despejado en la línea por Coates.
Mientras, Nacional seguía replegándose. Los uruguayos no se pusieron colorados al momento de defender buena parte con 10 hombres y dejar el fornido Maximiliano Gómez cazando todos los despejes. Y lo hizo con éxito, porque generó faltas, pérdida de tiempo y un remate que hizo volar a Diego Sánchez.
Caputto, en tanto, fue por más. Decidió el ingreso de Lucas Pratto y el experimentado delantero argentino fue clave en el resultado final, porque disparó al rancho de Ignacio Suárez y el meta, inseguro como toda la noche, dejó el balón a merced de Fernández para que en su tercer intento pudiera festejar.
“El equipo hizo un partido con intensidad, con proposición. Era demasiado castigo haber perdido. Hubiese sido injusto. Luchamos hasta el final, me quedo contento con la entrega, porque eso es fundamental. Y porque la idea de buscar el partido sigue latente, no importando el rival ni la competición… Estoy contento por el carácter de mis jugadores, eso a la gente le gusta. También estoy contento por el juego. Partido durísimo, cada punto será importante. Me hubiese encantado ganar, pero no perder es bueno”, fueron las palabras del estratega local.
“Una desazón, sobre todo por la forma, porque que da bronca. No veníamos a esto. Los errores en la copa se pagan muy caro. Debimos tener la pelota, descansar con ella, pero en la última pelota nos igualan. Hubiese querido tener más posesión para controlar al rival, no simplemente por tenerla. Pero no fuimos mezquinos. Históricamente los chilenos tienen más posesión que los uruguayos, pero no hay trofeo por la posesión, no lo conozco… Pero sé que tenemos que mejorar, el grupo está muy parejo”, sostuvo el DT visitante Jorge Bava.
Raúl Neira
es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.







