El Sunshine Tour de Sudáfrica, el llamativo destino de los golfistas chilenos en 2026
Seis nacionales animarán el certamen, intentando aprovechar una vía más expresa a la élite. “Si te va bien, puedes mantenerte, pero es un circuito de transición”, advierte Gabriel Morgan.
No es el Club Los Leones, el Country Club ni Granadilla, sino que el Heron Banks Golf & River Resort, en Sasolburg, Sudáfrica. Pero hay seis chilenos sonrientes, portando una tarjeta que solo trae buenas noticias: todos ellos lograron clasificar al Sunshine Tour, circuito de golf con sede principal en Sudáfrica y que jugarán en 2026.
Agustín Errázuriz, Gabriel Morgan, Carlos Bustos, Gustavo Silva, Martín León y Tomás Gana jugarán durante la temporada el circuito, cuya primera fecha se disputa desde el 15 de abril, aunque lo más probable es que los nacionales arranquen su campaña en mayo.
De ellos, “Toto” Gana ya había jugado el tour el año pasado, pero no pudo retener su tarjeta y debió reiniciar desde cero su ruta en Sudáfrica, con la ventaja de conocer las canchas y el ritmo del circuito.
“Creo que pude marcar una tendencia. El año pasado fui con ‘Gussy’ (Gustavo Silva) a la Q-School y solo pasé yo. Ahí, todos mis amigos vieron lo bueno que era el Sunshine Tour; el golf en Sudáfrica es enorme, son 150 mil dólares a repartir todas las semanas, se abren puertas para el Tour Europeo, el Challenge Tour, etcétera. Al final, me llamaron todos y les recomendé que se inscribieran en el circuito”, revela Gana.
“No jugué mi mejor golf en la temporada pasada, estaba perdido con el swing. Era mi primer tour importante como profesional y me pegó el combo en el hocico. Quedé 104º y tenía que quedar dentro de los 100 para mantener la tarjeta. Pero me dije ‘merezco estar en este tour’, no quería jugar el Big Easy (la segunda división sudafricana), así que cambié de coach, volví con ‘Edo’ (Eduardo Miquel) y reencontré la sensación que tenía cuando gané el LAAC”, añade el nacional.
Más experiencia en circuitos tiene Gabriel Morgan, quien en 2025 disputó el Challenge Tour, pero redujo su estatus para esta temporada, lo que lo llevó a buscar nuevas fórmulas para seguir jugando en el extranjero.
“La clasificación tiene un menor nivel de exigencia en comparación con las Q-School del DP Tour (Europa), el Korn Ferry (EE.UU.) o el Asian Tour, a pesar de que hay buenos jugadores que vienen de estos circuitos. Lo que sí favoreció es que había un gran grupo de chilenos, eso da sentimiento de equipo, nos dimos apoyo entre todos en un deporte en el que el golfista viaja súper solo”, admite el jugador, quien igual intentará combinar su presencia en Sudáfrica con lo que pueda disputar del Challenge.
“No tengo la certeza de a qué campeonatos del Challenge voy a entrar, voy a ir viendo qué pasa a último minuto, porque los torneos se juegan prácticamente en las mismas fechas. Ahora, si tengo que elegir, priorizo Europa”, avisa Morgan.
Carlos Bustos, que pasó por el PGA Tour Latinoamérica y que se instalará en Sudáfrica, valora el nivel que halló en su participación en la clasificatoria.
“Las canchas son muy buenas y, si bien el clima no fue el mejor, no tiene nada que envidiarle a otros tours, es muy competitivo: la primera etapa se pasó con -6 y el corte final fue -14, números que hablan por sí solos. Yo quedé muy feliz, porque siento que es otro gran paso en mi carrera”, admite.
CAMINO POCO EXPLORADO
Durante la misma semana que se jugaba la escuela clasificatoria del Sunshine Tour, se disputaba la del PGA Americas, cuya primera mitad del año se desarrolla en Latinoamérica y la segunda, en Canadá, para iniciar un camino que puede desembocar en el Korn Ferry Tour y, luego, en el PGA. Pero sin chilenos.
“Ya jugué tres temporadas en el PGA Latinoamérica y creo que no hay ningún camino correcto, no está de más probar otras fórmulas. A través del Sunshine Tour se puede llegar al Tour Eurpoeo, son diferentes caminos para llegar al mismo objetivo, que es disputar los torneos más importantes del mundo”, explica Bustos.
El golf es uno de los deportes más importantes de Sudáfrica, han tenido figuras mundiales como Retief Goosen, Louis Oosthuizen, Ernie Els y más, hay una cultura golfística enormeTomás Ganagolfista chileno
De hecho, el campeón del circuito obtiene pasajes directos al Tour Europeo y los dos siguientes, al Challenge Tour. Pero, además, hay una serie de torneos cosancionados por ambos circuitos, lo que aumenta las expectativas de ascender.
“La verdad es que el tour lo abrió Matías Calderón, que lo jugó hace algunos años y me decía que viniera. Ahora, mis amigos me siguieron. Es un tremendo circuito, te puedes ir al DP World Tour, al Challenge. Si te va bien, puedes subir al tiro, en cambio en Sudamérica, el PGA Américas es caro, no es tan bueno y hay menos puertas para escalar”, diagnostica Gana.
Algo parecido ve Gabriel Morgan, quien de todos modos opta por seguir la ruta europea que alguna vez completó Felipe Aguilar, en lugar de instalarse en Estados Unidos.
“Efectivamente, uno puede pasar directo al DP, pero solo hay tres tarjetas; entonces, aspiro a complementarlo bien con el Challenge, son países que están en la misma zona horaria, los viajes son más cortos. Ya tuve la experiencia del PGA Americas y no es lo que estoy buscando, no aspiro al Korn Ferry; mi camino está enfocado en el lado europeo”, sostiene.
¿Y los recursos? Los jugadores tienen sus visiones particulares respecto de la rentabilidad de instalarse en un país tan lejano en relación con los premios que se pueden obtener.
“Los costos de vida son menores que en el resto de los tours, lo más caro son los pasajes. Además, me parece que hay una mayor distribución a las posiciones de más abajo, pero al final como en cualquier otro circuito, necesitas buenos resultados para tener números positivos”, admite Morgan.
“Cuando uno juega tours de transición, no se busca generar plata, si se da es positivo; pero lo que uno busca de verdad es llegar a obtener tarjetas de un mejor circuito, estar el menor tiempo posible. Para mí, es un circuito de transición”, avisa.
Más optimista es Gana, que ya vivió la experiencia y, aunque no fue positiva en 2025, aguarda un mejor balance para 2026.
“Pasando los cortes de los campeonatos, uno puede ganar plata. Si te titulas en un torneo ganas 30 mil dólares, además, es más barato comer. Con lo que ganas, puedes mantenerte viviendo en Sudáfrica, en cambio en Chile no haces nada. No es mi idea, pero te puedes mantener”, asegura.
“Ahora hay que encontrar el financiamiento. Cuesta 50 mil dólares cubrir toda la temporada: vuelos, hoteles, comida, caddies. Es la parte más complicada, ojalá pueda recaudar lo más posible con marcas o privados que quieran sumarse a este proyecto. Y obviamente con buenos resulados se puede seguir avanzando y sumando más para seguir viajando”, apunta Bustos.
Una apuesta en marcha.
Héctor Opazo M.
es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.







