Santiago de Chile.   Sáb 04-04-2026
23:19

Extra sin frase

La única misión de la ANFP, en esta época de espera, debería ser renovar de una vez por todas Juan Pinto Durán. Marcelo Bielsa lo exigió y lo hizo para llevar adelante su proceso, pero eso fue hace casi 20 años. Demasiado tiempo.
Foto: EFE
Antonio Martínez04 de abril, 2026
Manuel Pellegrini, venga o no venga, le ahorró dinero al fútbol chileno y le quitó presión a la directiva de la ANFP, que no tuvo que buscar a nadie, no debió quebrarse la cabeza y hay que esperar nomás. Este año desde luego y parte del 2027.

Estos son tiempos de intermedio y la posición es de espectadores del Mundial que viene y se puede hacer caja con los amistosos. No hay más alternativa que el papel secundario e irrelevante del extra sin frase.

El año podrá pasar en banda sin detenerse, pero no en vano, porque el itinerante Nicolás Córdova y la burocracia del sistema de selecciones mantiene en pie el equipo que no murió de inanición.

Si la selección de Chile, hoy por hoy, tuviese un entrenador definitivo y titular, sería un botadero de plata. Una inutilidad de marca mayor y un proceso ridículo. Desde luego estaría pensando en viajar al Mundial con parte de su cuerpo técnico, con todo pagado, por supuesto, porque un Mundial es como una feria o convención que reúne talentos, novedades y un entrenador de selección no puede no ir. Es su obligación y es parte de su labor.

Él y parte de su cuerpo técnico recorrerían tres grupos del Mundial: C, H y J, probablemente. Y según los resultados y cruces, van a elegir a qué partidos asistir y así seguir trabajando hasta el final del Mundial. Lo último, porque se nos olvidó presentarlos: son seis los del cuerpo técnico, uno es su hijo y el otro un ahijado, todos técnicos profesionales.

La temible fantasía anterior no existió gracias a la guarda por Manuel Pelligrini. Menos mal. Habría sido un Reinaldo Rueda II, rey del microciclo y del microtrabajo, ampliamente superado por el olímpico Ricardo Gareca.

La única misión de la ANFP, en esta época de espera, debería ser renovar de una vez por todas Juan Pinto Durán.

Marcelo Bielsa lo exigió y lo hizo para llevar adelante su proceso, pero eso fue hace casi 20 años. Demasiado tiempo.

Las clasificatorias se deberían iniciar a mediados de 2027, pues bien, en marzo del próximo año debería estar el Juan Pinto Durán remodelado. Nada de refundar, un concepto que pasó de moda y se perdió en el pasado.

La equivalencia, más o menos, sería la modernidad del Claro Arena para un recinto que es el epicentro de la selección de Chile: gimnasios y canchas de última generación, energía fotovoltaica, tecnología de élite y centros médicos de alto rendimiento.

En estos momentos debería estar en obras, asumiendo que está contra el tiempo, pero sin fijarse en gastos: paneles ultramodernos, ensamblaje escandinavo, módulos mediterráneos, eficiencia energética.

Material ligero, pero firme y noble, porque el tiempo es malo y la plata poca.

A la opinión pública solo un concepto: sin laboratorio apropiado no es posible crear una nueva criatura futbolística.

La duda, claro, porque el temor existe, es que salga un monstruo.

En todo caso: esperamos a Manuel Pellegrini y no a Víctor Frankenstein.
Antonio Martínez

es periodista y crítico de cine; fue editor de Cultura de “La Época”, jefe de redacción de “Hoy” y director editorial de Alfaguara. Fue corresponsal, desde España, de “Estadio”, y columnista de “Don Balón”. Autor de “Soy de Everton, y de Viña del Mar” (2016), y junto a Ascanio Cavallo, de “Cien años claves del Cine” (1995) y “Chile en el cine” (2012).

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