Santiago de Chile.   Sáb 29-08-2026
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Pueblo blanco

Encontró la fortuna en las 18 tapadas en un Mundial. ¿Formación ideal de la FIFA? Vozinha y diez más. Ocurrió y fue extraordinario. Se le aprecia con ternura y todo se le aplaude. Uno del pueblo lo consiguió.
Foto: AP
Antonio Martínez29 de agosto, 2026
No es solo futbolístico el afecto colocolino por Vozinha, más bien no es futbolístico, podría llegar a serlo, pero ya se verá.

Hay algo misterioso en el cariño que le profesan, no solo ellos, se diría que también los que quieren al fútbol desde la galería y entienden los laberintos populares del deporte.

Un miércoles lluvioso y entrada la noche, un partido sin mayor trascendencia frente a una Unión Española en Primera B, llevó a 21 mil personas al Estadio Nacional. Por la Copa Chile y ni siquiera por el torneo y la gran razón fue ver a Vozinha, a ese arquero flaco como alambre, en su debut en Chile.

El rating de TNT Sports fue de lo mejor y equivalente a partidos cruciales y en el rango de los clásicos.

¿Cuáles serán las razones por lo que tanto se le quiere?

Ese viaje relámpago a Mendoza para firmar papeles en consulados, visas, permisos de trabajo y demás. En Argentina y no en Chile. Las leyes leyes son, lo son pese a la tontería, y se deben cumplir.

He aquí un hombre cualquiera, uno común, uno como la mayoría. Firmar sin entender demasiado, hacer filas, aguantar la demora y ser uno más. Regresar la próxima semana y volver el próximo mes. La fila de los pobres no se acaba nunca.Ahora no sacó lo que siempre ha sacado gente como él: numerito.

De los necesitados es elreino de los cielos. Vozinha es de a pie y de sol a sol.

¿Sabrá lo que es pasar hambre el portero flaco como alambre? Seguro que sí.

Estamos viendo a Vozinha de niño africano. Esos niñitos corriendo atrás de un carro de la ONU. Esa imagen. Y de cabro. Manos estiradas por un litro de leche o arroz. Esa imaginación. Gente aislada e isleña en mitad del océano. Ya me dirá usted. En Cabo Verde es peor que acá. No hay comparación.

Es alguien que tuvo suerte y que no se parece a Neuer, Simón o Courtois, paquetones europeos. Es uno que vino de lejos, migrante se llaman, honrado como el que más, desde luego trabajador y alguna vez, a Dios gracias, se le dieron las cosas a un hombre de abajo y humilde. Eso rara vez sucede.

Encontró la fortuna en las 18 tapadas en un Mundial. ¿Formación ideal de la FIFA? Vozinha y diez más. Ocurrió y fue extraordinario. Se le aprecia con ternura y todo se le aplaude. Uno del pueblo lo consiguió.

Es el pariente lejano que acude solicitando permiso y dando las gracias.

Es un pariente sencillo, flaco y viejo que llega a Colo Colo, que es su casa nomás.

A un pariente con esas características se le perdonan las cosas. Casi todo. Malas salidas, jugar tan lejos del arco, rebotes. Se hace la vista gorda. Es de la familia. Más todavía en época de vacas gordas y voladoras, y en un año donde la suerte parece echada y a favor del equipo blanco.

Son 40 años, comprensión y humanidad, por favor. Hay que ver de dónde partió y dónde llegó. Del pueblo de Cabo Verde al Mundial y al pueblo de Chile. Un hombre pobre lo logró, triunfó y ya sabrá ser campeón. Por supuesto que lo quieren. Cómo no lo van perdonar.
Antonio Martínez

es periodista y crítico de cine; fue editor de Cultura de “La Época”, jefe de redacción de “Hoy” y director editorial de Alfaguara. Fue corresponsal, desde España, de “Estadio”, y columnista de “Don Balón”. Autor de “Soy de Everton, y de Viña del Mar” (2016), y junto a Ascanio Cavallo, de “Cien años claves del Cine” (1995) y “Chile en el cine” (2012).

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