Santiago de Chile.   Sáb 29-08-2026
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Una campaña histórica: los nombres y roles que sostienen a un Colo Colo desatado

El líder, con un 81,6%, amenaza el rendimiento sublime de Coquimbo Unido 2025 (83,3%), el mejor registro del profesionalismo, e incluso después de tres décadas tiene a la mano el doblete del título nacional y la Copa Chile. Un equipo reconstruido bajo el método de Fernando Ortiz, con Arturo Vidal como emblema y sostenido en volantes muy rendidores, más otros gregarios con repertorio propio. “Puede ser el mejor de la historia, los números no mienten”, dice Carlos Caszely. Un equipo “extremadamente sólido” que juega con una “naturalidad” difícil de alcanzar.
Foto: Photosport.
Claudio Herrera de la Fuente29 de agosto, 2026
La corona 35 desvela al mundillo albo. No es un número cualquiera, porque de alcanzar un nuevo título Colo Colo volvería a superar los campeonatos que suman en conjunto U. de Chile (18) y U. Católica (16), sus dos rivales principales.

Amparados en un 81,6% de rendimiento (49 puntos de 60 posibles), los albos ya superaron la calamitosa campaña de 2025 (44 unidades, 8° lugar) y amenazan el registro histórico de Coquimbo Unido 2025 (83,3%), que se alzó como el mejor campeón en torneos largos, con 75 positivos en 30 jornadas. Y si de hitos se trata, el club popular tiene a la mano un doblete después de 30 años: Campeonato Nacional y Copa Chile.

“No es que me vuelva loco este equipo, pero sí me entusiasma y me gusta, sobre todo porque tiene muchos chicos de la cantera, (Fernando) Ortiz le ha dado oportunidades a los juveniles, está pendiente del trabajo que hace Héctor Tapia en el área formativa y se nutre de eso. Sí, puede ser el mejor equipo de la historia, los números no mienten, estoy convencido de que va a salir campeón, además el resto de los equipos son irregulares. Es verdad que antes el colocolino si no se metían cinco goles se iba disconforme a la casa, pero el fútbol de ahora ha cambiado”, expone Carlos Caszely, acaso el mayor ídolo de todos los tiempos del club popular.


“Ortiz ha tapado muchas bocas y me incluyo, el año pasado fue muy malo, no se veía línea de juego, había problemas internos, pero después de abril 2026 literalmente se terminó la maldición del centenario, desde ahí el equipo ha sido extremadamente sólido, no da espectáculo, pero el rendimiento es impensado: con descubrimientos individuales interesantes y cambios posicionales que marcan pauta (como el rol de Arturo Vidal de líbero-volante en el Superclásico). Va camino a ser un equipo histórico en números, por mucho más allá que hasta la mitad del torneo muchos colocolinos no hayan estado convencidos”, calibra Sebastián Salinas, historiador del club albo.

El dato no es menor, porque la última derrota de Colo Colo fue el 19 de abril, fecha de aniversario 101, ante Palestino en Macul. Desde ahí, un empate y nueve victorias decoran la ruta del líder, tramo que lo jugó con Gabriel Maureira, un arquero juvenil que no tenía partidos profesionales.

Ortiz tuvo el mérito de armar un equipo que perdió sus dos piezas más confiables (Vicente Pizarro y Lucas Cepeda) y hasta ahora fue capaz de gestionar el ruido que a diario se genera en Pedrero. “Y eso, tratándose de Colo Colo, es lo más difícil”, dice un dirigente que conoce por décadas la interna. Le apuntó con los fichajes —Joaquín Sosa, Álvaro Madrid, Lautaro Pastrán y Maximililiano Romero, principalmente—, levantó muchos rendimientos individuales, domó a Vidal y potenció a los canteranos. “Me dirigieron Diego Simeone, Ricardo Gareca, Carlos Bilardo en mis comienzos, saqué de cada uno lo mejor y lo que no me gustaba, pero quiero ser yo mismo”, dijo el “Tano” alguna vez, develando que su construcción nunca está terminada.

El “Cacique” se enfila atrás del liderazgo de Vidal. “Se nota que lo banca todo el equipo y él a cambio pone la cara, va al frente por todos, protege a los compañeros. Pero es ‘un’ líder, quizás si fueran tres tipos como Arturo adentro sería un clima insoportable. Y en el juego Arturo es inteligente, es muy bueno en un radio de cinco metros, ahí gana los duelos, da vuelta a los rivales a puro oficio, pero cuando debe salir a diez metros tiene problemas, como le pasó con (Francisco) Rossel ante la UC”, revela un aanalista que prefiere reserva.

La consolidación de Jonathan Villagra es notoria. En enero de 2025, el formado en Unión Española disputó un amistoso penoso ante Racing (0-3 en Macul) y parecía que no podía jugar en Colo Colo. “Hoy vuela, hace toda la pega bien en el fondo, a él lo descubre Ronald Fuentes en Unión y era un flaco gordo, tenía el porcentaje de grasa alto, se intervino su dieta, metió gimnasio, pero tenía lo esencial: buena técnica y gran lectura de juego. Anticipa muy bien, tanto así que muchas veces no tiene necesidad de ir al choque, no es ampuloso, técnicamente es buenísimo”, comenta un testigo de sus días en Santa Laura.

“Lo mejor de Colo Colo está en el mediocampo, ahí tiene tres motores: Alarcón, Madrid y Méndez, quienes tienen una intensidad por sobre la media”, desgrana otro analista. “La velocidad de ejecución de Méndez es notable para sobrevivir a la selva del mediocampo donde se choca permanentemente, sus pases —que siempre llevan mucha información— siempre son oportunos, precisos, al mejor perfil del receptor y a la velocidad justa”, añade.


“El que más me gusta es (Leandro) Hernández, juega muy bien, no diría que es un ‘10’, es más media punta”, es el veredicto de Caszely. “Ese chico es el mejor jugador de Colo Colo”, concuerda Eddio Inostroza, exfogonero albo.

El oficio de Javier Correa (“saca el pie rápido en el remate”, lo alaban) y Maximiliano Romero en la pegada se complementa con la explosión del mendocino Lautaro Pastrán, cedido desde Belgrano. “A Pastrán, que jugaba en la proyección de Everton, lo descubre ‘Paqui’ (Meneghini), lo volvía loco esa capacidad de gambetear hacia adentro con ese quiebre de cintura. No es un extremo, es mucho más que eso, es un generador de desequilibrio permanente, en un fútbol tan plano él todo el tiempo agita, es muy fuerte de tren inferior y eso le permite resistir los golpes, no lo voltean a la primera ni a la segunda. En un partido con Colo Colo en Viña hizo echar a (Esteban) Pavez y Jeyson Rojas. Si mejora la finalización (pase gol y remate), será muy bueno”, cuenta un conocedor del 10 albo.

Dos entrenadores de Primera dan cuenta de la principal fortaleza alba: el desplante que irradia el equipo. “Colo Colo es un equipo muy natural en su juego, eso es difícil de conseguir, los resultados y la confianza lo han ido moldeando, mueve la pelota y los jugadores van tomando decisiones de forma natural, nada encorsetado, todo fluye”, describe uno.

“No se trata de un equipo vistoso, pero es práctico, serio, hasta pragmático, lastima cuando debe hacerlo, cuesta generarle situaciones de gol; tiene el liderazgo de Vidal, que ordena y desordena toda la estructura que él quiere, tiene dos centroatacantes que marcan la diferencia, lo mismo Pastrán y Hernández. No es un equipo que le haga un moño a la situación, hay que ganar y gana”, desgrana un DT.

A la hora de proyectar este colectivo en un eventual contexto internacional en 2027, afloran más reparos. “Le falta todavía”, aventuran. “Necesita varios refuerzos, sobre todo en el medio campo creativo”, revela un consultado.
Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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