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Esperando a Vozinha

Fernando Ortiz, el entrenador, se resiste a llamarlo por su apodo universal y prefiere un nombre que en realidad no existe: Josimar (...) A Ortiz, la verdad, el fenómeno del arquero de Cabo Verde lo supera con creces. No es un asunto técnico. Es el espectáculo y la economía, estimado.
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Antonio Martínez15 de agosto, 2026
En eso estamos.

Esperando al hombre de Cabo Verde y a ver cómo se para bajo el arco y corta centros, vuela de un lado a otro, cierra ángulos, saca con precisión, ordena la defensa y establece sus dominios en el área de Colo Colo.

¿Será hoy por la tarde en el estadio Monumental contra O’Higgins de Rancagua? Puede que sí. En un estadio repleto, expectante y que aún contiene la paciencia, así que Fernando Ortiz, escucha, no te vayas a ningún lado, por ahora, pero haz lo que debes hacer, y pronto: convoca a Vozinha, llama a Vozinha y pon a Vozinha.

Fernando Ortiz, el entrenador, se resiste a llamarlo por su apodo universal y prefiere un nombre que en realidad no existe: Josimar.

¿Quién lo podrá llamar de esa manera? Un puñado de personas. Entre ellas un antiguo amigo de la infancia que se convirtió en su compadre, una tía abuela y Fernando Ortiz. Nadie más en el mundo entero.

En esa anomalía existe, quizás, un filtro en el almacenamiento cerebral del director técnico argentino. Una tensión entre el inconsciente y el consciente, no exactamente, pero en esa zona está el conflicto. De hecho, su enojo y evasivas con el tema de su convocatoria refleja la batalla que en su cabeza se libra: quiere ponerlo cuando realmente lo crea necesario y que no se vea como una obligación que lo deja como un mandado. Por supuesto que estamos de acuerdo, pero responde: ¿hoy juega, no cierto?

A Ortiz, la verdad, el fenómeno del arquero de Cabo Verde lo supera con creces. No es un asunto técnico. Es el espectáculo y la economía, estimado.

¿Soñará el entrenador con Aníbal, pero el de Cartago, el líder que cruzó media Europa con su ejército pesado, cuántos elefantes, Dios mío, para ponerle cerco a Roma?

Roma resistió y no cayó, pero he aquí la duda identitaria y existencial, o sea que normal: ¿caeré yo?

Nadie caerá, menos como va Colo Colo en el presente año, y Vozinha tarde o temprano entrará.

Fernando Ortiz lo va a solucionar mentalmente de esta manera: el que ingresó, porque ya se decidió, será un tal Josimar, un nombre propio que no presiona a nadie. De esta forma se le encuentra el lado a la situación y se imagina la salida, aunque parezca absurda, pero así es como la autoridad se conserva intacta, mantiene el don de mando y eso que tanto anhelan los entrenadores, también los futbolistas, y no digamos los retirados: el respeto.

Pisa la cancha Vozinha, que es lo que todo el mundo espera. Es el futbolista más famoso que hay en Chile y por eso la gente, el pueblo llano y la familia del fútbol, cómo no, lo único que desean es verlo jugar. Si bien o mal ya se verá, pero eso no es lo que ahora importa.

Y Ortiz descomprime su mente, porque para él, el que entra es Josimar, un desconocido.

Aníbal se tranquiliza y guarda los elefantes.
Antonio Martínez

es periodista y crítico de cine; fue editor de Cultura de “La Época”, jefe de redacción de “Hoy” y director editorial de Alfaguara. Fue corresponsal, desde España, de “Estadio”, y columnista de “Don Balón”. Autor de “Soy de Everton, y de Viña del Mar” (2016), y junto a Ascanio Cavallo, de “Cien años claves del Cine” (1995) y “Chile en el cine” (2012).

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