Messi y la tropa ya están en el cielo
El astro argentino asoma como el estandarte de la generación que hemos tenido el placer de ver en las canchas estos años (sus números, sus títulos y su virtuosismo lo avalan) pero es injusto olvidar a otros miembros de esa “pandilla” que ya no volverán a presentarse en el escenario mayor del fútbol: Cristiano Ronaldo (Portugal), Luka Modric (Croacia) y Manuel Neur (Alemania) conforman una columna virtuosa.
La derrota de la selección argentina ante España en la final del Mundial 2026 marcó el fin de una era: la de las grandes figuras del fútbol del primer cuarto del siglo en curso.
Es cierto que Lionel Messi asoma como el estandarte de la generación que hemos tenido el placer de ver en las canchas estos años (sus números, sus títulos y su virtuosismo lo avalan), pero es injusto olvidar a otros miembros de esa “pandilla” que ya no volverán a presentarse en el escenario mayor del fútbol: Cristiano Ronaldo (Portugal), Luka Modric (Croacia) y Manuel Neur (Alemania) conforman una columna virtuosa que es capaz de establecerse alrededor de “La Pulga”.
Tampoco se pueden dejar de lado otros nombres, quizás con menos galones, pero igualmente inolvidables por sus actuaciones señeras como N’Golo Kanté (Francia), Ivan Perisic (Croacia), Yassine Bounou (Marruecos), Marquinhos (Brasil) o Edin Džeko (Bosnia Herzegovina). Todos con rendimientos dispares, igualmente quedarán en la lista de los inolvidables del Mundial que acaba de terminar simplemente porque su sola presencia en Norteamérica estableció algo que es mucho más grande que conseguir una victoria: la construcción de la memoria eterna.
Es verdad. A partir de ahora, cuando estos próceres se retiren o den sus últimas batallas, los que asomaron en la primera línea de la alta competencia entrarán en el persistente juego de las comparaciones con las grandes estrellas de otras épocas. Y es posible que, en ese jueguito insaciable, más de alguno salga disparado de las listas más reducidas.
No importa.
Messi y quienes lo rodearon o lo enfrentaron construyeron su historia en el momento que les tocó y serán para muchos —para los de las generaciones Millennials, Z y Alpha, principalmente— los mejores, los incomparables, fueron los que le tocó ver y disfrutar como hincha.
Aunque despedir a estos grandes nombres no deja de ser un ejercicio emotivo para el alma futbolera, el Mundial en Norteamérica dejó abiertas las páginas de la narrativa que prevalecerá desde ahora.
Viene una nueva era. Por ahora, comandada por el francés Kylian Mbappé, pero que también tiene como mariscales de campo en primera línea a su compatriota Michael Olise, al español Rodri, al noruego Erling Haaland, al brasileño Vinicius Junior y ese mozalbete Pau Cubarsí que seguramente va a hacer que pongamos ojos y atención en las jugadas y movimientos de ese promisorio zaguero central.
Sí, es verdad que hay un dolor sincero saber que los “viejos” que protagonizaron las hazañas más increíbles en estos últimos años en una cancha mundialista se despiden para siempre del torneo mayor.
Pero tampoco es para entristecerse tanto. Todos ellos ya tienen asegurado su lugar en el libro gordo del fútbol. Solamente queda darles las gracias por tanto y entregarles un último aplauso.
Sergio Gilbert
es periodista titulado en la UC, especializado en fútbol. Profesor universitario y redactor en El Mercurio. En Twitter: @segj66







