España da una lección de fútbol para ganar su segunda Copa del Mundo
La escuadra de Luis de la Fuente se impuso 1-0 a Argentina, con gol de Ferrán Torres en el alargue. Una actuación maciza, que empequeñeció al conjunto de Lionel Messi, quien acaso disputó su último partido en un Mundial.
A veces el fútbol es justo. Era demasiado castigo para España no levantar la Copa de la FIFA la tarde de ayer en el Metlife Stadium. Porque la superioridad evidenciada sobre Argentina, el vigente campeón, fue mayúscula. El 1-0 definitivo, obra de Ferran Torres, con un latigazo de zurda luego que se la bajara de cabeza Nico Williams, tras un centro de Pedro Porro, premió a una escuadra que no tuvo rivales a lo largo de esta competencia de 104 partidos.
Si en la semifinal humilló a la Francia de las estrellas, en esta final de la vigésimo tercera edición de la Copa del Mundo, tuvo que extremarse ante la dignidad de un campeón que no quería dejar su trono y esperaba regalar una última alegría a Lionel Messi, de brillante torneo.
Tal como en Soccer City hace 16 años, España vuelve a levantar la Copa del Mundo. Otra vez con un jugador del Barcelona como protagonista. Si en Johannesburgo fue Andrés Iniesta, en esta ocasión Ferrán Torres premió al que quiso siempre. Los goles tienen detalles. El centro de Pedro Porro fue muy bueno, pero el arquero Emiliano Martínez, de notable jornada, no fue a buscar el envío y Nahuel Molina dudó ante Williams, tal como ante Gordon en el tanto de Inglaterra en la semifinal de Atlanta.
Paso a paso, desde el inicio, el conjunto hispano demolió a su oponente. Lo hizo desde la convicción más profunda. Sostener la pelota, hacerla circular, pero recuperarla como una jauría hambrienta cuando el superado elenco de Lionel Scaloni intentaba armarse. El entrenador argentino apostó por una línea de cuatro volantes con Rodrigo de Paul a la derecha y Nicolás González en la izquierda, en lugar de Simeone y Leandro Paredes, titulares en la semifinal con Inglaterra. Julián Álvarez intentaba aplacar a Rodri, eje hispano en la mitad del campo, pero no le alcanzaba. España tuvo la opción rápido de abrir el marcador, pero “Dibu” Martínez achicó con eficacia.
Sin desesperarse, el martilleo español horadaba a los albicelestes, que en el segundo tiempo comenzaron a defender cada vez más cerca de su arco. En los 90 minutos, Unai Simón no recibió un solo remate. Argentina, que vio salir por lesión a sus centrales Lisandro Martínez y Cristián Romero, recibió un golpe mortal con la segunda tarjeta amarilla de Enzo Fernández cuando el tiempo reglamentario se iba.
El destino estaba sentenciado. Desde la banca, De la Fuente había enviado a la cancha a los actores de reparto. Ferrán Torres, el héroe de la tarde, Mikel Merino y Nico Williams, que en este Mundial no gravitó al llegar lesionado.
Argentina apostaba a los penales. Línea de cinco con el ingreso de Marcos Senesi por Julián Álvarez, mientras Nicolás Tagliafico, en una pierna, se desplazaba como central izquierdo, dejando a Facundo Medina como lateral. El guion se parecía al de Italia 90, con la diferencia de que en esta ocasión los trasandinos tenían bastante más que el conjunto de Carlos Bilardo.

El gol de Ferrán Toirres que puso justicia en el marcador al dominio declarado de España en la cancha. Foto: France Presse
La vergüenza del campeón de Qatar 2022, que en este torneo caminó por la cornisa frente a Egipto e Inglaterra, irrumpió sobre el cierre, cuando Messi intentó alguna maniobra aislada. Después de un córner, Giuliano Simeone elevó casi desde el punto penal. Era demasiado injusto.
Este tipo de finales suelen levantar mitos. Se dirá que Argentina jugó muy mal. La realidad es que los trasandinos fueron superados con amplitud, jamás lograron entrar en juego y ese es el mérito de un conjunto que empieza a hacer época. Campeones de Europa en 2024, en este Mundial calentaron motores ante Cabo Verde. Luego pusieron velocidad crucero y ante adversarios de la envergadura de Francia y la Albiceleste simplemente aplastaron.
Con los años, recordaremos que la tarde del 19 de julio Lionel Messi disputó su último encuentro en un Mundial. La imagen del zurdo sentado en el pasto, con la mirada extraviada, acaso recordando sus seis Copas del Mundo, sintetiza el fin de una era. Mientras eso ocurría, Leandro Paredes mostraba su peor imagen al agredir a un adversario.
Faltaba la entrega de la Copa, que Gianni Infantino, el inefable presidente de la FIFA, y Donald Trump, el Presidente de Estados Unidos, debían entregar al brillante Rodri. Trump, que no puede con su ADN, quiso aparecer en una foto que no le pertenece.
Como en Sudáfrica, por segunda vez en este siglo, la alza un capitán español. Es el triunfo de una escuela, que por algo es el único país que fue campeón dos veces en este siglo y, de no extraviar la ruta, es posible que coleccione vueltas olímpicas.
Danilo Díaz
es un comentarista, periodista deportivo y escritor chileno. En 2009 obtuvo el premio de Premio Nacional de Periodismo Deportivo de Chile.







