Santiago de Chile.   Vie 17-07-2026
21:51

Las semejanzas y diferencias de los finalistas respecto de sus modelos más laureados

La España de Luis de la Fuente sigue la huella de la selección campeona 2010, aunque enriquece la puesta en escena con nuevos matices, mientras el equipo de Lionel Scaloni repite la base del título 2022, pero el contexto y el momento de sus futbolistas le obliga a explorar atajos para reeditar la gloria.
Foto: EFE.
Claudio Herrera de la Fuente16 de julio, 2026
España vuelve después de 16 años al partido más deseado a nivel de selecciones, mientras Argentina repite el rito tras consolidarse en Qatar 2022. Lo hacen con impronta propia, con el colmillo afilado y los baches propios de un torneo corto y estresante. ¿Cuánto se acercan o alejan los finalistas a sus últimos cuños que lograron la cúspide? Los nexos asoman de forma natural, pero también existen desemejanzas. Un ejercicio necesario para entender desde dónde provienen los dos mejores equipos del Mundial y también para dilucidar a qué ruta apuntan.


En el caso del conjunto hispano, para algunos consultados la actual versión es la heredera mejorada de la España 2010, entronizada en el certamen sudafricano.


“El estilo y la forma de jugar española son muy similares a la de 2010, no en vano llevamos más de dos décadas jugando con el mismo estilo, tratando de llevar la iniciativa con un alto grado de posesión de balón, fomentando el juego de pase, con combinaciones de muchos pases para fatigar y mover al rival, encontrar los espacios, con jugadores entre líneas que hacen mucho daño cuando reciben y se giran. Y sin la pelota, la idea es siempre presionar arriba, tener la línea defensiva muy avanzada y en las transiciones cuando perdemos el balón en ataque realizar un pressing inmediato a la pérdida”, sintetiza el entrenador español José Aurelio Gay.


“España no ha perdido la posesión y la ha mejorado inclusive”, advierte Francisco Varela, analista que colaboró con el staff de Marcelo Bielsa y siguió a la “Furia Roja” durante casi 15 partidos.


El equipo de Vicente del Bosque se coronó en 2010 con una media de posesión de un 66%, mientras el actual equipo ibérico eleva su media de control a 63,8%. “Pero ahora tiene extremos bien marcados, especialistas por fuera, ahí se marca la diferencia en relación a 2010. En Sudáfrica jugaban Busquets, Xabi Alonso, Xavi, a veces David Silva, e Iniesta se escondía de extremo izquierdo y se iba adentro, ese equipo tenía más volumen de juego interior, ahora le agrega tráfico por banda. Si uno mira a esta España desde la cámara táctica (desde arriba con la panorámica de toda la cancha), la movilidad que tiene es increíble, se tiende a creer que todo es toque, toque lento, pero a medida que va circulando la pelota todos se mueven, entran, salen, aparecen, desaparecen (…) Esta selección está mejorada en lo colectivo, van progresando todos juntos y te van metiendo atrás. La posesión une al equipo 2010 y al actual, la trabajan desde niños, es parte de su idiosincrasia”, completa Varela.


Jesús Botello, analista táctico de la Real Federación Andaluza de Fútbol, profundiza: “El centro del campo de 2010 es irrepetible con Xavi e Iniesta, de una capacidad creativa genial; ese equipo llevaba el balón de una banda a otra, jugaba muy en amplitud. La actual España, además de replicar aquello, también juega de forma vertical, es una selección de extremos que necesita futbolistas de uno contra uno en los dos perfiles, un equipo que posee más registros tácticos; ambas generaciones tenían el ADN Barcelona, con una metodología para entrenar el talento que la selección también replica”.


Otro aspecto que tiene mejorado la versión 2026 de los europeos son los marcadores de punta. “El impacto de los laterales actuales es mucho mayor (Pedro Porro y Marc Cucurella), son muy dinámicos y sorprenden. En 2010 tenía a Sergio Ramos por un lado, que iba arriba por físico, y por el otro a (Joan) Capdevila, un lateral más clásico, quizás el jugador de nivel más bajo en ese equipo”, enseña otro testigo del ciclo de Bielsa en la Roja.


“La defensa es tan buena como la de 2010, no así el portero, aunque está cuajando un gran Mundial. Las diferencias serían que no tenemos un delantero como (David) Villa, ya que Oyarzabal es más parecido a un ‘falso 9’ como era Cesc Fábregas y por supuesto los extremos que tenemos en Lamine Yamal y Nico Williams. Pero en la globalidad, se mantiene la idea de juego y en el perfil de centrocampistas para implementar ese estilo”, cierra Gay, extécnico de Zaragoza.



En Argentina, Lionel Scaloni replicó en gran parte la base del plantel que le permitió dominar el Mundial de Qatar hace cuatro años: llevó a Norteamérica 17 futbolistas consagrados el 18 de diciembre de 2022.


“Existe mucha semejanza en lo relativo a la composición del plantel, y lo mismo en algo más abstracto que es la ambición, el deseo de ganar de un grupo que no se aburguesó. Ahora, Scaloni se apoyó más en los campeones del mundo, hizo menos cambios que hace cuatro años, cuando aparecieron de manera inesperada Enzo Fernández, (Alexis) Mac Allister, Julián Álvarez quitándole la titularidad a Lautaro Martínez, eso ahora no sucedió, el técnico se siguió apoyando en su núcleo duro. Otra semejanza, más inesperada, es el nivel de Lionel Messi, que sigue igual de decisivo e incluso más influyente que en Qatar; se pensaba que ahora iba a tener un rol más complementario y que el equipo lo iba a tener que ayudar más, pero otra vez se puso al frente con su inteligencia y con una puesta física notable, graficada en el segundo gol a Inglaterra cuando le gana la pelota al lateral izquierdo (Djed Spencer) que es un velocista”, describe Claudio Mauri, cronista del diario La Nación de Buenos Aires.


Un conocedor del staff técnico trasandino completa el análisis: “El equipo no ha conseguido lo que quiere hacer en el Mundial, que sí consiguió en el período posterior a Qatar, con partidos emblemáticos (ante Brasil en eliminatorias, por ejemplo) y goles que se repetían con un patrón muy claro. En los cruces directos de este Mundial empezaron todas las dificultades en el juego. El mediocampo no ha fluido, ha sido un sector más de jugadas que de juego continuo. Y en esa impericia ha aflorado la parte emocional que el equipo tenía y que ahora la ha llevado al límite. Los contextos definen a los equipos y los jugadores: Enzo y Mac Allister irrumpen en 2022 siendo jugadores del Benfica y Brigthon, se querían comer el mundo, ahora cuatro años después llevan tiempo en Chelsea y Liverpool, tienen otras formas y jerarquía, se quieren comer la cancha igual, pero de otra forma, con más calidad. El ingreso de (Leandro) Paredes ayudó para liberar a ambos”.
Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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