México festejó cobijado por una multitud
La selección de Javier “Vasco” Aguirre, que venció 2-0 a Sudáfrica ante 80 mil personas en el Estadio Azteca, fue un equipo serio, ordenado e inspirado en ataque con Raúl Jiménez y el colombiano nacionalizado Julián Quiñones. “Este muchacho picó piedras en sus inicios”, aseguran. Hubo tres expulsados: fue un arbitraje severo.
“No me gustó el funcionamiento”, soltó el “Vasco” Aguirre, un entrenador curtido y con años de circo, que sabe de memoria armar equipos. Ganó México, sin sobresaltos, tampoco con sinfonía, pero a ratos el resultado le quedó corto.Es un Mundial, contexto siempre duro con el “Tri”, que desde hace 40 años intenta llegar al famoso quinto partido.
“Aguirre es como un lobo de mar, se las sabe todas, tiene manejo. Armas buenos equipos, duros, quizás no con un fútbol llamativo, pero sí efectivos y ordenados, por algo dirigió al Atlético de Madrid, su regreso le dio estabilidad a la selección que venía a los tumbos desde la época del ‘Tata’ Martino. Aquí por años se lloró por el quinto partido, llegar a cuartos —que en este Mundial con 48 elencos equivaldría llegar al sexto duelo—; y ahora siento que el equipo puede ir creciendo a medida que juega. México puede trascender en este Mundial tan raro. En este país el fútbol sigue generando cosas fuertes, es hasta mágico diría, yo tengo tres hijos y un nieto poblano, y nos emocionamos con el himno nacional en el Azteca, de verdad, aunque no iguala al himno chileno en el Mundial 2014”, comenta Carlos “Bufalo” Poblete, exariete chileno radicado desde 1986 en Puebla (México).
El anfitrión resolvió el nudo de Sudáfrica en el inicio, cuando Julián Quiñones aprovechó un robo de Erik Lira (buen tiempista en el eje azteca) al distraído Sphephelo Sithole) para vencer con un remate entre las piernas de Ronwen Williams. Y después administró la pelota y los esfuerzos. Los “Bafana-Bafana” casi no patearon al arco y perdieron músculo con las expulsiones: primero el mismo Sithole, por cortar a Brian Gutiérrez en carrera hacia el arco, y luego Themba Zwane por darle un manotazo en el rostro a Roberto Alvarado.
“A Quiñones la gente lo discutía en su momento, como sucede aquí con los naturalizados, pero es buenísimo; ese chico empezó desde abajo, vino de Colombia y picó piedras cuando llegó a México, lo conocí en el Lobos BUAP, es un goleador que juega bien desde fuera hacia dentro, está en gran nivel, fue goleador de la liga saudí superando a Cristiano Ronaldo”, grafica Poblete.
Quiñones, nacido hace 29 años en Magüí Payán en el departamento de Nariño, y que también remeció el poste con un disparo (42’), alcanzó a jugar en la Sub 20 de Colombia antes de fichar por Tigres y comenzar su vida en México. “Estuvo en el Sudamericano Sub 20 de Ecuador 2017 (jugó ante Chile), era jugador del Fútbol Paz, un club amateur de Cali y de ahí se lo llevó Tigres. Lo acabo de ver en el Mundial; cuando lo nominamos era rápido, potente y habilidoso, empezó de extremo”, comenta un extécnico de la selección cafetalera.
El club Al-Qadsiah terminó pagando América casi 14 millones de euros al América por su ficha.
México, que perdió sobre el final al capitán César Montes, cerró su tarea del debut recién cuando hizo notar el jugador de más, una ventaja que quedó muy gráfica en el tanto de Raúl Jiménez (67’), atropellando en el segundo poste con un cabezazo, tras centro de Alvarado, otro de los extremos que juega siempre hacia adentro.
“Este chavo estuvo a punto de perder la vida hace algunos años (sufrió una fractura de cráneo) y verlo convertir en un Mundial hizo que se nos cayeran las lágrimas. Él vive de los goles y se le dio gracias a su porfía. México no tiene una superestrella, pero es parejito, dará pelea”, aventura Poblete.
El “Tri” sorteó con argumentos el protocolo siempre complejo del debut, ya está en carrera y lo empujan 135 millones de almas.
Claudio Herrera De La Fuente
es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.







