Santiago de Chile.   Dom 31-05-2026
19:05

Esteban González: “El equipo de Coquimbo no tiene techo”

El “Chino” pasó de romper récords en los piratas a pelearla desde abajo en el torneo azteca y sorteó la primera prueba. “No sé si hoy soy mejor entrenador, no me quiero estancar”, dice el penquista, que ganó elogios de sus pares en Norteamérica. Los parámetros físicos del jugador mexicano, el software que lo puso en la mira de Querétaro y el vínculo eterno con el “Barbón”.
Foto: Club Querétaro.
Lleva cinco meses en México, pero asegura que “parecieran muchos más”. Esteban González tuvo un primer semestre agitado en Querétaro, adaptándose y compitiendo a la vez a una liga nueva. El inicio fue duro, pero terminó estabilizando el barco (finalizó 11°). Mudar familia
—“con mis hijas el canje fue seguir en gimnasia rítmica y se adaptaron perfecto”— y cuerpo técnico fue parte de la apuesta. “Con Miguel (Pinto, ayudante) y Mauro (Lamas, PF) vivimos a dos cuadras, le llamamos el ‘Triángulo de las Bermudas’, estamos a 20 kilómetros del club, un trayecto que puede ser 20 minutos o una hora 15 con taco”, detalla.


“Aquí 31 Minutos y Los Bunkers son furor”, comenta.


El “Chino” cuenta que el ambiente de Mundial está desatado en México. “No sé si podamos ir a la inauguración, ese día tenemos entrenamiento en la mañana”, dice el técnico, que ya tiene agendado 52 entrenamientos durante siete semanas antes de comenzar la liga local y la Leagues Cup, adelántose 14 días al inicio de las pretemporadas del resto de los clubes aztecas.


Pellegrini, Sierra y usted son los técnicos chilenos que dirigen en el exterior, ¿siente esa responsabilidad de abrir mercado?


“Chuta, no lo había visto así. Para el futbolista chileno es difícil salir al extranjero y para el entrenador aún más, cuando me llegó la propuesta pensé en esas cosas, dije ‘capaz esta oportunidad no llega nunca más y no la puedo dejar pasar’, es una posibilidad atractiva y me mantiene alerta siempre. Es una responsabilidad muy grande, si lo hago bien repercute en Chile también, valoro mucho lo de Manuel Pellegirini y lo del ‘Coto’, no es fácil salir, debes estar preparado siempre y en eso estamos”.


González, que atiende a "El Mercurio" un día después de cumplir 44 años, repasa su bitácora en la Liga MX. “¿Si fue estresante? Fue intenso, tuvimos casi cuatro fechas triples y más allá que los resultados siempre mandan, la dirigencia y Álvaro (De la Torre, director deportivo) siempre nos dieron tranquilidad de que el proyecto estaba firme, cuando tuvimos una pasada compleja de resultados nos llamaron a una reunión para decirme ‘quédate tranquilo, vemos una evolución favorable en el equipo’, así lo indicaban los datos, algo que se maneja mucho acá, fue un espaldarazo muy importante. El contrato es a dos años. El equipo terminó bien, con ocho partidos sin perder, eso avaló el trabajo, siento que nos faltó torneo, dos o tres partidos para meterse en la liguilla”, detalla.



No perdieron con los dos finalistas.


“Sí tal cual. La lectura del torneo es que le puedes ganar a cualquiera pero también te puede ganar cualquiera. Con el único equipo que se metió en liguilla que perdimos fue con Chivas, se puede y ese es el convencimiento que queremos proyectar (…) Sí, yo me tengo que adaptar a lo que tengo, la primera parte fue de conocimiento mutuo, del orden que queríamos y después la forma de atacar, nuestra metodología se ha adaptado a la liga, más el análisis de los rivales, en las última ocho fechas se notó todo nuestro trabajo. Los dueños del club veían al Coquimbo 2025 en el equipo de ahora”.


¿Por qué?


“Por los comportamientos del equipo, en la fase defensiva, siempre vamos a tener situaciones de gol si mantenemos el arco en cero con un orden, inteligencia táctica, el equipo fue entendiendo muy bien cuando debía defender con línea de cuatro o cuando se iba un lateral y había que defender con tres-uno, dos-uno, cuatro-uno, o cuatro-dos, pequeños conceptos, eso era muy similar a lo de Coquimbo. En la fase defensiva tenemos transiciones rápidas, nos basamos mucho en eso, cuando el equipo se repliega sabe a qué altura hacerlo. La dirección deportiva lo reconoció de inmediato y fue gratificante que nos hayan comparado con nuestro Coquimbo, en un contexto y jugadores distintos”.


Pasó de un equipo que ganaba a uno que le costaba mucho sumar de a tres, ¿qué pasó por su cabeza, se frustró?


“Lo que pasa es que yo sabía donde venía, mis expectativas no podían ser las mismas a como yo terminé con Coquimbo, porque es muy distinto el Coquimbo que iniciamos y el que terminamos, son procesos y etapas que van de mano de la metodología y el crecimiento táctico. Aquí es un proyecto y el trabajo sabíamos que daría frutos, muchos entrenadores rivales nos reconocieron que Querétaro es un rival muy difícil, decían ‘ojo, cambió de entrenador y tiene una forma’, nos miraban de otro modo. Esa desesperación nunca la tuve, al margen que se nos iba acortando el margen de error y nos íbamos quedando en la parte baja, pero tuvimos un gran cierre de torneo”.


¿La liga mexicana es muy distinta a la chilena, de lo físico y táctico?


“Es distinta. Quiero ser respetuoso, porque la otra vez dije algo y decían ‘ahora que está allá encuentra mala la liga chilena’ y y si estoy en México es gracias a la liga chilena, no puedo hablar mal de mi origen. Aquí, el entorno, comercialmente es muy fuerte, como espectáculo, estadios llenos, cada partido es una fiesta; en cuanto a la cancha los jugadores están bien preparados, el tiempo de juego efectivo es mayor en México. Nosotros trabajamos en las cargas de físicas por los parámetros de kilómetros, alta intensidad y muy alta intensidad, y a partir de ello vamos cuantificando el entrenamiento; si lo comparo con Coquimbo esos parámetros son muy similares, pero en otros se disparan. Por ejemplo, jugamos domingo, miércoles y sábado, tres partidos de alta intensidad en seis días, y al tercer partido fue donde más corrimos, si los cruzo en Chile esos mismos datos quizás no pasa. La intensidad acá, durante los 97’, siempre es muy alta. En Chile a veces los partidos se cierran a los 75’, acá el resultado está abierto hasta el final, pero no es que una esté mal y la otra mejor. Son contextos distintos. Otro punto es la calidad individual, hay equipos que tienen cuatro seleccionados, Chivas tiene siete, un jugador puede marcar mucha diferencia, sumando el factor altura, clima”.


Anselmi, Larcamón, Almada, Mohamed, entre otros, pasaron del mercado europeo tras validarse en México…


“Es una realidad, muchos no dimensionan la envergadura de la liga, comercialmente es tremenda: ante Chivas jugamos con 70 mil personas, el concepto de espectáculo está muy desarrollado y claro que se abren las puertas teniendo una buena campaña. Acá se salta a Europa sin ningún problema, es una vitrina muy buena. Me sorprendió que todos los cuerpos técnicos que enfrentamos nos felicitaban por lo hecho en Chile, todos sabían lo de Coquimbo, por eso digo que nos han tratado muy bien. ¿Los mejores equipos? Pumas, Toluca, Cruz Azul y Tigres están en el top, todos con estilos muy distintos, por eso cuando te reconocen se valora. Pedro Caixinha dijo que éramos el único equipo que jugaba de una forma en México, (Nicolás) Larcaman y (Antonio) Mohamed también lo destacaron, cuando tus pares reconocen algo, más allá de la tabla, habla de la calidad de esos entrenadores.”.


¿Siente que hoy tiene más mercado? durante en el primer semestre a nivel de prensa se lo mencionó en la U y Colo Colo.


“La vitrina acá es muy grande y, por lo que hicimos en Chile, tomo como un halago que nos mencionen, pero cuando te quieren te van a buscar. En Coquimbo estábamos bien, pero fueron por nosotros y nos sedujeron con un proyecto. Los equipos que usted nombra son grandes, y que suene tu nombre es atractivo, pero tengo respeto porque ahí hay entrenadores y no hablo en esos casos. Si en algún momento se da, será sin forzar la jugada como digo yo, se dará solo. Pero me alegra que se reconozca el trabajo. El proyecto de Querétaro es a dos años y mi foco es el aquí y ahora”.



¿Mira seguido a Coquimbo?


“Más en la liga que en la Copa Libertadores, por un tema de horarios. Algunos jugadores me llamaron por mi cumpleaños y muy contento por lo que le pasa al club, es un grupo de jugadores que no tiene límite, institucionalmente el club está fortalecido y eso se refleja en la cancha. ¿Si sigue una línea técnica? Es complicado hablar, el entrenador que está ahora tiene sus métiros en gestionar todo lo que se había hecho bien, eso no se desconoce, es un equipo que competía siempre y sigue esa línea, los procesos son distintos, los equipos evolucionan, crecen, tienen sus momentos, esos jugadores que están ahora ya son campeones y tienen un estatus diferente, y se hacen cargo, es un equipo que no tiene techo (…) Trato de no intervenir en algo en que fui parte pero ya no lo soy, es el momento del nuevo cuerpo ténico, no soy de decir ‘esto es mérito mío’, me mantengo al margen. El vínculo no se va romper nunca, trato de ser lo más respetuoso posible”.


Los Gallos Blancos están en proceso de ajuste de la plantilla para la nueva temporada y el método es particular. “Acá el club se maneja con un software, que es a nivel mundial y mide más de 20 mil datos. Nosotros damos las características de los jugadores que buscamos y tratamos que calcen con el proyecto, hablé de dos jugadres del medio chileno pero no me quiero adelantar, yo traería a todo Coquimbo, pero eso es imposible. El club tiene una forma de trabajar y nosotros nos adaptamos”.


¿Querétaro llegó a usted a través del software o alguien pasó el dato y dijo ‘miren al DT de Coquimbo’?


“Sí, por el software me comentaron, y más alla de los números de Coquimbo, ellos tenían mis números en Concepción (en Tercera y Segunda Profesional) e incluso mis declaraciones. El fútbol ha cambiado muchísmo y no solo es la cancha y el resultado, hay muchos factores. Los dueños tienen conexiones en Europa, Estados Unidos, es una cultura distinta y miran más allá de lo que uno cree. Cuando Álvaro (De la Torre) me contacta y me habla de mis campañas en Concepción, uno dice ‘esto es distinto a lo que uno está acostumbrado’. Hoy en broma me dice: ‘Tú que no me querías contestar’, porque cuando me llamó yo le dije: ‘ningún problema, cuando termine el torneo 2025 hablamos’. Ahí se dio cuenta que mi prioridad es el presente. Me han dicho que aparecemos en el software por un montón de parámetros (…) Por ejemplo, el Área de Rendimiento del club, que es aparte del cuerpo técnico, concluyó que al término del torneo el equipo había mejorado un 33,3% la parte física en relación al torneo pasado. La plataforma entrega datos como que ofensivamente éramos el mejor Querétaro de los últimos cinco años y que defensivamente mejoramos un 15%, todos datos que avalan la metodología y a partir de eso vamos ajustando las tareas de entrenamientos”.


¿Siente que hoy es mejor entrenador?

“No me gusta decir 'tengo esta capacidad', en ese sentido soy bajo perfil, sí soy muy exigente conmigo mismo, siempre siento que las cosas se puedes hacer mejor, mi exigencia es alta conmigo, con mi staff y con los jugadores, trato en el día a día de mejorar, esa búsqueda es la que me mueve. Mi preparación es continua y no me quiero estancar, no pudo decir ‘ya llegué a México y en Chile ya hice una campaña histórica’, no me quedo en eso, esto es constante, mi día a día es la autoexigencia”.


¿No es muy castigador?


“No, para nada, yo disfruto de mi trabajo, es lo que quiero hacer, no me pego con el látigo cuando perdemos, la vida sigue y en esa exigencia está la oportunidad de mejora. Me siento un privilegiado al hacer lo que me gusta. Perder es parte del proceso, es algo natural y debo tener las herramientas para revertir una mala situación, pero no me encierro, hago mi vida normal. Me hace muy feliz ser técnico ganando y no ganando. El camino es el difícil y trato de disfrutarlo”.
Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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