Déjame hasta ahí nomás
Son demasiados años de educación, hay acumulación de experiencias y el tren del conocimiento nos dice que somos los perjudicados y hemos quedado en la cuneta de la Libertadores y en la zanja de la Sudamericana.
Lo que iba a ocurrir con Boca Juniors en Buenos Aires, porque así es la educación y lo transmitido por años y años, es que a Universidad Católica la iban a freír en el aceite hirviendo de la Bombonera, y si el guiso futbolístico no alcanzaba y no daba para la derrota anunciada, en ese caso, la solución final era la elección de un chef apropiado que sazonaría según lo acordado y pactado: el árbitro colombiano Wílmar Roldán.
Déjame hasta ahí nomás.
Así ha sido siempre. Es cosa de leer la historia. Le pasó a Colo Colo, a Cobreloa, a la U y a la selección en cuántos mundiales. Es el sistema, ya te lo explico más adelante, pero antes vamos a los hechos, en este caso, el historial del dichoso Wílmar Roldán con Chile. En vez de historial mejor escribe prontuario.
Siempre negativo con la selección de Chile, donde son más las derrotas (5), después los empates (3) y un triunfo huacho, desde luego escándalo en los partidos que nos arbitró, porque si algo no hubo fue justicia y equidad.
En un Chile con Paraguay no nos cobró un penal a favor. Con Bolivia fue contra nosotros el penal y derrota por 1 a 0.
Dejó pasar codazos, puso tarjetas inexplicables y cocinó los partidos según el menú y la dirección del poderoso sistema.
Esa suma y resta, porque así se construye el conocimiento, se moldea la cultura y surgen los hábitos y costumbres, nos asegura que la Selección de Chile, con alguien que no hubiera sido él y la mayoría son idénticamente iguales y tal como él, habría triunfado. Desde luego clasificado tantas veces tantas, y si no ocurrió fue por lo de siempre: motivos externos, los chefs comprados y lo extra futbolístico que nutre a la organización con sede en Asunción y se llama Conmebol, de ahora en adelante el sistema.
Pregunta. ¿Qué es lo mejor para el sistema, donde la televisión es parte esencial del entramado, que en la Copa Libertadores avance el poderoso Boca Juniors o la impetuosa Universidad Católica?
Déjame hasta ahí nomás. La pregunta se cae del peral y va a dar un cajón del que también se cae. No somos caídos del catre.
Son demasiados años de educación, hay acumulación de experiencias y el tren del conocimiento nos dice que somos los perjudicados y hemos quedado en la cuneta de la Libertadores y en la zanja de la Sudamericana. Y perjudicados en tantas Clasificatorias, para ser más concreto y específico: en todas aquellas donde no nos clasificamos. Y para qué hablar de los Mundiales.
Es el sistema, compadre. ¿Resultado de Boca frente a la Cato en la Bombonera?
No me respondas.
Déjame hasta ahí no más.
Antonio Martínez
es periodista y crítico de cine; fue editor de Cultura de “La Época”, jefe de redacción de “Hoy” y director editorial de Alfaguara. Fue corresponsal, desde España, de “Estadio”, y columnista de “Don Balón”. Autor de “Soy de Everton, y de Viña del Mar” (2016), y junto a Ascanio Cavallo, de “Cien años claves del Cine” (1995) y “Chile en el cine” (2012).







