La UC, histórica: enmudece a La Bombonera y sueña en grande en la Libertadores
Con un golazo de Clemente Montes, el equipo de Daniel Garnero superó a Boca Juniors y ganó el “Grupo de la Muerte”. Los cruzados jugaron con el corazón, una alta dosis de amor propio y silenciaron uno de los estadios más míticos del continente.
“¡Yoooo soy cruzado, es un sentimiento, no puedo parar…!”, cantan y cantan las dos mil gargantas que lucieron con orgullo la franja y la cruz en el pecho. Cantan tan fuerte que son capaces de silenciar La Bombonera, uno de los estadios más temibles del continente.
Porque de que el estadio de Boca Juniors late, late. Pero esta vez latieron dos mil corazones cruzados empujados por el amor propio de un grupo de guerreros que dejó la vida. Que demostró coraje, que jugó con un corazón enorme y que atesoró un resultado inédito: ser el primer equipo chileno en derrotar a los “xeneizes” en su casa por la Copa Libertadores de América.
Por si fuera poco, la UC se impuso en el “Grupo de la Muerte” con una campaña perfecta de visitante y eliminó a los trasandinos de la competición. Y va con toda la ilusión del mundo a los octavos de final de la competición más importante del continente. Desde 1994 que Boca no caía en la fase de grupos del torneo.
Combo completo. Tan histórico como inolvidable. “¡Gracias a la vida por ser cruzado, es un sentimiento descontrolado…!”, era el festejo de los cruzados en el camarín.
Una celebración que nació a los 33 minutos de partido. “Fue un golazo, cuando agarra la curva, pega el palo y va adentro no lo podía creer, porque se silenció La Bombonera. Venía buscando el gol, lo encontré de visita y ayudó al equipo a clasificar”, explicó Clemente Montes, el dueño de los abrazos.
El partido estaba ahí, en tierra de nadie, cuando el wing cerró con clase una maniobra que nació de un tiro libre rival y fue bien urdida entre Cristián Cuevas, Fernando Zuqui y Eugenio Mena (quien merece un paréntesis por la corrida en el gol y la actuación sin fallas que cumplió en la faceta defensiva).
Un silencio sepulcral acompañó el festejo de los cruzados. A partir de ahí comenzó otra historia. La que se esperaba: a dos goles de la clasificación, Boca adelantó las naves, aceleró el trámite, sumó delanteros y fue arrinconando a la UC. Pero ahí estaba Fernando Zampedri para sacar la voz y pedir “¡un esfuerzo más, un esfuerzo más!”.
No flaquearon las piernas, no flaqueó el temple. Hubo sustos, claro, no podía ser de otra manera: Jhojan Valencia sacando una pelota en la línea, Vicente Bernedo atrapando un balón exactamente ahí mismo y Ángel Romero anotando el empate parcial que, finalmente, fue invalidado por offside. Al equipo de Daniel Garnero le costó tener la pelota, rara vez juntó más de tres pases y elogió el pelotazo largo para evitar cualquier conflicto.
Después, los siete minutos de adición que fueron eternos… Hasta que el árbitro colombiano Wilmar Roldán, sin fallas, pitó por última vez. Y la UC, con alma copera y corazón de oro, pudo festejar. Seguramente no jugando como quería, pero celebrando como quizás nunca lo soñó.
ZAMPEDRI: “LOS PARTIDOS SE GANAN EN LA CANCHA, NO DE LA BOCA HACIA FUERA”
Qué recorrido el de la UC en esta Copa Libertadores: inicio con derrota ante Boca Juniors, en el Claro Arena, y los peores pronósticos empezaron a caer. “Arrancamos un poco tímidos, pero después lo charlamos en el camarín, que así no se podía jugar, y terminamos siendo primeros. De este lado de la cordillera nos han subestimado muchísimo, pero los partidos de ganan en la cancha y no de la boca hacia fuera”, declaró Fernando Zampedri en los camarines de La Bombonera.
“Fue un partido complicadísimo. Venir acá no es fácil, pero hicimos algo que nadie se imaginaba. El equipo está para grandes cosas, lo hemos demostrado. La fortaleza es el plantel que tenemos, todos nos preparamos para jugar, el que entra lo hace mejor que el llamado titular”, sostuvo Jhojan Valencia, uno de los puntos altos en Buenos Aires.
El análisis de Daniel Garnero fue así: “En la charla hablé de la Copa Libertadores, no solo de este partido. Estamos muy ilusionados. Hay un plantel con un compromiso muy grande, con muy buenos rendimientos y eso hace que se obtengan resultados. El arranque no era el más agradable: jugar con Boca de local y perder nos afectó mucho anímicamente. Pero éramos conscientes de que dependíamos de nosotros. Ir a Brasil y ganar nos dio más seguridad y confianza; nos demostró que podíamos. Cuando tienes al grupo convencido, este se entrega al máximo”.
Sobre el futuro, el DT fue claro: “Los mata-mata son difíciles, pero nos tocó un grupo que nos entrenó muy bien. Jugar acá, en La Bombonera, en Belo Horizonte, en Ecuador… Nos entrenamos bien para hacer una buena fase de eliminación”.
Garnero fue consultado por los hitos marcados por la UC, primer equipo chileno en ganar los 9 puntos como visita en la fase de grupos, incluyendo el inédito triunfo en La Bombonera. “No es mi objetivo, pero son cosas que pasan. Mi objetivo es que la Católica tenga un buen funcionamiento. Esta clasificación nos da un envión anímico muy grande. Logramos cosas importantes. Obviamente ayuda al futbol chileno y ojalá que a nosotros, Coquimbo y a O’Higgins nos vaya bien, porque eso potencia a futbolistas y seguramente a la selección”.
Raúl Neira
es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.







