La pausa de Diego Valdés se impone en el barullo del fútbol argentino
El volante chileno encanta en Vélez Sarsfield, club de tribuna con gusto refinado. Técnico, compañeros y leyendas del club se rinden ante su “comprensión” del juego. “El chileno tiene una calidad terrible”, dicen en Liniers. “Se impondrá en Argentina, viene de jugar siempre con 100 mil tipos en el Azteca”, añaden en su entorno. Claudio Baeza también cumple en el Fortín. “Baeza es un jugador impresionante, porque en el silencio hace todo bien”, analiza “Pepe” Basualdo, multicampeón del club.
La dimensión de Diego Valdés (32 años) se disparó después de su tarea en la victoria de Vélez Sarsfield sobre Boca Juniors (2-1), matriculándose con dos asistencias y siendo gravitante con su manejo en un partido bravo. “Diego es un tipo con mucha trayectoria y mucha madurez deportiva, entonces entiende el juego como pocos”, soltó el técnico Guillermo Barros Schelotto. “Tiene gol, pelota quieta, pausa e imaginación”, abonó el “Mellizo”, destacando su sociedad con Manuel Lanzini.
El canterano de Audax Italiano rompió la inercia después de un semestre espeso en Liniers, marcado por lesiones (fue apenas dos veces titular en la segunda parte de 2025). Sin embargo, en la interna de Vélez percibieron de entrada el repertorio de un jugador diferencial. “El chileno Valdés tiene una calidad terrible por cómo trata la pelota, tiene otros tiempos en la cabeza, cuando tú vas acelerado o lo vas a apretar pensando en que hará la primera jugada que se le viene a la cabeza, él tiene otra y te hace pasar de largo”, confesó el mediocampista Tobías Andrada en el programa ‘Pasión Fortinera’ después de ver entrenar al exAmérica.
“Siempre te da esas pelotas de gol, hay que entenderlo”, completó Matías Pellegrini, autor de los goles ante Boca.
“Valdés tiene calidad, maneja los tiempos, sabe cuando acelerar y cuando tenerla, necesita un poco más de socios, pero él siempre se toma su tiempo, entiende cuando la jugada pide ir y cuando meter una pausa. Un jugador inteligente, vital en este Vélez. Salvando las distancias, es muy parecido a mí”, revela José Basualdo, campeón del mundo con el equipo de Carlos Bianchi en 1994.
El periodista Guillermo Tagliaferri, que ha seguido toda su vida a Vélez, entrega más contexto. “A Valdés la gente pudo difrutarlo a pleno ante Boca, es un jugador distinto, juega y hace jugar al equipo, tiene buen pie, arma todo; se entiende muy bien con Lanzini, un jugador que viene de la Premier League. El chileno al principio generó dudas, el hincha decía ‘trajimos un jugador lesionado’, se especuló que rescindiría contrato, pero por suerte se recuperó”, afirma.
“Diego ha ido cumpliendo el plan deportivo que se trazó desde que salió de Audax”, enseña Oscar Meneses, exdirector deportivo que club itálico que vendió al volante, “porque si bien pudo ir al fútbol francés, su mercado objetivo siempre fue México: triunfó en Morelia, Santos Laguna y en América fue ídolo, mejor extranjero, capitán; incluso en la selección ha tenido muy buenos partidos, pero los niveles de exigencia para todos aquellos que venían después de la ‘generación dorada’ fueron muy altos, lo terminaban comparando con futbolistas extraordinarios como (Jorge) Valdivia y Matías Fernández. Diego tiene la madurez y el potencial para jugar sin problemas en Argentina, Vélez es un club que históricamente forma buenos jugadores y le da importancia al juego asociado, eso le ayuda. Se impondrá, viene de jugar siempre con 100 mil tipos en el Azteca, tiene personalidad para rendir con presión”.
En Vélez, invicto y líder de la zona A —enfrenta este viernes a Defensa y Justicia—, también ganó espacio Claudio Baeza. “Es un jugador impresionante, porque en el silencio hace todo, recupera, juega y disfribuye, no es vistoso como Valdés, pero sí muy productivo, fundamental en el equipo”, razona Basualdo.
Claudio Herrera De La Fuente
es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.







