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La zigzagueante huella de Chile en los mundiales Sub 20, según la FIFA

Los informes técnicos que emana el ente rector después de cada evento planetario desgranan con particular celo la tarea de la selección. Generaciones que llegaron a puestos casi idénticos fueron tratadas muy distintas, fustigando su fragilidad física. Otros jugadores, como Mathías Vidangossy, deslumbraron.
Foto: France Press.
Claudio Herrera de la Fuente27 de septiembre, 2025
El desahogo de Chile en el Mundial Sub 20 de 1987, donde hubo un promedio de público de 22 mil personas durante 32 jornadas (16 países), llegando a disputar la semifina ante Alemania Federal, no tuvo réplica en el informe técnico que publicó la FIFA después del evento, pese a que el colectivo de Luis Ibarra superó la fase de grupos y después sorteó a Italia

“Con excepción de (Guillermo) Velasco, (Javier) Margas, (Lukas) Tudor y (Hugo) Cortez, el estado físico de los chilenos puede tasarse como mediocre. La mayoría era lento en el pique y otros, como (Mauricio) Soto y Cortez, que disponían de la fuerza necesaria, no supieron aprovecharla casi nunca. La resistencia y la movilidad de los jugadores fue, en general, regular”, se lee en el documento técnico.

El conjunto anfitrión hace 38 años, que jugó con un 4-4-2, “cometía fallas elementales en los pases, gambetas y habilitaciones en profundidad. La productividad del cuadro chileno no llegó a convencer nunca”, añade. “Puntos débiles: punto físico, falta de velocidad, fuerza y resistencia”, se remarca como sello de un colectivo que venció a Togo, Australia e Italia e igualó con la RDA, además de protagonizar uno de lo “mejores partidos del campeonato” en el estreno ante Yugoslavia.


En Qatar 1995, bajo la conducción Leonardo Véliz, el equipo a ojos del grupo de estudio técnico fue mejorado: “Desde el punto de vista de talentos, Chile fue una de las mejores en Qatar pero las insuficiencias (individuales) truncaron la posibilidad de poder desenvolverse”, apuntando a “fallas garrafales en la defensa e incapacidad goleadora”, pese a los cuatro tantos de Sebastián Rozental.

“Los jugadores que más destacaron fueron el lateral derecho Francisco Fernández, muy ofensivo y creativo, así como el líbero Dante Poli, y los centrocampistas (Carlos) Barraza y (Frank) Lobos (…) La selección en su defecto fue un gran enigma, fue de los pocos equipos que jugó con la trampa del fuera de juego, la cual funcionó relativamente bien”, reza la evaluación.

“Teníamos un gran equipo, venía la generación del Sub17 anterior (tercera en el mundo), pudimos llegar mucho más lejos. El partido de Japón (2-2) lo pudimos cerrar mucho mejor, Burundi (1-1) era para golear y no nos salió nada, y con España (3-6) que tenía a De la Peña, Raúl y Etxeberría, con quedamos con 10 y se nos complicó. Hubo también falla logística, jugábamos de noche y entrenábamos a las 11 de la mañana con 45°”, recuerda Jorge Vargas, titular en el certamen.

En el 2001 la Roja se despidió en primera ronda, menguada por un escándalo de la salida nocturna de los futbolistas antes de viajar a Mendoza. “Héctor Pinto, su técnico, a pesar de haber hecho una buena lección de jugadores, pero la selección arribó con una serie de problemas interno al Mundial (…) Contó con buenas individualidades, teniendo la mayoría de los jugadores buena técnica, buen manejo de balón y creatividad”, reseña el expediente oficial.

“Llegamos con muchos problemas y el tema mental que es el más importante no estaba bien. Habíamos clasificado en un Sudamericano durísimo, con rivales de la talla del Brasil de Maicon, Adriano, Fabio Rochemback; no estábamos bien y por culpa nuestra, con la cabeza pensando en otra cosa, la inmadurez nos pasó la cuenta. Pudimos haber hecho un mucho mejor Mundial. Esa Ucrania que nos ganó incluso le habíamos ganamos en un amistosos meses antes”, rememora Gonzalo Villagra, volante de esa generación.


La presentación de Países Bajos 2005 cambió la mirada externa, estimulada por los atributos del equipo que armó José Sulantay. “Excelente técnico individual, defensa disciplinada y bien organizada, agobiante presión en el mediocampo, buen engranaje entre las líneas, rápida transición defensa-ataque, armado equilibrado, ataque con pases diagonales, atacantes ágiles y escurridizos, excelente espíritu de equipo”, destacó el informe como sello de Chile.

Y aunque “ningún otro equipo experimentó tantos altibajos en tan breve tiempo”, se reconoce que “todos los jugadores chilenos hicieron gala de gran velocidad y habilidad gambeteadora”.

En el 2007 Chile sube la producción y encanta a los analistas de la FIFA. “Excelente técnica individual, habilidad en el regate, defensa compacta, armado equilibrado, notable dominio de balón bajo presión, remates de distancia, acoso directo tras la perdida del balón, agobiante presión en el mediocampo”, son atributos para la escuadra de Sulantay, cuyo diseño era un “3-5-2, que modificaba a 3-4-3 al atacar y 4-5-1 al defender”. También “conmutaba vertiginosamente su juego de la defensa al ataque y viceversa”.

A nivel individual se resalta la dimensión de Mathías Vidangossy (“gran técnica, fuerte en los duelo) que junto a los argentinos Sergio Agüero y Maximiliano Moralez, el mexicano Giovani Dos Santos y el estadounidense Freddy Adu “descollaron por sus cualidades”. Además se ubica como punto alto a Cristopher Toselli “hábil portero de reflejos rápidos y buena colocación”. Otros nombres que sorprenden son Mauricio Isla (“buena técnica, hábil en el mano a mano y veloz, buena visión de juego”), Arturo Vidal (“excelente técnica, tenaz luchador de carrera incansable”) y Hans Martínez (“organizador en la defensa con buena técnica, hábil en el juego aéreo y en los duelos”).

En 2013, la Sub20 de Mario Salas, que se arrimó a cuartos de final, también encantó. “Capacidad de imponerse tras ejercer presión, atque por las bandas, excelente técnica individual, atacantes ágiles y escurridizos, excelente espíritu de equipo”, le achacan, además de enfilarse entre los 13 equipos que utilizaron el 4-2-3-1 como sistema táctico.

El informe técnico destaca el valor del 10 en el torneo, figurando Juan Fernando Quintero (Colombia), Giorgian de Arrascaeta (Uruguay), Clifford Aboagye (Ghana) y Bryan Rabello (Chile). También hubo loas para Nicolás Maturana (“gran visión de juego, capaz de cambiar de ritmo con facilidad) y Nicolás Castillo (“rápido, con buen disparo y excelente técnica”).

Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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