Ramiro González: “No hay que dejar que los elogios se te suban a la cabeza ni que las críticas te lleguen al corazón”
El defensa de Colo Colo repasa su carrera: evoca el difícil comienzo en equipos del ascenso (“Los salarios no eran buenos”), las veces que quiso abandonar el fútbol (“Quería salir un fin de semana libre y no tenía dinero”) y los días en que falló el traspaso a Macul (“Dijeron que estaba roto, que no me podía mover”). Declara ser fuerte de cabeza y que por eso salió airoso de todos los conflictos. “Me gustaría quedarme muchos años en el club”, cierra.
La vida de Ramiro González ha estado marcada por el sacrificio y la resistencia. Por una fortaleza mental a prueba de momentos agotadores.
Comenzó en Boca Juniors y luego fichó en Atlético Rafaela, pero el protagonismo soñado no llegaba. Cansado de las postergaciones, decidió probar suerte en equipos de menos fama. “Me dijeron que fuera a Alvarado, un cuadro de Mar del Plata. ¿Si fue brusco el cambio? Nací en Rosario, que también es una ciudad grande, entonces desde ese punto de vista no me costó demasiado. Fue un lindo paso, tuve mi debut en el ascenso y empecé a jugar, que era lo que necesitaba. Tenía 21 años, estaba relegado en los equipos de Primera, entonces buscaba minutos para poder mostrarme”, cuenta.
Después vinieron Unión Aconquija y Juventud Unida. “Comienzo difícil… Uno tiene la intención es de estar en equipos grandes, de Primera, pero hay jugadores de mucha experiencia y no existía lugar para uno. Por eso decidí de bajar de categoría, para tratar de mostrarme, competir y jugar, que es lo que a uno le sirve para después volver a ascender”, relata González, que en noviembre cumplirá 33 años.
—Comienzo difícil, pero que le sirvió para forjar el carácter.
“Sí, la verdad que sí, porque hay muchas falencias, muchas necesidades. Los salarios no son buenos, está el tema de pagar la renta que complica... Hay que estar muy fuerte de la cabeza para poder soportarlo; muchos compañeros bajaron los brazos y se dieron por vencidos. Yo, por no claudicar, seguí insistiendo. Por valentía pude ir creciendo”.
—¿Dudó?
“Me pasó, sobre todo después de Boca. Boca es un equipo grande donde teníamos todo, daban ropa, chanclas, todo tipo de cosas para sentirse cómodo. Más encima estuve en la pensión… Un equipo maravilloso, no faltaba nada. Y me tocó ir al ascenso que era todo lo contrario: no teníamos dónde vestirnos y las duchas eran con agua fría. Son cosas que hoy uno les cuenta a los chicos y trata de aconsejarlos para que valoren el lugar donde les toca estar. Sí, me ha tocado querer abandonar, pero el apoyo de la familia y mi cabeza, de querer más allá de todo vivir del fútbol y trascender, me ayudaron para después tener premio”.
—¿Cuál fue el momento más difícil?
“Tenía 21 años, quería salir un fin de semana libre y no tenía dinero; entonces pensé en trabajar, tener mis cosas, comprarme lo que quisiera en vez de seguir jugando y no pasar necesidades. Pero estuvo el apoyo de la familia, me sostuvieron en ese momento y después se fue dando todo. Menos mal que aguanté, por eso agradezco a la familia, a los amigos y entrenadores, pilares fundamentales para no bajar los brazos y seguir luchando por los sueños. Trato de aconsejar a los más jóvenes, porque más allá del talento, que tiene que estar, la cabeza es fundamental: hay que estar preparado, ser fuerte de la cabeza, resilientes, valores fundamentales para con un poco de suerte tener un mejor pasar”.
En 2017 la vida de González pegó un giro. “Estaba en Instituto de Córdoba, un equipo más reconocido que hoy está en Primera, y hablando con un técnico le comenté que tenía la posibilidad de ser chileno por mi abuelo materno Luis Hernández. Me dijo que hiciera los trámites, porque se me abrirían muchas puertas. Y Unión Española estaba buscando un central. Yo venía como argentino, pero al llegar liberé una plaza y eso fue muy bueno para el equipo y para mí”.
Mi abuelo materno, chileno, era de Catemu, cerca de Valparaíso. No tuve la suerte de conocerlo, porque falleció cuando yo tenía dos meses. Tampoco he podido conocer Catemu, se me ha hecho difícil, más allá de que no estamos lejos. Pero me gustaría González y la historia familiar
—En Unión Española le fue bien.
“Fue muy bueno, porque jugué, hice muchos goles, perdimos el torneo con Colo Colo por un punto. A Colo Colo lo dirigía Guede”.
—Después México, otra cosa en todo sentido.
“Sí, me tocó vivir una experiencia nueva. Dentro de mi carrera fue muy buena porque al ser una liga económicamente fuerte, hay jugadores de jerarquía, muchos equipos competitivos y se hace una liga dinámica. Tuve la suerte de estar tres años, me sentí muy cómodo y de hecho tengo un hijo mexicano”.
—De vuelta en Argentina y luego Colo Colo.
“Estaba en Talleres, un equipo que iba a jugar Copa Libertadores. Era un nuevo desafío, porque por primera vez jugaba en la Primera de Argentina. En eso estaba cuando salió lo de Colo Colo. Rescindí contrato, me quedaba un año y medio. Y resulta que no se dio, quedé sin club. Platense me abrió las puertas para mostrarme, y después finalmente salió lo de Colo Colo, que era lo que quería”.
—¿Lo sorprendió el llamado de Colo Colo?
“Por el tema de la ciudadanía se me abrieron muchas puertas. Había tenido acercamientos con la U y con la UC, pero nunca se concretó mas allá de que mi representante tuvo conversaciones con (José María) Buljubasich… No se dio y se terminó dando lo de Colo Colo, que era lo que realmente quería… El problema es que la primera vez no se dio por la revisión médica. Salió en algunos medios que no la pasé, dijeron que estaba roto y que no me podía mover, cuando en realidad nunca tuve problemas. Gracias a Platense que me dio la mano, la posibilidad, de contratarme y mostrar que estaba bien, que no tenía nada. Y así sucedió: demostré que estaba bien”.
—Y en Colo Colo ha jugado bastante.
“Salvo tres o cuatro partidos, jugué todo. Estoy contento, el equipo ha ido en crecimiento, evolucionando. Quedan cosas por corregir, pero estamos bien. Al principio no tuve un buen arranque, pero al equipo no le fue bien y nos tocó perder la Supercopa con Magallanes. Las primeras fechas no fueron buenas, pero fue más bien algo general. Me tocó ser criticado, nunca bajé los brazos y siempre trabajé”.
—Después de un inicio complejo en su carrera, ¿las críticas le resbalan o le afectan?
“En su momento uno trata de estar ajeno, pero siempre llegan, las escucho, las recibo. Y siempre digo lo mismo, hay que trabajar, la única manera de hablar es dentro de la cancha. Trabajando, entrenando, redoblando esfuerzos”.
—Dijo que les hablaba mucho a los jóvenes. ¿Los nota receptivos?
“Sí, nos tocan algunos juveniles en el camarín, son buenos chicos. La mayoría trata de escuchar, de aprender. Hay un grupo sano, lindo. Estamos contentos con ellos. Somos serios a la hora de trabajar, pero siempre hay un tiempito para disfrutar, reír, hacernos bromas”.
—No debe ser fácil tener 20 años y leer o escuchar sobre tasaciones millonarias…
“A veces es inevitable. Es una realidad el tema de las redes sociales, increíble la repercusión que tiene, todo se sabe, aunque muchas cosas tampoco no son ciertas. No debe ser fácil, pero uno les dice que deben enfocarse acá; obviamente si llegan a tener propuestas o hay acercamientos es porque hicieron las cosas bien acá. No tienen que desviarse de Colo Colo. Seguramente habrá ofertas y podrán emigrar”.
—Quizás son más vulnerables por un tema de edad.
“Y… Puede ser. Todos en su momento fuimos chicos y una crítica dañaba, hoy con más años uno toma las cosas desde otro lugar. No hay que dejar que los elogios se te suban a la cabeza ni que las críticas te lleguen al corazón, porque si las críticas llegan, dañan y si las cosas salen bien, uno cree que es el mejor del mundo. Hay que tener un equilibrio. Ni creerse el peor cuando las cosas no salen bien, ni creerse el mejor cuando las cosas empiezan a salir”.
—¿Le gusta como juega Colo Colo Colo?
“Sí. Hemos mejorado mucho, somos un equipo intenso, muy dinámico; dentro del fútbol chileno somos de los equipos que mayor intensidad meten y así lo dicen los GPS. El funcionamiento lo hemos ido mejorando mucho, sabemos que hay cosas por corregir, pero vamos bien, vamos por buen camino. Internacionalmente nos ha costado, porque el fútbol no es solamente intensidad, hay un montón de otros factores. El fracaso internacional, por decirlo de alguna manera, fue por no tener la fortuna de no poder convertir goles, porque las situaciones las hemos creado. Estuvimos a nada de pasar de fase; muy dolidos por no cumplir el objetivo, sabiendo que estuvimos a un gol. No podemos quedarnos con lo que pasó y sí trabajar y corregir para lo que viene”.
—El fútbol dinámico es una tendencia mundial, aunque también valen la técnica y la táctica.
“Sí, ni hablar. Es muy importante, pero no es solo eso, están la táctica, la estrategia, la finalización y la definición, y en algunas hemos fallado y por eso nos quedamos con las manos vacías en el plano internacional”.
—¿Sigue pensando en la selección?
“Sé que hay muchos jugadores más jóvenes y algunos, incluso, juegan en Europa. Pero mi foco es 100% Colo Colo; el club tiene una repercusión muy grande y uno nunca sabe, quizás un microciclo pueda llegar a suceder… Pero no lo pienso, trato de disfrutar el día a día y cumplir los objetivos con el equipo. No miro más allá de eso. Tampoco miro mucho el tema de la renovación. Sé que si juego cierta cantidad de partidos el contrato se renueva… Pero honestamente ni idea. Hasta mi familia en Argentina me pregunta, pero la verdad no tengo idea. No sé si estoy cerca de cumplirlo. Mi foco es el fin de semana. Si me preguntas, me gustaría quedarme por mucho tiempo, porque estoy en el lugar que quiero estar. Trato de no desenfocarme”.
Raúl Neira
es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.






