Santiago de Chile.   Sáb 24-10-2020
23:05

Harold Mayne-Nicholls: “Los jugadores de Colo Colo fueron muy intransigentes”

En su estilo, el ahora dirigente albo aborda todos los conflictos: dice que la génesis de la crisis colocolina fue la decisión de Mario Salas de pedir la salida de Agustín Orion. También revela detalles de las durísimas negociaciones con los jugadores en plena pandemia y las insalvables diferencias en el directorio de ByN. Asimismo, se muestra crítico del VAR y propone una nueva fórmula para su funcionamiento. Por último, y a casi 10 años de su traumática salida de la ANFP, recuerda esa controvertida elección, desclasifica sus conversaciones con Sergio Jadue y repasa a Arturo Salah por “no haber dejado ningún legado”.
Marco Muga, El Mercurio
Raúl Neira18 de octubre, 2020
Harold Mayne-Nicholls no titubea al momento de confesar el legado que le gustaría dejar en Colo Colo. “Una renovación del estadio Monumental para el centenario del club, modernizarlo, que se vea como nuevo. Y pelear una Copa Libertadores”, confiesa.

—¿Se puede lo primero?

“No como queríamos hace un año, por el tema del estallido social que nos generó una merma importante. Por esos días fui a exponer a Londres y los gringos me decían ‘pero están incendiando Chile y piensas en un nuevo estadio, te lo van a quemar’. Tenían razón. Pero se puede recuperar algo que es crítico: un porcentaje importante del estadio no tiene visión para ver todo el partido”.

—¿Y pelear la Copa Libertadores?

“Requiere de un desarrollo deportivo más largo”.

A propósito del gran anhelo que tiene para Macul, el director de Blanco y Negro (ByN) anduvo de gira por España: “Vi el proyecto del nuevo estadio de Barcelona, 800 millones de euros. Vi el estadio de Real Madrid, otro proyecto imposible. Vi el de Espanyol, de ahí sí se pueden tomar ideas. Lo mismo que el de Levante, el de Sevilla y el de Valladolid”.

El directivo albo posando en el estadio José Zorrilla del Valladolid, uno de los modelos que podría seguir el Monumental. Foto: Archivo personal

—¿Cuánto dinero piensan invertir?

“Entre 15 y 20 millones de dólares. El dinero lo podemos tener, el tema es cómo pagarlo. Porque si nos dicen que se jugará sin público durante varios años, ¿cómo será el retorno? ¿Ponerle el nombre de una empresa? Sí, se puede, pero ¿quién va a querer si no estará abierto al público?”.

Hay opciones reales de traer un jugador por Matías Zaldivia. Y está la posibilidad de otros tres al cabo de la primera rueda. Pero el reemplazante de Zaldivia es lo más urgente, porque no hay tantos jugadores en ese puesto Harold Mayne-Nicholls director de ByN

—Si el campeonato terminara hoy, Colo Colo jugaría un partido de definición con la Universidad de Concepción y el que pierda baja a la B…

“Y si mi abuelita tuviera ruedas sería bicicleta”.

—Pero esto es presente…

“Y lo que usted me dice es ciencia ficción y no soy experto en el área. Cuando estemos en la fecha 34, lo hablamos…”.

Mayne-Nicholls, finalmente, reconoce que el presente popular no es bueno. “Sí, hemos jugado mal. Y esto es responsabilidad de todos. Creímos que habíamos armado un equipo para pelear el título local y andar bien en la Libertadores”.

—¿Qué pasó?

“Hay cosas que cuesta mucho explicar y otras que sí son explicables. Llegué al club en mayo del año pasado, el equipo venía bien. Y de repente se produce la salida de Agustín Orión, que ni siquiera voy a comentar…”.

—¿Cómo no? Si lo expone como punto de quiebre...

“Porque no sé cuál fue el factor que llevó a Mario Salas a tomar esa decisión. Pero sí sé que todos le dijimos ‘por favor que no se vaya’. Y generó que hasta el día de hoy estemos a los tropezones”.

La salida de Agustín Orion marcó un quiebre. “Nos metimos en un hoyo”, reconoce el directivo del club popular. Foto: Photosport

—¿Tanto puede provocar la salida de un jugador?

“Sí, porque se van tejiendo redes entre las personas, afectos, sensaciones de autoritarismo. Y cuando te caes al hoyo cuesta salir. Nos metimos en un hoyo con lo de Orion y en vez de salir fortalecidos, hemos ido más hacia abajo. Después viene la pandemia, pero ojo, ya antes veníamos trastabillando. No es que la pandemia nos trajo el problema; el problema venía. El partido de Curicó Unido fue antes y con Mario Salas en la banca. Con lo de Orion se produjo un quiebre muy grande”.

—¿Es el tema físico el gran responsable?

“El viernes pasado jugamos con Coquimbo Unido y el equipo tuvo una reacción física increíble. Contra Unión Española, hasta el 3 a 2, no se notó ninguna merma física. Cometemos dos errores, quedamos 3 a 4 y ahí sí, el tema físico. Pero no sé si es algo estrictamente físico o más emocional o anímico. No sé. Otro asunto son las lesiones. Y hay otra cosa”.

—¿Cuál?

“El equipo hizo cinco goles y recibió siete. Hay un desbalance. Y hay un gol absurdo, absurdo, el penal que le cobran a (Juan) Insaurralde en Coquimbo…”.

—Es la ley.

“Y si aplicas la ley también es penal contra (Gabriel) Costa cuando ganábamos 2-1 a Unión Española. Eso genera mi comentario permanente contra el VAR: lo único que ha hecho es trasladar la subjetividad de los árbitros en la cancha a la subjetividad de los árbitros en la televisión. No es 100 por ciento objetivo, porque lo de Costa es penal en cualquier cancha del mundo. Además de eso, hay un segundo problema y ojalá el Colegio de Árbitros se preocupe: los réferis no corren de línea a línea, sino de área a área. Ya no se meten en las áreas, les da lo mismo, si no cobran ellos aparece el VAR. Limitamos su responsabilidad en la sección más importante de la cancha”.

—¿Qué sugiere?

“El VAR debe ser como el tenis. Dos chances por equipo; como capitán pido revisar y si acierto me quedan las mismas dos; si me equivoco, me queda una. Me vuelvo a equivocar, chao, no más VAR, aunque a un compañero le metan un cuchillazo en el área. Además, debe ser con pantalla gigante, para que todos los vean, y micrófono abierto. Costa le dice a Paredes ‘fue penal’; como capitán, Paredes le dice al árbitro ‘revisemos’. Es penal, perfecto; no es penal, amarilla por mentiroso. Qué más claro que el Uruguay-Chile, Colo Colo-Unión y Coquimbo-Colo Colo, todos cobros subjetivos. Los árbitros no pueden no entrar al área, no pueden”.

EL CONFLICTO CON EL PLANTEL

—A usted le correspondió negociar con los jugadores en plena pandemia. Y quedó como el malo de la película…

“Depende de quién lo vea”.

—Del lado de los jugadores.

“Sí, pero es el rol que tenemos que asumir los dirigentes por el bien de la institución. Siempre pensé que lo mejor era un acuerdo, pero hubo una posición intransigente de los jugadores. Hicimos cinco propuestas, y nunca hubo una solución para el tema que no les cuadró: devolverles todo lo descontado. Y financieramente era imposible. Cuando estábamos negociando, pensábamos que la Copa Libertadores se iba a jugar con público. Considerábamos mil millones más en recaudación y aun así era imposible devolver todo el dinero. No hubo caso. Me habría encantado llegar a un acuerdo, porque es mejor un mal acuerdo que un buen juicio”.


Mayne-Nicholls se distanció del plantel luego de la dura negociación que terminó con los futbolistas en el seguro de cesantía. Foto: Photosport

—¿Por qué se acogieron al seguro de cesantía desde el 1 de abril, en circunstancias que plantel entrenó hasta el día 22 de ese mes?

“Son materias legales”.

—Pero hubo un error, y así lo determinó la Dirección del Trabajo.

“Hasta el día de hoy los abogados dicen que no…”.

—Pero los jugadores entrenaron esos 22 días y Blanco y Negro los lleva al seguro a contar del 1 de abril…

“Está en duda eso. Para entrenar tienes que entrenar como equipo, no sirven los entrenamientos individuales. Evidentemente a distancia no se entrena. La Dirección del Trabajo resolvió que teníamos que pagar eso, pero ellos no fallan; los tribunales deciden. Ahí se verá”.

—La Dirección del Trabajo dijo que Colo Colo no tenían motivos para acogerse a la Ley de Protección al Empleo.

“Dijeron eso porque los jugadores podían seguir entrenando en sus casas”.

—¿Cómo quedó la relación con los jugadores?

“No tan bien como antes, pero bien. No tengo problemas con Esteban Paredes, ni con ninguno. A todos los saludo. Si del 1 al 100 antes era 50, hoy es menos de 50. Evidente. Hay platas de por medio, un conflicto que les duele; a mí tampoco me gustó. Después, he viajado con el equipo”.

—¿Por qué negoció usted si ese rol lo cumplía siempre Aníbal Mosa?

“Nunca me lo pregunté, pero el presidente no puede ir en una primera línea. Tiene que ir otro antes que él, para que en un último caso vaya el presidente. Si va el presidente y se genera un conflicto mayor, nos quedamos sin cartas. Es una cosa de estrategia”.

—¿Le sorprendió que el tema de los $550 millones para seis jugadores, por conceptos de imagen y arriendo de pases, generara peleas internas?

“Sí. La información no era verdadera, pero inmediatamente se dio por verdadera. Que salga publicada la dejó como verdad, aunque fuera mentira. Y se generó un lío entre ellos y me sorprendió, porque conozco a los jugadores y es raro que tengan esos líos, generalmente los arreglan. Lo atribuyo a la tensión, a la pandemia, al encierro, al no entrenar…”.

—O al leer o escuchar que era un bono millonario solamente para seis jugadores…

“Y en vez de ir y preguntar pasó lo otro. El que leyó bono pensó ‘¿y yo, si hice el mismo esfuerzo?’. La desinformación los llevó a un extremo poco habitual entre los jugadores. Me sorprendió, porque normalmente no son así”.

—Lo otro: los problemas entre los directores de ByN parecen infinitos…

“Cuando llego al club, digo que uno de mis objetivos era unir a la familia colocolina. Y si bien fue una luna de miel, duró. Fuimos todos juntos a Cochabamba a principios de año. ¿Qué pasó? Son cosas internas que no me interesa ventilar, no le hacen bien a nadie. De repente se quebró. Vino el tema del sponsor y después el tema de los $550 millones”.

Me dejaron sin sueldo, claro, producto de estas posiciones distintas que hay en ByN. Justo en ese directorio, donde me dejan sin sueldo, todo el mundo habló que se había hecho un gran trabajo Harold Mayne-Nicholls dirigente del Cacique

—Dice que son cosas internas, pero filtran una carta donde piden la salida de Mosa y la suya.

“Uno termina acostumbrándose a trabajar así. Me gusta trabajar en otro ambiente, claro, compartiendo, invitando a un asado. Pero sí se puede. Hace un tiempo dije ‘a esta edad no estoy para darme gustitos’. Un año después repito: ‘No estoy para darme gustitos’. Estoy para trabajar. Descubrí un club impresionante en su contexto social y eso me motiva mucho más que ir donde un director a decirle tal o cual cosa”.

—¿Cómo se entiende que después de quedar sin el sueldo de vicepresidente ejecutivo, renuncie a la Inmobiliaria y luego cobre un sueldo de la misma Inmobiliaria?

“Directamente me dejaron sin sueldo, claro, producto de estas posiciones distintas. Justo en ese directorio, donde me dejan sin sueldo, todo el mundo habló que se había hecho un gran trabajo. Pero bueno: tenía un compromiso con Aníbal Mosa, no lo iba a romper, porque hubiese sido muy desleal a pesar de que necesito generar recursos. Nunca me ha dado pudor que se sepa que cobro por trabajar. Estuve cinco meses sin cobrar sueldo y no se me reconoció nada, cuando en ese tiempo, entre lo que dejamos de pagar por los salarios, más las platas que ingresé por cobrar afuera las ventas de Claudio Baeza y Esteban Pavez, al club llegaron más de cuatro mil millones de pesos. Así y todo estimaron que no merecía seguir recibiendo sueldo”.

—¿Y el tema de la Inmobiliaria?

“Le dije a Aníbal (Mosa) ‘lo siento mucho, a raíz de esto tengo que salir a buscar trabajo, así que renuncio’. Pusieron a Daniel Morón, quien me pidió que le echara una mano, le dije que no tenía tiempo. Y salió el nuevo sueldo. Igual es casi el 50% menos. No me mueve estar en Colo Colo para ganar dinero. En la ANFP estuve cuatro años y cobré cero peso, solo tenía la renta de la FIFA. Y en Colo Colo desde el primero de abril y hasta el 31 de agosto, cero”.

—¿Entendió los argumentos que dio el bloque opositor para terminar con su sueldo?

“No, y tampoco me interesa entenderlo. ¿Te interesa saber por qué te están despidiendo? No. Hay cosas que me interesa entender y cosas que no me interesa entender, y esa es una de las que no. No cambia la vida si no la entiendes”.

—¿Cómo está la economía de Colo Colo?

“Bien. No soy muy amigo de los economistas, pero en un club lo que importa, básicamente, es si llegamos holgados a fin de año. Si tenemos mil millones en caja, pero mil millones en deudas, quebraste. Y estamos en una buena situación, bien proyectados para el próximo año. La recaudación en Colo Colo es muy importante: no es lo mismo un presupuesto sin público todo 2021 a un presupuesto con público desde junio”.

“A JADUE LE DIJE TRAIDOR Y SALAH NO DEJÓ NINGÚN LEGADO”


—Hace casi 10 años usted dejó la ANFP. Algunos hablaron de esa elección como un golpe de estado. ¿Lo piensa así?

“No, nunca. Las cosas estaban claras, se sabía cuánto valía el voto de cada uno. Al ser un universo tan pequeño, todos sabíamos quiénes iban a votar por quién. Fue una elección democrática en la que me tocó perder”.

—¿Cometió errores?

“Sí. Debí tener un rol más protagónico, como lo tuve en las elecciones de 2006. Esta vez dejé que otros hicieran el trabajo que tenía que hacer yo y cuando lo quise retomar era muy tarde. Escuché cosas que no debí tomar en cuenta”.


Mayne-Nicholls en un apretón de manos con Sergio Jadue en la entrega de mando de la presidencia de la ANFP en 2011. Foto: Marco Muga

—¿Qué cosas?

“Me parece que Antonio Bloise dijo que sería bueno una lista de unidad y que él estaba disponible para liderarla. Yo llego a Chile, no recuerdo de dónde, y en el aeropuerto me preguntan por esa idea. Los de mi bando me dijeron ‘no, no cómo, vamos a traicionar a los nuestros’. Compré eso y evidentemente me equivoqué. Si Bloise, un personaje importante entre los que querían una cosa distinta, ofrecía una salida buena, había que tomarla. Hoy, diez años después, diría ‘ok, tomémonos un café’. Mi respuesta inmediata fue ‘no’, cuando debí decir ‘por supuesto, estoy dispuesto’. Porque es mi forma de ser: a todo el mundo le contesto, le hablo y después, claro, hago lo que quiero. Pero cerré la puerta y fue un error”.

—¿Imaginó todo lo que vino después?

“Sí, desde el día uno. Llamé a muchas autoridades diciendo ‘cuidado con Jadue, cuidado’. Uno solo me escuchó: Alberto Espina. Le dije lo que iba a pasar, le conté que tenía todos los antecedentes. Uno de los tipos que iba con Jadue pidió ir en mi lista; le dije ‘déjame verlo’. Cuando lo veo tenía más de 200 cheques protestados. Y se fue a la otra lista…”.

—¿Qué le dijo Espina?

“Nos juntamos dos o tres veces más. Y un día antes de la elección de Jadue, a las 10 de la noche, me dice ‘¿te puedes venir a mi casa?’. Le dije que nos juntáramos al otro día, que era muy tarde. ‘No, no, esto hay que arreglarlo ahora’. Llego y estaba con Peter Hiller, accionista de la U. Espina me dice ‘es dirigente de la U, está dispuesto a ir de candidato a presidente’. Me pareció buena idea. ‘No dejes a la ANFP en manos de ladrones’, le pido. Hiller me dice que es meterse en un cacho, que se va a ir Marcelo Bielsa. ‘No, sí tú vas de candidato me la juego para que Bielsa se quede’, le prometí. Al otro día llamaron a Federico Valdés o a José Yuraszeck, no recuerdo. Y creo que Yuraszeck le dice ‘no, nuestra palabra está comprometida con Jadue y vamos con él’. Después hablé con Jadue, en una oficina. ‘Eres un traidor y esa gente siempre termina mal’. Cargo de conciencia no tengo porque se lo dije a la gente que lideró la campaña para sacarme”.

—Todos sabían, pero nadie dijo nada…

“Yo lo advertí, con antecedentes, a la FIFA. En 2011. Y me costó la salida de la FIFA. Y después me costó un castigo. Como dice la canción, a ese muerto no lo cargo yo”.

—¿Cómo ve la llegada de Pablo Milad?

“Ha sido todo tan extraño. Jadue salió reelecto muy fácil, solo se opusieron O’Higgins y Temuco. Cuando viene todo el escándalo, aparece Arturo Salah. Y creí que haría la revolución que siempre insinuó hacer. Y no lo hizo. No se ve, lamentablemente. ¿Dónde está lo que quedó, el legado? Está bien, el orden administrativo y financiero, pero eso es para un banco, una empresa. Acá se necesitaba la transmisión de una pasión que sirva de legado para la comunidad. Y eso no se ve por ninguna parte. Salah fue el único presidente de la ANFP que fue futbolista, entrenador, entrenador de la selección, presidente de Colo Colo, director del IND… No habrá nadie igual. Piensas ‘este gallo hará una revolución’, y nada. Después vino Sebastián Moreno, quien no enganchó, no se dio cuenta de la responsabilidad de lo que hacía, no buscó aliados… Ahora está Pablo Milad. Espero que con su experiencia en política haga muchas cosas. Sé que al sistema le gustan los números, lo tengo claro. Pero la gente quiere un legado detrás de lo que está haciendo”.

—¿No cree que la gente quiere que la selección clasifique al Mundial?

“No pienso así, no sé él. Es la manera deportiva y facilista, y la teoría se destruye con lo que hizo Jadue: clasificó al Mundial, le fue mejor que a mí, ganó una Copa América. ¿Y cuál fue su legado? El ladrón más grande en la historia. Nuestro gran legado fue el sentimiento que dejó esa selección. Si vemos el legado en 40 o 50 años, todos se acordarán de la cadena de estadios que hay. Eso es legado. ¿Se acuerdan del palo que había en el estadio La Florida y que no dejaba ver? Y miren lo que hay hoy. Eso no lo dejaron Salah, Jadue ni Moreno. ¿Cuál será el legado de Milad? Él sabrá hacia dónde quiere llevar las naves, pero su legado no puede ser clasificar al Mundial”.

Raúl Neira

es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.

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