Francisco “Chaleco” López, en la antesala de su Dakar número 14: “Aún tengo la aspiración de competir en autos”
El único chileno que competirá sobre buggies (SSV) en Arabia Saudita cumplirá su 14ª participación y espera sumar una nueva victoria luego de sus títulos en 2019, 2021 y 2022. “La carrera se define en la primera semana”, anticipa el curicano, quien el próximo año cumplirá 50 y adelanta que está ideando un plan para dar un salto de categoría en el rally más temerario del mundo.
En 2025 Francisco “Chaleco” López cumplirá 50 años y eso lo tiene en cuenta a la hora de encarar una nueva participación en el Rally Dakar, competencia que disputó siete veces en moto antes de pasarse a los buggies, categoría en la que ha conseguido tres victorias: 2019, 2021 y 2022.
“Voy con una mentalidad distinta, con mucha experiencia, de estar tranquilo, el Dakar cada vez se hace más (hace una pausa)... fácil no es la palabra, sino que uno se lo toma cada vez con más tranquilidad, con más sabiduría. En qué sentido, que uno está preparado en todo ámbito, la parte mental, la parte física, teniendo un auto puesto a punto, un equipo de fábrica, buenos mecánicos, buenos preparadores físicos, todo bien hecho, y eso para la mente es muy bueno, pero después ya yendo al hecho es otra cosa, te encuentras un río, puede fallar un sensor. Me ha pasado de todo, cosas buenas y cosas malas”, dice como declaración de principios.
Serán 14 participaciones en el Dakar, a uno del máximo de la historia de Chile (Ignacio Casale). La 13ª fue especialmente dura, con problemas mecánicos que lo dejaron rápidamente descartado de la pelea por su cuarta victoria en la categoría de los buggies.
Así la recuerda López: “Fue ingrato. Como que dio razones para pensar ‘pucha, ¿para qué vuelvo?’. Fuimos con un auto que nunca me acomodó, que las llantas se rompían, los neumáticos eran blandos, no fue un Dakar cómodo, para nada, pero así es. Me pasó en las motos con Aprilia, que tuve un primer año espectacular en el podio, al año siguiente una moto que era más rápida pero fallaba completa, un desastre, y al tercero el proyecto se terminó, entonces es eso: acá vas dependiendo mucho del vehículo. El que llevo esta vez es una edición nueva del Can-Am, caja con 7 cambios, ruedas más grandes, y creo que eso fue como una nueva motivación para mí y para el equipo”.
—¿Y si vuelve a fallar?
“Fallará, po. En el Dakar uno tiene que estar preparado para la frustración, es muy importante esa preparación mental, que si te falla algo, a tomárselo con mucha calma”.
—¿Qué tiene el Dakar que hace que a la gente le siga interesando ir si sabe que va a sufrir?
“Yo lo llamo aventura, cuando uno pasa los límites, cuando duermes poco, incómodo, en una cama con arena, cuando te duchas y lo haces con frío. Uno echa de menos a la familia, a estar de vacaciones, muchas cosas, pero esa aventura va en la esencia de uno. Es una pasión. Ver esos amaneceres naranjos, atardeceres que te dejan para adentro. De repente he venir de una etapa y que se crucen unos camellos, te miras con tu navegante y dices ‘oye, qué rico, esto me saca una sonrisa’, y eso es algo que necesita todo ser humano. Alguno irá a la montaña, a navegar, a surfear, no sé, lo que sea. Para mí es esto. Y si a eso le sumas la competencia, que también está en mi ADN, es un mix que te hace volver siempre. Muchas he pensado ‘este es el último’ y acá estoy, ya voy por el catorce”.
—¿Cómo se prepara psicológicamente? ¿Tiene alguna rutina particular?
“No, es que yo sufrí mucho en moto, por ejemplo cuando cruzábamos el paso Jama a las 4, 5 de la mañana, a 4 mil metros de altitud, era un frío, una locura. Ahí decía ‘¿qué ando haciendo acá?’. Por eso ahora arriba de un auto en los enlaces vas tranquilo, con parabrisas, entonces no se hace tan pesado. El mayor sufrimiento es cuando tienes realmente problemas que no hay solución, cuando te quedas sin neumáticos en el desierto, cuando hay una falla y no está el ingeniero que lo solucione con un computador. Solucionar un problema en terreno es lo más duro que hay. Y lo otro que ayuda es la tecnología, ahora puedo hablar con mi familia en la noche. Entonces sí, e duro el Dakar, pero antes para mí era más duro”.

“Chaleco” López tuvo siete participaciones en el Dakar en moto. En 2010 (foto) se subió por primera vez al podio, al ser tercero, lugar que repitió en 2013. Foto: José Alvújar
—Si bien son buggies, en el último Dakar estuvo en la clase Challenger y ahora va a la serie SSV. ¿Probó el nuevo vehículo con el que correrá?
“Estuve en Dubai hace poco probando uno similar. Ahora están trabajando en la sede del equipo en Portugal los mecánicos chilenos de mi confianza, para dejarlo listo como lo pedí. Me habría encantado probar ese mismo auto, pero es un producto nuevo de Can-Am, y faltan más horas de vuelo, ahí hay un temor, que el auto es más potente, más competitivo, pero salió hace poco al mercado. No hemos tenido grandes fallas, pero siempre puede pasar algo, hace dos años venía ganando el Dakar por quince minutos y de repente falló un sensor que arrojaba error, no sabíamos qué era y perdimos el Dakar. Ahí está el temor”.
—Aparte de usted hay solo tres chilenos en moto. ¿Por qué?
“Está complicado el tema de auspicios a nivel global. En el caso de Chile, ahora el Dakar nos queda muy lejos. Al europeo se le hace mucho más fácil correr en Arabia Saudita como antes en África. Los argentinos también son pocos, un par de brasileños y muy poco más de Latinoamérica en general. Eso ya no va a cambiar, porque la carrera no va a volver a Sudamérica, no tiene por dónde”.
—¿Cómo ve a los chilenos que competirán en moto?
“A Pablo Quintanilla lo veo muy bien, creo que ha demostrado que ha estado todos los años ahí, en la pelea por el Dakar. También está la suerte, la experiencia, la dificultad de abrir pista, aplicar la estrategia, en todo eso hay que prepararse bien. Creo que puede hacer un muy buen papel. ‘Nacho’ Cornejo ha venido de menos a más en su moto nueva, creo que si la carrera tiene navegación, sin duda va a ganar un par de etapas y va a estar ahí arriba, y Tomás de Gavardo va en una moto nueva, que no ha podido probar mucho, entonces se lo tiene que tomar con calma, igual va a andar mejor que el año anterior, porque este Dakar no va a ser de ir a buscar velocidad, sino que va a ser de navegación, de experiencia, de ser conservador, y yo creo que en ese formato le va a venir mejor”.

López tendrá a Juan Pablo Latrach como navegante. En la edición 2024 la dupla finalizó en el cuarto lugar. Foto: Red Bull Content Pool
—¿Qué le parece la ruta de 2025?
“Creo que la carrera se define en la primera semana, como nunca, por la etapa de 48 horas y la maratón que están casi seguidas. Hay que superar la primera semana sin cometer grandes errores, con estrategia, más que nunca. Esas 48 horas y la de maratón serán clave, muy de filtro. El final en el ‘empty quarter’ será pura duna, y a mí me encanta la duna, es lo que más me gusta. Entonces le tengo más temor a las 48 horas, que pueda tener algún problema que me perjudique ahí, igual que en la etapa maratón, donde no hay asistencia del equipo”.
—¿Se quedó definitivamente en los buggies o todavía existe la aspiración de pasar a los autos?
“Sí, eso todavía existe. Tengo por ahí un par de ideas, de hecho lo debería hablar con Juan Pablo (Latrach, su navegante), y luego empezar a hablar con las personas de los equipos, ver los presupuestos... Creo que ya estoy cumpliendo un ciclo en esta categoría, en Can-Am, el año que viene cumplo 50 y como que también me pongo otras metas. Está bien, estoy feliz con este buggy, me encanta, creo que es muy potente, pero estoy pensando en el cambio, ya tengo vistas algunas alternativas, tengo que evaluarlo”.
Alejandro Cisternas
es coordinador periodístico de Deportes El Mercurio. Periodista titulado en la PUC, ha cubierto eventos nacionales e internacionales de fútbol, automovilismo, golf, básquetbol, tenis y otras disciplinas.







