Alexander Zverev fue un gladiador invencible para Nicolás Jarry en Roma
El ‘1’ de Chile realizó un partido correcto en su primera definición de Masters 1000, pero fue incapaz de hacerle daño a un alemán que estuvo intratable, casi perfecto con su servicio y que dominó el juego de principio a fin. De todas formas, el nacional se va con el mejor ranking de su carrera y con confianza para Roland Garros: “Quiero ir allá y jugar mejor, porque sé que puedo jugar mejor”, asegura.
Nada que reprochar.
Nicolás Jarry (24º) pudo cerrar el torneo de su vida levantando el trofeo del Masters 1000 de Roma, pero se topó con un Alexander Zverev (5º) que rozó la perfección. Fue la única forma de detener al chileno, que se encontró con el nivel extraviado en los últimos torneos, se llevó el cariño, respeto y ovación de los presentes en el Foro Itálico y varias lecciones positivas para aplicar en el próximo desafío, Roland Garros, el segundo Grand Slam del año.
El 6-4 y 7-5 de la final, favorable al alemán en una hora y 41 minutos, puede que hasta sea mentiroso. Parece apretado, pero lo cierto es que Zverev fue una máquina de sacar, dejando sin opciones a su rival. Un dato para graficarlo: ganó 37 puntos en 39 primeros servicios acertados.
“Su porcentaje fue muy alto”, lamentó Jarry en el análisis más reposado del partido. “Siento que no tuve suficientes oportunidades. Su servicio, además de ser muy bueno, es muy diferente a todos los demás. Lleva la pelota muy arriba, por lo que el rebote es muy especial. Me tomó tiempo entender su trayectoria”, analizó.
A Jarry le costó imponer su juego, un aspecto clave para irse de Roma con el título, el primero a nivel Masters 1000 en su carrera y el primero del tenis nacional desde Marcelo Ríos en Hamburgo 1999. Al contrario, fue Zverev el que golpeó primero la mesa y presentó de entrada una potente declaración de principios: sus tres primeros turnos al saque fueron aces. El alemán marcó así una tendencia que se repetiría durante todo el cotejo. La misión era no dejar jugar a “Nico”, a quien intentó buscarlo constantemente a su revés, y asegurar todo lo que podía cuando estaba al servicio, convirtiendo este aspecto en una fortaleza que el chileno estuvo lejos de romper.
Al otro lado, el “Príncipe” respondía como podía. A diferencia del casi perfecto saque de Zverev, el de Jarry fue correcto y estuvo a la altura, además de alternar con una buena variedad de golpes. Pero el problema era el rival. Por más que el chileno hiciera su máximo esfuerzo, el europeo estaba en un nivel superlativo y siempre fue capaz de poner en riesgo al nacional, cosa que no sucedía en la otra dirección. Así, se instaló en el Foro Itálico la sensación de que el partido solo podría cambiar si el teutón comenzaba a equivocarse.
Pero eso nunca pasó.
Hubo un montón de sacrificios de todos para llegar hasta acá. Ha sido un honor jugar esta finalNicolás Jarrytenista chileno
El set inicial se terminó resolviendo con un break a favor de Zverev en la primera instancia para cerrarlo. En ese aspecto, el alemán también hizo sentir su experiencia en estas lides (era su undécima final) y supo explotar las pequeñas oportunidades que se le iban presentando.
El trámite se mantuvo en el segundo: Zverev resolvía rápido y Jarry peleaba más. Solo se presentó un momento de zozobra en el parcial (y en el partido), cuando el chileno se puso 30-30 en el noveno game. Fue la única vez que “Nico” ganó dos puntos devolviendo, pero no alcanzó para enredar a su oponente, quien forzó un tiro errado y encarriló el juego. “Sentí que lo tuve. Necesité un poco más de tiempo para acostumbrarme. Creo que ahí fue donde pasó todo”, dijo el nieto de Jaime Fillol.
Al final, y pese a que levantó tres puntos de partido, Jarry no pudo impedir el festejo de Zverev, que vuelve a levantar el trofeo de campeón en la “Ciudad Eterna” tras su triunfo en 2017.
De todos modos, a Jarry le quedan varias razones para despedirse de la capital italiana con una sonrisa. Además de protagonizar su primera final de Masters 1000, llegará al ranking más alto de su carrera: hoy aparecerá como el 17º mejor jugador del escalafón. También sumó un premio de 963 mil euros, que engrosará las ganancias en su carrera, las que superan los seis millones de dólares.
LA EMOCIÓN
Hubo otro quiebre para Jarry. Pero ya con el partido finalizado. Cuando recibió su premio como subcampeón de Roma, miró a la tribuna donde estaba su equipo técnico y su familia, incluyendo a su abuelo, y se emocionó al borde de las lágrimas. “Voy a hablar sin mirarlos”, dijo entre risas y vítores del público.

Nicolás Jarry no ganó el Masters de Roma, pero se llevó otra vez el cariño incondicional de su esposa, hijos y de Jaime Fillol, su abuelo que lo miró en la grada. Foto: AFP
Más calmado, continuó: “Ha sido una semana increíble. Muchísimas gracias por todo el apoyo, todo el esfuerzo. Hubo un montón de sacrificios de todos para llegar hasta acá. Ha sido un honor jugar esta final, espero jugar una vez más acá y tratar de ganarla. No es el trofeo que quería, pero me lo llevo con mucho orgullo”.
Zverev, en tanto, elogió al nacional. “Está jugando a un gran nivel y lo puedes ver por los rivales que derrotó esta semana. Está jugando un tenis increíble y le dije en el saludo en la red que, si continúa así, va a tener muchas oportunidades en este nivel”, indicó el alemán.
La mejor semana de la vida de Jarry no termina como él (y el tenis chileno) quería, pero deja la sensación de que el “Príncipe” ya es parte de la élite mundial. En Roland Garros, su próxima misión, buscará seguir la senda. “Mi sensación ahora es que quiero ir allá y jugar mejor, porque sé que puedo jugar mejor”, advirtió. A ver si cumple.
José Contreras
es colaborador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad Uniacc con énfasis en el polideportivo, ha cubierto eventos como los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, Juegos Sudamericanos, el MotoGP, el mundial de Rally y certámenes de fútbol, tenis y otras disciplinas.







