Camila Caram se retira del hockey césped: “Quiero seguir inspirando a la gente”
La histórica capitana de las “Diablas” dejará la selección después de la Nations Cup, que se juega en junio en España, para dedicarse más a la vida familiar, aunque asegura que jamás dejará la disciplina de lado. “He visto cómo ha crecido este deporte desde que empecé en 2006”, recuerda.
Se acabó. Capítulo final.
Una historia llena de color, que partió en 2006, cuando apenas era una adolescente, tendrá su última estación en la Nations Cup, en España, ya con 35 años. Porque Camila Caram, la histórica capitana que comenzó cuando el hockey se jugaba en un puñado de clubes del barrio alto y terminó con ella en un Mundial, decidió guardar el stick y abandonar a las “Diablas” en la cita en España, la misma que marcará la partida de quien revolucionó el hockey césped nacional, Sergio “Cachito” Vigil.
Será un adiós meditado, pero también triste, en una trayectoria que partió con sueños y que terminó con ella liderando a la mejor generación de la historia.
“Da pena dejar este estilo de vida, pero por otro lado pude planificarlo con tiempo, lo que me ha dado margen para disfrutar y estar mentalizada para este torneo. Y como va a ser el último y todo el equipo lo sabe, podré disfrutar cada momento”, comenta.
—¿Por qué tomó esta decisión?
“Fue una decisión familiar, llevamos mucho tiempo con mi marido sacrificando mucho el lado familiar. Tengo un hijo, que disfruto mucho y paso tiempo con él, pero me toca viajar, entrenar a veces en horarios lateros. A mi marido le ha tocado harta pega y estamos buscando cambiar ese chip, bajar más las cargas y estar juntos como familia y quizás buscar otro hijo, agrandar la familia”.
—¿Es muy difícil ser mamá y deportista de alto rendimiento?
“Sí, es un desafío más grande que para otra persona, pero siempre quise demostrar que sí se puede, que si uno quiere, se puede organizar. Claro, tengo un marido que me apoya, mi mamá, mi suegra, tengo una red de apoyo que es clave, que es lo que necesita cualquier mamá para mantener su vida laboral. Es difícil, a veces no puedes dormir en la noche y a la mañana siguiente tienes que rendir igual con el cerebro y con el físico, pero se puede y me encantaría que la gente lo viera”.
—Seguramente al momento de tomar la decisión miró atrás. ¿Se siente satisfecha con todo lo que ha hecho en el hockey?
“De todas maneras, puedo decir que soy una de las jugadoras que estuvo más años en la selección y pude ver todo el proceso de crecimiento del hockey, desde 2006 cuando empecé con 17 años hasta ahora. El hockey era enano, me citaron a mi primer campeonato porque faltaban jugadoras y llevaba poquito tiempo entrenando, a pasar a una realidad en la que hay 30 jugadoras entrenando en la selección adulta, con una masa de jugadoras sub 21 con mucho talento que viene a pelear un puesto. He visto cómo ha crecido el hockey y siento que he aportado mi granito de arena, visitando ciudades, potenciando el deporte en regiones, siendo también una fuente de inspiración para muchas niñas y niños; además de los logros deportivos que alcanzamos en este tiempo”.
—¿Cuál es el mejor recuerdo que le deja su paso por las “Diablas”?
“Hay muchos, pero uno que me marcó muchísimo fueron los Panamericanos de Guadalajara 2011, porque fue mi primera medalla de verdad, con un equipo que venía buscándolo por mucho tiempo, después de dos frustraciones. Fue tanta la alegría del equipo que me marcó muchísimo. También, por supuesto, haber participado de un Mundial, que fue algo histórico, es otro punto muy alegre para mí y todo el hockey”.

Caram dejó una huella en las “Diablas”. Su adiós será en grande, en la Nations Cup, torneo que también despide al técnico Sergio Vigil. Foto: Héctor Aravena.
—¿Y el más triste, el peor?
“Toronto 2015, donde teníamos la certeza de que íbamos a ganar esa medalla. Quizás, con el diario del lunes, sentimos después que no hicimos el trabajo suficiente, porque llegamos a ese partido (con Canadá, por el bronce) con un mejor equipo, pero no pudimos plasmarlo en la cancha y perdimos 1-0 y no conseguimos la medalla que tanto nos costó ganar en el Panamericano anterior. Fue un momento muy triste, porque creíamos que podíamos ganar”.
—¿Qué viene para usted después de la Nations Cup? ¿Seguirá vinculada al hockey?
“Hay algunas cosas que tengo claras y otras que me quedan por descifrar. El hockey ha sido una parte demasiado importante de mi vida y es difícil saber quién soy o qué quiero hacer sin él. Pero ya estoy trabajando con mi hermana (Daniela Caram, también exseleccionada) en la fundación Impúlsate, en la que realizamos talleres de hockey en comunas vulnerables, buscamos que este deporte llegue a más lugares y devolverle la mano a la sociedad con lo que el deporte nos entregó a nosotras: muchos valores, habilidades blandas como el trabajo en equipo, la resiliencia, la tolerancia a la frustración. Queremos entregarles eso a muchos niños que no tuvieron la ocasión de conocer este deporte. Igual me gustaría seguir en otras cosas, aún no sé, pero sí sé que quiero seguir inspirando, que toda esta historia en el hockey pueda transmitirla, contárselas a más niños y personas”.
Hoy tenemos a una jugadora de Villarrica en el equipo que va a España, la ‘Jose’ Gutiérrez, tiene 18 años y es talentosísima. Ojalá que casos como este se repliquen en todo ChileCamila Caramy la renovación en el hockey césped
—¿Cree que esta idea del hockey como deporte de élite, que solo se juega en colegios británicos, ha ido cambiando?
“El hockey se pensó siempre como deporte de élite, pero esa idea ya está cambiando, ya no es tan así. Si uno hiciera un mapa de Chile, el hockey está en muchas ciudades, en casi todas las regiones. Y en la Región Metropolitana ya no está solo en los colegios británicos, sino también en algunos colegios subvencionados, en municipales, no necesariamente se requiere una cancha oficial de pasto sintético, sino que se puede jugar en cualquier parte. Que nosotros hagamos estos talleres, que haya más gente tirando semillas en muchos lugares, se están creando clubes, eso genera que este deporte deje de ser pensado como deporte de élite, hay que sacar eso de la cabeza de la gente, porque es un deporte que tiene un potencial gigante, que va en crecimiento. Y eso ya no va a parar”.
CON CLAUDIA SCHÜLER EN LA MENTE: “LA ECHAMOS MUCHO DE MENOS”
—Hablaba del crecimiento del hockey, ¿cuál ha sido el secreto para conseguir esta explosión?
“Desde que empecé siempre hubo jugadoras talentosas, no era muy masivo, pero los equipos eran muy buenos. Lo que fue cambiando fue la mentalidad. Antes era demasiado amateur, la mayoría se retiraba muy jóvenes, se casaban y no seguían jugando, menos pensar en tener un hijo a los 25 y volver. Así se perdían muchas jugadoras. Además, se entrenaba lo justo, se trabajaba a full en el mundo laboral y eso limitaba tu rendimiento. Pero desde que llegó ‘Cacho’ (Sergio Vigil), la mentalidad cambió y se logró ver que podíamos ser más profesionales, desde la forma en la que entrenamos, el trabajo invisible que se hace. Así empezaron a llegar los resultados y la gente te mira más y se ha visto ese crecimiento, lo que inspira a más niños y niñas en todo Chile”.

18 años, toda una vida, pasó la defensora en la selección chilena. El Mundial 2022 fue el premio para toda una generación. Foto: FIH.
—Precisamente le pregunto por Vigil. Uno veía que llegaba con un gran currículo, ¿pero como lo vivieron ustedes?
“Desde el minuto que lo conocimos, nos sorprendimos por su alegría, su transparencia, su cercanía. Es muy motivador, nos cambió el chip, creía en nosotros desde que llegó. Nos decía ‘ustedes van a ser olímpicas y mundialistas’ y le decíamos ‘ya, pero en serio...’. Nos costaba mucho creernos eso, pero al final como él lo creía, nos fue convenciendo. El camino con él fue muy importante, transformó nuestra forma de pensar: seguir exigiéndonos, la forma de trabajar en equipo, ser más que jugadoras que vienen a entrenar. No somos todas mejores amigas, pero hemos logrado armar un equipo que da la sensación de estar en familia, cuando alguien queda fuera de un viaje, le da pena porque quiere vivir esas experiencias con el equipo”.
—Existe el “espíritu Diablas”, entonces...
“Sí, a veces uno se cuestiona qué ve la gente de afuera, porque nosotros lo sentimos muy marcadamente, pero por lo que nos dicen, nos ven muy unidas, muy alegres, que disfrutamos lo que hacemos, somos muy humildes con nuestros rivales y cercanas al público, a los fans... Eso lo agradece la gente y servimos de ejemplo para las más chiquititas”.
—No puedo dejar de preguntarle por Claudia Schüler, la arquera que falleció el año pasado, y el legado que deja a ese mismo espíritu.
“Obviamente, es lo más duro que nos ha tocado. Es lo más triste que vivimos como equipo. Hace un par de meses, cuando fue su aniversario, me la imaginaba en los entrenamientos, en el arco, qué nos estaría gritando, porque era muy exigente con ella misma y con el resto, pero en el buen sentido: no dejarse estar, no relajarse, estar siempre mejorando, si hubiese estado jugando por algún país europeo, hubiese salido elegida la mejor arquera del mundo. Pero a Chile nadie lo mira mucho, no competimos en las grandes ligas, por lo que era muy difícil. Pero ella siempre estaba buscando la perfección, trabajar, trabajar y trabajar cada detalle y que el estadio lleve su nombre se lo merece. Y mucho más. Además, era una tremenda persona, demasiado preocupada, muy humilde, muy cercana, muy atenta a cada detalle, a cada jugadora del equipo. Era amiga de todas, no había nadie con quien tuviera ningún roce, siempre estaba preocupada de lo que nos pasaba. La echamos mucho de menos”.
Héctor Opazo M.
es coordinador de Deportes El Mercurio. Periodista de la Universidad de Chile, participó en la cobertura de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y en los JJ.OO. de Río 2016, entre otros eventos.







