Santiago de Chile.   Vie 03-04-2026
22:14

La aplanadora

Como sucede de manera habitual, en esta disputa el equipo chileno quedó solo. La ANFP brilló por su ausencia, no hubo presencia del directorio para apoyar y plantarse. Pablo Milad tendría que haber estado codo a codo con Juan Tagle, en línea directa con Alejandro Domínguez. Porque este tipo de contiendas se resuelven en otra esfera.
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Danilo Díaz03 de abril, 2026
La noche del miércoles algunos funcionarios de alto rango de la Conmebol deslizaban que no está lejos el día que Santiago quede fuera de la Copa Libertadores y Sudamericana. El excesivo protagonismo de las autoridades políticas, de distinto signo, a esta altura genera resquemor y molestia en Luque, donde se enclava la Confederación Sudamericana de Fútbol.

La posibilidad de que Universidad Católica tuviera que salir del Claro Arena para su encuentro del martes 7 de abril con Boca Juniors escalaba, a partir de la exigencia de disponer dos mil entradas para los visitantes. La UC pretendía pagar la multa de 20 mil dólares por no vender boletos a los trasandinos, que aparece en el Manual de Clubes. Desde Asunción negaron esa posibilidad. A juicio de Cruzados, el organismo rector no cumple con su normativa.

En este aspecto, hay un punto que no podemos obviar. El Manual de Clubes de la Copa Libertadores 2026 y el Reglamento de Seguridad 2026 está hecho por y para la Conmebol. Siempre tendrán la razón y nunca perderán, porque lo redactaron con ese objetivo. De pronto era más sano asumir desde el inicio un partido sin público visitante, con el argumento de que trasladar en un operativo de seguridad a dos mil personas, hasta San Carlos de Apoquindo, en un barrio residencial, con calles estrechas y dos puertas de ingreso general resultaba complejo de gestionar, más aún cuando las autoridades de gobierno son nuevas.

Estaba el aval de los incidentes cuando Colo Colo y Universidad de Chile enfrentaron a clubes argentinos. Los allegados locales a la Conmebol creen que cuando la UC propuso un aforo de 450 hinchas de Boca Juniors, los funcionarios de Asunción entendieron que estaba abierta la puerta para jugar con el total que exige el protocolo. Y ahí no hubo vuelta atrás.

El fútbol chileno arrastra en la última década una serie de graves incidentes en la Copa Libertadores y Sudamericana. Todo lo que venga de Chile es mirado de reojo y Universidad Católica lo vivió en carne propia. En síntesis, nuestro peso en la Conmebol es inexistente y ponen en duda todo lo que sale de Santiago. Lo que nosotros pensemos de ellos no les interesa.

Como sucede de manera habitual, en esta disputa el equipo chileno quedó solo. La ANFP brilló por su ausencia, no hubo presencia del directorio para apoyar y plantarse. Pablo Milad tendría que haber estado codo a codo con Juan Tagle, en línea directa con Alejandro Domínguez. Porque este tipo de contiendas se resuelven en otra esfera.

No le pidamos peras al olmo. En Italia, la eliminación de la Copa del Mundo trajo consecuencias. El presidente de la federación italiana de fútbol, Gabriele Gravina, renunció luego del bochorno ante Bosnia. La Azzurra quedó fuera del Mundial por tercera vez en línea. Nada de eso aconteció en Chile. Milad y su gente se mantuvieron en el cargo, a pesar de completar el segundo fracaso con la Roja bajo su administración.

Gravina comprendió la profundidad de la crisis y se va. Acá nada de eso ocurrió. La selección chilena fue a una gira en Nueva Zelandia sin dirigentes de la mesa. Felipe Muñoz (Rangers) y Jorge Sánchez (Antofagasta) viajaron no sabemos por qué. La UC, en una semana crucial, dio la batalla sola.

Es el signo de los tiempos.
Danilo Díaz

es un comentarista, periodista deportivo y escritor chileno. En 2009 obtuvo el premio de Premio Nacional de Periodismo Deportivo de Chile.

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