Santiago de Chile.   Sáb 25-05-2024
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A un siglo de su estreno olímpico: ¿Qué corredor sería hoy Manuel Plaza?

En París 1924, el suplementero de Lampa ganó diploma en el maratón (6°), cuatro años antes de su gesta en Ámsterdam, donde consiguió medalla de plata y se entronizó como el mejor atleta chileno de la historia. ¿Qué nivel tendría en la actualidad el multicampeón sudamericano, que dominaba todas las distancias desde los 3.000m hacia arriba, bajo la tecnología actual y la especificidad que rige el alto rendimiento? Especialistas debaten en la ficción y calibran el potencial de un fondista irrepetible.
Foto: El Mercurio.
Claudio Herrera de la Fuente21 de abril, 2024
“El viaje a Europa no fue muy agradable, ¿verdad?”, le preguntó el cronista de la revista Los Sports (número 78) a Manuel Jesús Plaza Reyes (1900-1969) después de su debut en los Juegos Olímpicos de París 1924 y el fondista se largó.

“Así es. Mala alimentación: la comida que se da a los pasajeros de intermedia está más cerca de la tercera clase que de la segunda. Lo peor era el alojamiento, mi camarote estaba situado cerca del departamento de las calderas. ¡Calculen ustedes el calorcito! Con decirles que debía dormir sobre la ropa de la cama… Ese sacrificio, que duró hasta Río, me hizo perder varios kilos. Por felicidad, en Río me dieron un camarote más cómodo. (El circuito en París) Me resultó verdaderamente martirizante. Mínimo dos meses se necesitan para acostumbrarse a una pista tan dura. Los finlandeses llegaron a Francia con cuatro meses de anticipación. Nosotros, con 12 días. Tengo cinco uñas rotas. Para mayor desgracia mía, ninguno de los tres pares de zapatillas que me ofrecieron eran lo suficientemente cómodos. ¡Cómo me pesaba no haber llevado de Chile mis zapatillas!”. El relato del atleta que consiguió un 6° lugar en el maratón durante su estreno olímpico permite acercarse a un contexto de 100 años atrás.

La imagen da cuenta de Plaza en el maratón disputado el 13 de julio de 1924. El chileno finalizó en 6a plaza. Foto: GENTILEZA FAMILIA HARNECKER

“Para 1924 Plaza ya era una apuesta de éxito, él ya había ganado todas las pruebas en Río 1922 (Juegos Olímpicos Latinoamericanos) y en el Sudamericano de 1924 a nivel continental no tenía rivales. Había expectativa, más todavía por la decepción de Juan Jorquera en Amberes (33°). Hay que tener claro que por entonces el maratón era la principal prueba de los Juegos Olímpicos, simbolizaba la resistencia de la raza humana, como disciplina era un equivalente a los 100 metros actuales. Los maratonistas eran las grandes figuras, por ejemplo Pietro Dorando (vencedor y descalificado en 1908) era una celebridad mundial. En aquella época la información de JJ.OO. era toda telegráfica, el mundo se informaba con resúmenes y a partir de los resultados. Décadas después con la TV toman más preponderancia las pruebas de velocidad. Ya para el 26, 27 y 28 la dimensión de Plaza es brutal, él inspiró el primer grito ¡Ceacheí! el 27 en Campos de Sports (Ñuñoa); el recibimiento después de Ámsterdam fue gigantesco, me parece que hablamos del mejor atleta de todos los tiempos”, detalla el investigador Sebastián Núñez, director ejecutivo de Cedep.

A un siglo de su salto al estrellato, la pregunta surge: ¿Qué atleta sería hoy Plaza en un alto rendimiento espoleado por los avances tecnológicos y la especificidad del entrenamiento?

“Difícil saberlo”, dice al teléfono Jorge Grosser, reputado entrenador y exatleta olímpico, “pero uno tiende a pensar que sería igual de bueno, porque él tenía marcas de nivel mundial para su época, a nivel sudamericano exhibía un rendimiento extraordinario, lo imagino como un maratonista top en los tiempos actuales, no olvidemos que él corría con un zapato mejorado, pero de cuero, las zapatillas de tela aparecen recién en los 70. Él viajaba en un vapor a Europa durante semanas, le daba gran ventaja a los europeos”, justifica el coach de 78 años.

Para templar números, la mejor marca de Plaza en los 42.195 metros estaba a 4 minutos y un segundo del récord planetario de la época, mientras el plusmaquista nacional Carlos Díaz está a 7:29 del mejor registro actual.

“Plaza marca un hito en el deporte nacional, era un suplementero que tenía el gen de la resistencia, pero también velocidad. Imposible saber cómo habría competido ante los africanos, que en sus tiempos aún no irrumpían, pero llevado a la actualidad él sería hegemónico en América, no estaría en Chile, seguramente en Europa, como Edmundo Warnke (…) Lo que sí, no podría competir en todas las pruebas que abarcaba, hoy es todo más específico”, reseña el periodista Juan Esteban Lastra, coautor del libro Maratón.

Las hazañas de Plaza son de película, porque en un mismo evento era capaz de ganar los 3.000m, 5.000m, 10.000m, maratón y campo traviesa (o cross country). Logró el pack en los sudamericanos de 1922, 1924, 1926 y 1927. Hasta hoy es el máximo ganador de medallas en el historial del Campeonato Sudamericano, anotando 25 preseas que incluye relevos, con 23 oros, 1 plata y 1 bronce.

“Era capaz de hacer ataques brutales, aceleraba en el tramo final y superado a los rivales fatigados, lo hizo en París y Ámsterdam, y esta última no la gana por un error estratégico, decidió apurar muy tarde, eso que se perdió en la ruta es un mito”, observa Núñez.


El único registro fílmico de las proezas de Plaza se condensa en 81 segundos de un video sobre el maratón de Ámsterdam 1928 que liberó el Comité Olímpico. Allí, con el dorsal 686, se aprecia la estampa del chileno en la ruta.

Rony Silvestre, jefe del Laboratorio Biomecánica de Clínica MEDS, revisa el material y concluye: “Observando la técnica de carrera de Plaza en los Juegos Olímpicos, en realidad no ha cambiado mucho en aspectos generales, tales como la postura, la oscilación de los brazos y la posición de la cabeza durante la carrera. Lo que ha variado sustancialmente es la cadencia, el largo y el ancho del paso en la carrera. Esto ha llevado a mejorar los tiempos en las pruebas de largo aliento. Sin embargo, la tecnología usada en esos tiempos difícilmente se puede comparar con la actualidad. Evidentemente el calzado deportivo usado en esa época era lo adecuado para esa distancia, y es ahí donde más cambios tecnológicos han existido en los últimos 20 años”.

“Destacar en un rango muy amplio de distancias, como lo hacía él, lo transforma sin duda en un atleta superlativo. Esto último es impensado en la actualidad con la ultraespecialización y con todo lo que se ha avanzado en fisiología del ejercicio y biomecánica”, añade el especialista.

“Plaza fue un eximio corredor de larga distancia. ¿Se destacaría tanto en la actualidad como en el pasado? Imposible saberlo. Además de los desarrollos tecnológicos, los contextos sociales, culturales, políticos y económicos han cambiado notoriamente desde su auge deportivo. Considérese, por ejemplo, la irrupción, desde los años sesenta del siglo pasado, de los corrdores de los países africanos independizados y su dominio de las pruebas de larga distancia”, revela César Torres, doctor en historia del deporte y académico de la Universidad de Nueva York Brockport, que ha documentado la gesta del atleta chileno. “Solo se puede especular y habría que hacerlo con extrema cautela. Aventuro, con las dudas que ello implica, que en la actualidad Plaza sería un excelente corredor, pero difícilmente lograría una medalla olímpica”, matiza.

Manuel Plaza recibe su medalla de plata de manos de la realeza de los Países bajos en 1928. Foto: NATIONAAL ARCHIEF/SPAARNESTAD
“Si Plaza hace casi 100 años logró correr el maratón en 2h33, hoy estaría tratando de luchar por el récord, porque los avances en calzado apuntan esencialmente a lograr una reducción de tiempos. Los cambios a partir de 2017, cuando (Eliud) Kipchoge hace el primer intento de bajar las dos horas (2h 00:25 en Monza) con las zapatillas con placa de carbono hasta que lo logra en 2019 (1h 59:40 en Viena), son notorios. Cada modelo de zapatillas va perfeccionando detalles, la última Alphafly Next%3 tiene la entresuela y suela completamente conectada ente talón y metatarso, entrega propulsión, y le suma las cápsulas de espumas zoom air en el metatarso, que es la superficie de apoyo preferente de los élite. Con un peso del orden de 215 gramos, el corredor siente que vuela. No dudo que Plaza estaría corriendo en la vanguardia”, apunta Freya Venegas, especialista en tecnología y productos de Nike.

“La popularidad de un maratonista hace 100 años es la misma que hoy podría tener Usain Bolt” calcula Núñez, mientras Grosser deja una reflexión final: “Plaza tenía algo valioso: sabía ganar y eso es mucho más difícil que hacer marcas, las grandes pruebas son una vez y él en Juegos Olímpicos fue 6° y 2°, inigualable hasta ahora. Las marcas las puedes lograr en cualquier momento”.
Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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