Preocupación por la salud mental de Tiger Woods tras su enésima caída
El golfista más influyente de la historia volvió a jugar esta semana pero el cuarto accidente automovilístico de su polémico historial desechó las ilusiones de disputar el Masters de Augusta a los 50 años.
El martes de esta semana el golf celebró un nuevo regreso de Tiger Woods. A sus 50 años, el ganador de 15 majors golpeó nueve tiros en la competencia de simulación Tomorrow´s Golf League luego de estar más de un año recuperándose de una rotura en el tendón de Aquiles y de una operación a la espalda.
Cumpliendo con la edad mínima para el corte, también se había inscrito en el U.S. Senior Open e incluso se refirió a la posibilidad de jugar el Masters de Augusta en abril, cita donde conquistó su último Grand Slam el 2019.
Pero un nuevo accidente automovilístico, el cuarto de su carrera, arruinó la cronología del retorno a la elite. El viernes, Woods volcó su camioneta Land Rover al chocar contra un camión y fue detenido por negarse a un examen de orina. El golfista accedió a realizarse una aloholemia que arrojó 0.0, pero la policía consideró ,. Finalmente, fue liberado de la cárcel del condado de Martin a última hora de la noche del viernes bajo fianza.
“¿Por qué necesita jugar al golf? Creo que debería preguntarse eso. Tiger tiene un historial de exigirse más allá de sus límites físicos, se levanta a las cuatro de la mañana para ir al gimnasio, pone una tensión considerable en un cuerpo que ya es frágil, hasta el punto de que se lesiona y necesita cirugías”, comenta el exgolfista estadounidense Brandel Chamblee, ganador de cuatro títulos en el PGA Tour.
El propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que Woods “tiene algunas dificultades. Es un amigo muy cercano, una persona increíble”. El mandatario aseguró que el golfista estará presente como espectador en Augusta, pero en ningún caso golpeando palos.
Hace 17 años, en 2019, Woods estrelló su automóvil contra un árbol frente a su residencia en Windermere, Florida. Fue multado por conducción descuidada y acudió a rehabilitación por 45 días para volver a disputar el Masters de 2010.
En mayo del 2017 fue encontrado durmiendo en su vehículo con el motor aún encendido. Un informe toxicológico del golfista reveló Vicodin, Dilaudid, Xanax, Ambien y THC en su organismo. También ingresó a una clínica para controlar sus adicciones a diferentes compuestos médicos.
Y en 2021, conduciendo en una zona al doble del límite permitido, impactó un árbol y sufrió graves lesiones en la pierna derecha y el tobillo derecho que pudieron costarle una posible amputación, según el informe de los médicos que lo operaron.
“A simple vista, Woods parece seguir luchando. Si es así, aún merece nuestra empatía y apoyo, sin mencionar el beneficio de la duda hasta que el proceso legal termine su curso. Sus incidentes pasados no pueden presentarse hoy como prueba concluyente de ningún comportamiento ilegal. Pero de cara al futuro, podemos esperar ver que le faltó asumir la responsabilidad por conductas que ponen en riesgo su vida y la de otros”, publicó el analista Eamon Lynch en el portal Golf Week. “Necesita ayuda. Antes de que sea demasiado tarde para él u otras personas”, agrega la columnista Nancy Armour de USA Today.
Para Joel Beall, comentarista en el sitio Golf Digest, “el golf puede esperar, ya ha esperado antes. La diferencia es que ahora no está en juego una chaqueta verde, ni un título ni una historia de regreso. hay un hombre de 50 años que ha sentido un dolor físico o de otro tipo durante más tiempo del que la mayoría de las personas conoce”.
Woods enfrenta cargos millonarios contra el condado de Martin, Florida, en un juicio donde se apelará al accidentado historial del golfista, que mientras tanto emplea su derecho a guardar silencio.
Matías García
es colaborador en Deportes El Mercurio. Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, con experiencia en coberturas y transmisiones deportivas.







