Leslie González, la única jocketa en Chile: “Muchos me dicen ‘no tienes fuerza’ o ‘no vas a ganar’”
Tocó puertas y pidió ayuda para cumplir el sueño de montar. Cuando lo alcanzó, una rodada la dejó en estado de coma, con el cráneo fracturado y pérdida de visión. Jamás claudicó. Hoy, después de probar suerte en Australia, España y Estados Unidos, se siente feliz, aunque vive en carne propia el machismo de un oficio dominado por los hombres.
El 21 de enero de 2022 la vida de Lesly González pudo cambiar para siempre: el caballo que montaba, ‘Tito Vespasiano’, rodó en plena tierra derecha y el que lo seguía la golpeó en la cabeza.
“De ese día recuerdo que estaba almorzando en la sala de jinetes. Hablábamos de caballos, nos estábamos dateando. Pero del accidente nada, ni cómo caí, ni en qué pensé. Me borré. Recuperé la conciencia una semana después, en la UCI… Estando en el hospital vi la carrera. Me da pena cuando cae un caballo. Lloré, porque fue sacrificado, se fracturó la escápula. Fue duro verlo”, cuenta la jocketa de 28 años.
“El caballo me pegó un rodillazo en la zona de atrás de la cabeza… El diagnóstico fue fractura de peñasco, en la base del cráneo. Se me inflamó el cerebro, tuve parálisis en la cara y también ocular. Tenía ambos nervios dañados. Además, tuve una fractura en el manguito rotador, que se me recuperó solo porque no estuve en movimiento. Los doctores no se atrevían a decir si volvería a correr o no. Y algunos colegas me decían que mejor estudiara, que si no podía correr en la hípica te pagan una carrera. Pero yo no quería, quería seguir corriendo”.
González admite que la recuperación necesitó de paciencia. “Al principio eran dos meses de licencia, después otros dos. Dije ‘esto va a ser más lento de lo que pensaba, me va a costar mucho volver a correr…’. Cuando volví, un año después, no tenía tanta confianza, no tenía estado físico, ni fuerza. Sabía que me iba a costar ambientarme con los caballos, porque no es de un año a otro, es mucho más. ¿Miedo? Nunca he tenido, sí precaución con ciertos caballos que son pesados, con los que puede pasar algo. Con los otros uno se siente confiada. Hay ansiedad, porque uno imagina cómo va a ser la carrera, quiero que salga todo bien, porque puede pasar cualquier cosa: que un caballo salte sobre ti, o que tu caballo salte… Pero me hice para esto. Me siento un chofer de caballos de carrera”.
González empezó a montar a los 14 años: “Nunca tuve caballos, mi familia tampoco, y hacerlo era un sueño. Para mí es un sueño estar trabajando en esto. Y ganar carreras es otro sueño cumplido”.
—¿Cómo fue entrar al mundo de la hípica?
“Nadie me conocía, me costó. Un vecino que vivía frente a mi casa, en Renca, me llevó a los corrales del Hipódromo. Empecé de a poquito, aprendí a montar, a cabalgar. Me enseñó el capataz Lorenzo. ¿El apellido? No sé, póngale capataz Lorenzo nomás... Ahí me afirmé un poco. Después me dijeron que había una escuela, que faltaba un cupo. Partí corriendo a inscribirme, lo hice y se cerró la escuela… Llegaba en las mañanas al Club Hípico y esperaba qué caballos montar. Empecé de a poco, tuve hartos porrazos, me costó aprender, pero lo intenté e intenté hasta que lo logré”.
Y detalla: “Mi primera victoria fue montando a ‘Ciro Alegría’. Era premio al esfuerzo. Igual era complicado, porque aunque ganara una no me iban a buscar para montar tanto. El primer año corrí poquito, el segundo también. Muchas frustraciones, porque era mujer. Seguí y seguí. Y este año me ha ido súper bien, la gente ve que puedo ganar”.
—El 2025 también fue bueno.
“Corrí solo los últimos seis meses en Chile, porque antes estuve trabajando en Australia. Fui a probar cómo eran las cosas. Complicado el tema, al final me estaban dejando de ponyboy y no estaba para eso. Me hice para correr caballos, no para montar un pony. No me gustó y me devolví. Después me fue bien. En diciembre gané cinco carreras y este año llevo 26. Para mí es mucho. El top debe llevar 50… Para mí es una hazaña muy grande en mi vida, porque nunca imaginé que me iba a ir tan bien”.
—¿Qué mirada tiene de la hípica?
“Al principio fue muy difícil. Bueno, hasta hoy, por la competencia. Todos tienen su nombre y su lugar. Y es muy difícil cambiar eso o buscar oportunidades en corrales buenos. Es difícil que piensen en una mujer. Hay machismo. Dicen que no, pero muchos me han dicho ‘no te saco solo porque eres mujer’ o ‘no tienes fuerza’ o ‘no vas a ganar con ese caballo’. Me gustaría que mejoren los premios y que llegue más gente humilde. Los premios están bajos, no se está ganando tanto. Yo quiero seguir ganando, tener más oportunidades, más corrales, que no me pase nada. No tener accidentes para seguir luchando todos los días. Pido salud y vida, nada más”.
—Usted compitió en España también.
“Jamás imaginé estar ahí. Y salí segunda. Me han ofrecido visa para ir, pero no sé… Después de los de Australia, no sé. Quiero ganar más carreras para pensar en irme. También fui a Estados Unidos, pero la hípica es diferente en Chile. Acá el jinete es jinete solamente. En otros países tienes que limpiar el caballo, hacer más cosas. Acá es solo montar. Además, me llevo bien con casi todos, mucha gente me quiere. Es difícil salir de tu zona de confort. Pero si empezara a bajar el número de montas pensaría en irme”.
Raúl Neira
es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.







