Lo que dejó el Mundial: Estilos variados, muchos goles y más saques de banda
Se entronizó el fútbol asociativo y dominante de España, pero la mayoría de las selecciones optó por el repliegue. “Se impone el que hace todo rápido, con y sin balón”, apuntan los especialistas. Se logró la media de tantos más elevada desde 1970 y los aciertos de pelota detenida llegaron al 27%. Hubo gran relevancia de los jugadores que ingresan de refresco en los resultados.
Digerir y repensar el Mundial y sus 104 partidos durante 39 días es tarea obligada. ¿Marca una ruta el evento planetario en lo que respecta al juego? “Los mundiales no marcan ninguna tendencia táctica. Después, como siempre, se le copia al que ganó sin demasiado análisis”, avisa un entrenador local.
El torneo consolidó la idea de España, un equipo dominante a partir del control de la pelota (lideró los rankings de posesión y pases). Nada nuevo. Sin embargo, la gran mayoría de las selecciones optó por el repliegue y la reducción de espacios.
“Al ser un campeonato corto se privilegian las estructuras ordenadas, resguardarse, las transiciones, a la espera de alguna pelota detenida, eso abundó. España apostó por tener la pelota y el control, no sé si eso marcará la ruta, es cierto que en su momento todos querían jugar como el Barcelona, pero creo que ya no se copia, se eligen patrones y se adaptan a lo que se tiene”, esboza el técnico Luis Landeros.
“Tácticamente, se juega a lo que se puede”, matiza Fernando Vergara, DT y exariete. “Todo depende del nivel técnico de los jugadores de un equipo, España es el mejor en eso. El aspecto técnico es el principio y final de la táctica, es lo más importante en el fútbol; España eso lo entendió, formó y compitió, y cuando digo España hablo de los clubes, que son los que nutren a la selección, que es el producto final. No como acá que es todo al revés”, añade.
“El Mundial dejó varias formas: posicional, juego directo y transiciones rápidas. Esta vez la posesión de España tuvo una búsqueda más efectiva. Argentina mostró la flexibilidad de entregar la posesión o defenderse en un bloque más bajo. A destacar la organización defensiva y las transiciones defensivas, mucho énfasis a la pospérdida”, interpreta Víctor Rivero, técnico de Limache.
En lo estadístico, el Mundial alcanzó un promedio de goles de 2,96 por jornada, el más alto desde México 1970 (2,97). Se mantiene galopante la incidencia del balón parado en los tantos convertidos: el 27% fueron conseguidos por dicha vía, superando el 24% de Qatar 2022.
Un ítem novedoso fue la utilización del saque lateral directo al área rival. De 112 envíos en 2022 se pasó a 233, según reportó The Athletic. Canadá fue el que más lo intentó (27) y cinco selecciones anotaron por este expediente, muy curtido en la última Premier League: Túnez, Turquía, Alemania, República Checa y Estados Unidos.
“España fue la selección más equipo, la idea de juego más firme y con más convicción; destaco a Francia, que al poner a (Michael) Olise por dentro tuvo más fútbol en su 4-2-4. A nivel táctico, se han dejado de lado los sistemas de cinco defensas, que en años anteriores se usaban mucho. Destaco que en el fútbol cada vez hay menos descanso, la clave y lo más importante —y que lo hizo España— es lo rápido que se hace todo con y sin balón, salió campeón una selección dominante, pero que no juntaba tantos pases como en 2010, rápidamente se asentaba en campo contrario sin la necesidad de elaborar tanto, al primer espacio que veía filtraba pases y progresaba líneas. Esa fue la mayor virtud de selecciones que llegaron alto como España, Inglaterra, Noruega, Canadá, lo rápido que se ordenan en campo rival. Veníamos de equipos como la misma España en años anteriores, Barcelona o Manchester City donde todo el bloque viajaba junto a través de muchos pases, ahora España con una media de seis o siete pases ya estaba en ataque y todos posicionados en zonas perfectas por si había una pérdida, y así el rival tenia menos tiempo para colocarse”, enseña Àlex Delmàs, analista táctico que colabora en varios medios ibéricos.
“Se vio diversidad de patrones, que van de la mano de lo físico. Muchos equipos bien estructurados, como Cabo Verde o Curazao, pero sin la individualidad para romper esquemas. Abundó el 4-4-2 y para cerrar partidos varios apelaron al 5-3-2, sin buenos resultados, porque los volantes no alcanzan a cubrir el ancho. Otro detalle: la capacidad de los defensores centrales de ir como ‘9’ y hacer daño”, observa el DT Eros Pérez.
“Los ataques dejaron de ser tan posicionales, hubo una época en que el ‘9’ fijaba y los extremos se quedaban jugando en la banda, todo muy académico y eso bastaba para sorprender, pero ya no, los equipos deben apostar por lo imprevisible, los ataques más eficaces son los veloces, atacar espacios, intercambio de posiciones, esto mostró España y a ratos Inglaterra”, cierra Delmàs.
Claudio Herrera De La Fuente
es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.







