Boca impone su oficio copero y deja a la UC con las manos vacías
Triste regreso de los cruzados a la Copa Libertadores: perdieron 1-2 ante los “xeneizes” y dejaron una sensación poco amable. El equipo de Daniel Garnero empezó el duelo con timidez, dejó maniobrar absolutamente libre a Leandro Paredes y lo pagó caro.
Volvió la bendita Copa Libertadores. Con sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas. A estadio lleno y con hinchadas que dejaron la voz.
Con pierna fuerte y, en ocasiones, extremadamente fuerte, como la entrada de Marcelo Weigandt, quien estampó el zapato derecho sobre la canilla de Justo Giani. Enseguida, y mientras el argentino pedía ser atendido, hubo un asomo de pelea que el réferi Gustavo Tejera resolvió con amarilla para los capitanes Fernando Zampedri y Leandro Paredes. “Él me dice que pisa la pelota, pero tengo marcados los ‘tapones’, son interpretaciones de ellos… No quiero decir nada que no deba”, contó el molesto exjugador de Aldosivi.
Menos fuerte, pero igualmente dura fue la acción de Johan Valencia sobre el mismo lateral argentino, aunque ahí el polémico réferi amonestó al colombiano.
De fútbol, poco. Y casi todo por cuenta de Boca Juniors, bien conducido por un Paredes llamativamente solo: recibía, miraba, jugaba y volvía a recibir sin camisetas franjeadas que lo incomodaran. Ni siquiera el 1-0 del trasandino hizo despertar al equipo de Daniel Garnero.
La fórmula de seguir esperando, que ya no daba resultado, seguía cumpliéndose al pie de la letra. Un crimen con Paredes suelto en la mitad de la cancha.
Y ahí discutían, por los 39’, Fernando Zampedri, Gary Medel y Jhojan Valencia. Gesticulaban todos, el capitán pedía achicar espacios, pero sus guardaespaldas se encogían de hombros como diciendo “la orden fue esperar” o “intentamos, pero no podemos”, porque claro, los de Boca tocaban y recibían libres. “Nos descoordinamos”, explicaría después Garnero.
Llegó el 2-0 (Cuevas intentó un taco en ataque y gestó una contra que terminó en el gol de Adam Bareiro) y todo parecía sentenciado.
Poco a poco, aunque tarde, la UC le perdió el respeto a su rival. Ayudó el descuento de Juan Ignacio Díaz y el apoyo de casi 20 mil cruzados que nunca dejaron de creer. Sin embargo, hay noches en que el ímpetu no basta.
Hay noches, sobre todo las de Copa Libertadores, donde también se necesita pensar y jugar. Y ahí los dueños de casa no estuvieron finos. Fernando Zuqui no entró en onda, Matías Palavecino algo más, pero igual muy poco ante un equipo que maneja a la perfección el libreto internacional y que resistió con dos zagueros centrales (Di Llolo y Ayrton Costa) que despejaron todo por arriba y por abajo.
¿Debió la UC perder mucho antes el respeto futbolístico? Sí, debió. Quizás el resultado no cambiaba, pero las sensaciones hubiesen sido distintas. “Lamentamos no poder sumar, pero hay que seguir y tener un buen descanso ahora, pensar en el torneo local, hay que sumar puntos también”, declaró Zampedri.
“Es una competencia muy difícil. Tratamos de buscar un equipo combativo porque íbamos a enfrentar jugadores de circulación rápida, pero no resultó. Después fuimos a buscar, pero no tuvimos claridad y generamos poco”, lamentó Garnero.
Raúl Neira
es redactor de Deportes El Mercurio y especializado en fútbol. Con más de 25 años de carrera, cubrió la Copa Confederaciones de Rusia 2017, la Copa América de Chile 2015, copas Libertadores, sorteos y partidos clasificatorios a la Copa del Mundo.







