Santiago de Chile.   Dom 22-03-2026
18:14

Vergüenza

Lo ocurrido con el árbitro Héctor Jona en el partido entre SM de Arica y Santiago Wanderers fue una afrenta a la libertad de expresión y un hecho escandaloso que no provocó alarma en la transmisión de TNT Sports, porque entre sus obligaciones no está el periodismo y sus enseñanzas.
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Antonio Martínez22 de marzo, 2026
Ocurrió el lunes 16 por la tarde en el estadio Carlos Dittborn, cuando el equipo local, San Marcos de Arica, enfrentó a Santiago Wanderers en lo que fue un empate a 0.

El periodista en cancha, en el entretiempo, entrevistó rápido y a la carrera a Iván Sandrock, entrenador de los locales: “Dos faltas echan a perder el espectáculo. Todos los técnicos, todos los dirigentes están hablando del VAR. Creo que es momento de que se pongan serios y revisen bien el espectáculo que están dando los árbitros porque lo están echando a perder. Es demasiado”.

La protesta en concreto era por dos faltas que fueron sendas amarillas a Héctor Maidana, jugador de San Marcos, que significaron su expulsión. Si hubiera existido el VAR ambas tarjetas seguirían exactamente donde mismo, porque el árbitro Héctor Jona hizo lo justo, era lo que correspondía y aplicó el reglamento.


Otro reglamento, ahora desconocido, es el que Jona le aplicó Iván Sandrock, lo hizo un poco antes de reanudar el segundo tiempo y cuando el director técnico regresó a la cancha le mostró tarjeta roja y lo expulsó.

Entre las declaraciones y el regreso pasaron los quince minutos, no existió ningún otro hecho ni tampoco contactos entre medio.


¿Cuál fue el procedimiento que siguió el árbitro y qué normas tuvo a la vista para la expulsión? Llegó al camarín, se enteró de lo que dijo Sandrock en la televisión y decidió mostrarle tarjeta roja. ¿Lo habrán apoyado los otros tres colegas: Ignacio Cerda, Rodolfo Vera y Gastón Philippe? ¿Hubo deliberación entre los profesionales?¿En que se ampararon para castigar a un entrenador por decir lo que piensa y siente? En las declaraciones de Sandrock ni remotamente hay ofensa alguna, solo juicio y opinión.

El martes 17, también por la tarde, la primera sala del Tribunal de Disciplina analizó el caso, Sandrock fue absuelto y no le cayó ni una sola fecha de castigo. Era lo que correspondía y el fallo fue inmediato, porque el abuso de autoridad y la injusticia eran manifiestas.

Una afrenta a la libertad de expresión y un hecho escandaloso que no provocó alarma en la transmisión de TNT Sports, porque entre sus obligaciones no está el periodismo y sus enseñanzas.


Cuatro árbitros se conjuran, así de simple, seguramente hartos de las críticas y de que les sumen errores partido tras partido, y deciden sacar de sus mangas fundamentos inexplicables, normas inexistentes y razones impresentables.


Sin amparo legal y en absoluto en pro de la justicia, solo porque sí, para una tarjeta roja que nace de la rabia y el autoritarismo arbitral.


Una vergüenza.
Antonio Martínez

es periodista y crítico de cine; fue editor de Cultura de “La Época”, jefe de redacción de “Hoy” y director editorial de Alfaguara. Fue corresponsal, desde España, de “Estadio”, y columnista de “Don Balón”. Autor de “Soy de Everton, y de Viña del Mar” (2016), y junto a Ascanio Cavallo, de “Cien años claves del Cine” (1995) y “Chile en el cine” (2012).

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