Gustavo Lema, DT de Audax Italiano: “La gestión humana marca el diferencial, pero si al jugador no le das soluciones estratégicas, te saca la ficha”
El argentino fue asistente de Antonio Mohamed casi por 800 partidos (“ahí están mis horas de vuelo”) y a los 55 años decidió despegarse. “Todas las ideas son buenas, el tema es que después se enfrentan”, medita. “Mi liderazgo es de servicio para mejorar al jugador”, advierte. El impacto de los cinco cambios y el proceso para ser entrenador de un exarquero que renegaba del oficio.
—¿Por qué arquero?
“En el primer equipo de amigos, con 6 o 7 años, jugaban todos bien y de los que jugaban mal el que menos miedo tenía iba al arco, ahí me tocó, me gustó y destaqué. A los 12 años me sumé a Ferro, en los tiempos de (Carlos Timoteo) Griguol, donde había una cultura de contracción al trabajo, eso me marcó. Mi referencia era el ‘Pato’ Fillol, también el ‘Loco’ Gatti, ya más grande me gustó el belga Jean-Marie Pfaff, que mezclaba ambos estilos. De esa generación llegaron a Primera Alejandro Mancuso y Germán Burgos, entre otros. Mi papá (Luis) había sido futbolista profesional en los 40, jugaba de ‘9’”.
Gustavo Lema (57), técnico de Audax Italiano, es un conversador activo, que recién a los 55 años decidió embarcarse como primer entrenador después de recorrer el mundo junto a Antonio Mohamed. “Mi relación con el ‘Turco’ es extra cancha, de juventud, cuando yo estaba al final de mi carrera él me llama para trabajar con él, pero yo no estaba convencido de hacer el curso (de DT), yo era algo molestoso con los entrenadores, de preguntar mucho, tenía la fantasía que si hacía el curso me iba a meter en cosas incómodas, dudé en iniciar, pero después tuve profesores, sobre todo los que no tenían que ver cn el fútbol, que me despertaron el deseo de aprendizaje, me acuerdo que había hasta un cirujano plástico en el curso. Mohamed tomó Huracán en 2005, pero llevaba 12 años en México y como yo había jugado mucho en el Ascenso me suma por el conocimiento de la categoría y por la amistad”, reseña.
El mercado mexicano, con títulos en tres equipos, argentino (ascenso con Huracán y Copa Sudamericana con Independiente), brasileño y Celta de Vigo en España decoran una bitácora de casi 20 años. “No tengo el número exacto, pero fueron casi 800 partidos, ahí esta mi gran tesoro o vivencia, valoro mucho las horas de vuelo, la toma de decisiones en décimas de segundos te enriquece”, admite.
—Casi siempre el DT toma decisiones y el ayudante recompone relaciones con el jugador, ¿es así?
“No sé, el ‘Turco’ siempre tuvo esa cercanía con el jugador y en los primeros años era un poco al revés, yo ponía los límites, pero era una dinámica del staff con la que nos fue muy bien. También hay una cuestión generacional, arrancamos dirigiendo con tipos de casi nuestra misma edad y a veces la brecha de años genera una distancia, que es fundamental acortar”.
—¿El futbolista joven es muy disperso?
“No es una cuestión del futbolista únicamente, es un rasgo de la sociedad, es lo mismo que uno hace en la casa para conectar con tu hijo, pero la clave es ser genuino, sincero, que va más allá de lo generacional. Con el que juega está todo bien, el tema es el que no juega, uno lo pasó, la visión del jugador es unipersonal y uno está pensado en el conjunto. Hoy es muy evidente con el tema de los cinco cambios, los que inician y finalizan. A un jugador le puedes decir que es fundamental ingresando con el partido en marcha, pero él te va a decir ‘ok, pero a mí déjame iniciar’. Uno toma decisiones y lo fundamental es ser auténtico porque si impostas cuestiones de relación se te cae la careta enseguida. ¿El que no juega? Siempre les digo, el liderazgo que uno ejerce es de servicio, estoy para que los jugadores sean mejores porque si ellos son mejores me irá mejor a mí. Para ello hay que darles atención a todos, si el suplente baja y se desanima, el titular va a estar más cómodo y eso baja el rendimiento del equipo, también creo en el feedback, escuchar al jugar, saber qué le está faltando”.
—¿Decidir ser primer entrenador a los 55 fue salir de la zona de confort?
“Por ahí no está bien que lo diga, pero en mi caso fue 100% así, el seguir al lado de ‘Tony’ me aseguraba en lo laboral, tardé en tomar esta decisión por cómo funcionaba el cuerpo técnico, me daba muchas libertades, en cuanto a vocación estaba cubierto, me sentía un entrenador pleno. En el momento que tomo la decisión fue por respetar un sentimiento de mantenerme activo: íbamos a dejar Pumas y yo sentía que estaba con energía para trabajar en otro lado. Mohamed me decía ‘estás loco, vamos a descansar a la playa y luego volvemos’. Pero sentí que debía ser fiel a lo que pensaba. Pocas horas después él mismo me dice de la propuesta de Pumas, me dice ‘¿dónde quieres empezar?’ y me empezó a nombrar los equipos de ascenso en que yo había jugado, me decía ‘quédate en Pumas, te quieren los jugadores, los dirigentes, el equipo está casi armado’, y me convenció”.
—¿Qué tipo de entrenador es usted?
“Como ideal busco un juego propositivo, pero siempre tengo en cuenta a los futbolistas porque el juego es de ellos. Las ideas son todas buenas, el tema es que después dos se enfrentan en la cancha. Me gusta el juego asociado, pero también aprovechar los momentos para ser directos, el fútbol es con dos arcos, hay que hacer bien todas las fases del juego y una de ellas es defender bien también”.
—Usted dice que todas las ideas son buenas, pero nadie habla de defender, reagruparse y jugar directo, ¿eso tiene mala prensa?
“Me tocó mucho vivir esta dicotomía de ganar (como sea) o el espectáculo. En las inferiores de River me tocó el fútbol desde la idea de Menotti, pero después en Lanús tuve a Miguel Ángel Russo, en Douglas Haig tuve a (Juan) Echecopar, que había sido parte del equipo de (Osvaldo) Zubeldía con Bilardo, pero ese Lanús jugaba extraordinario, me parecen que eran más carteles que realidad. En ese tiempo mucho ponían excusas y elegían el 4-4-2, pero después al fútbol le pasó lo de Guardiola y cambió todo. Hoy la gran mayoría busca jugar, al ‘Turco’ en una época se lo tomaba como defensivo y nunca planteó un partido para no ganarlo, incluso al Liverpool de Klopp en el Mundial de Clubes lo salió a buscar. Por lo de Guardiola me tocó tener mucha cercanía con La Volpe en México, al que ‘Pep’ buscó en su formación, en una época todos los técnicos mexicanos jugaban y eran más lavopistas que La Volpe. Empezó esa construcción desde el arco propio, que era del fútbol sala, con el central dándosela al arquero con el rival a tres metros”.
—¿Qué porcentaje de la tarea de un DT se divide entre gestión humana y táctica pura?
“Hay que ser muy fino con eso, es importantísmo, la gestión humana marca el diferencial, pero si al jugador no le das soluciones estratégicas, te saca la ficha; puedes ser un padre para el jugador, pero si no le resuelves dudas y no demuestras conocimiento, no sirve. Eso es tan notorio como mentirles o no ser auténticos”.
Lema dice que siempre le fue bien dirigiendo chilenos: “(Héctor) Mancilla, Sebastián Vegas, a (Eduardo) Vargas lo disfruté en Brasil y lo padecí en Tigres. Y en Jujuy fui compañero de (Roberto) Cartes, un jugadorazo impresionante”, acota.
—¿Un top 5 de los mejores jugadores que dirigió?
“Iago Aspas, Hulk —lo del grandote es terrible, un superdotado—, al ‘Bichi’ Fuertes lo tuvimos grande y dudábamos si iba a llegar al fin de semana, pero jugaba, se ponía la capa y era el súper héroe; Daniel Osvaldo, que llegó a la selección italiana, a (Joaquín) Larrivey lo tuvimos con 19 años en el ascenso con Huracán y sigue vigente”.
—Perdieron a ‘Leo’ Valencia, que aportó 20 goles y 12 asistencias el 2025, ¿cómo reemplazarlo?
“No es reemplazable un jugador como ‘Leo’ en el hombre por hombre, la idea es remplazarlo en funcionamiento y aportar desde varios lados para llegar a esa cantidad de goles. Audax hizo muchos goles el año pasado, pero también le anotaron demasiados, eso queremos corregir, achicar los goles en contra. ¿El objetivo de superar los 52 puntos? Hablamos de la mejora diaria, por ejemplo no recibir tantos goles, hay que apuntar primero a cuestiones tangibles, el equipo cerró una gran campaña, un quinto puesto y entrando a copas, pienso que la forma de volver a llegar ahí es a través de esos objetivos intermedios primero”.
Claudio Herrera De La Fuente
es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.







