Santiago de Chile.   Mié 07-01-2026
14:16

El compromiso

Hablar de “amor a la camiseta” en la actualidad parece ser una romántica y extemporánea utopía, pero todavía quedan casos en que los colores se transforman en un nexo que se sostiene en el tiempo.
PRENSA U. DE CHILE
Sergio Gilbert05 de enero, 2026
Si hay algo que en el fútbol ultraprofesional de hoy aún no se ha perdido del todo, es el lazo fraterno y emocional de los ídolos con los hinchas. Un tesoro demasiado valioso.

Hablar de “amor a la camiseta” en la actualidad parece ser una romántica y extemporánea utopía, pero todavía quedan casos en que los colores se transforman en un nexo que se sostiene en el tiempo.

Por eso el retorno de una figura alabada y querida al club donde se generó esa conexión, siempre será una buena noticia para los seguidores. Aunque el regreso se produzca en los últimos años de la carrera y las expectativas sean limitadas.

Se trata de una vinculación que se explica por el cariño mutuo e incondicional.

En el largo mercado de pases chileno, el retorno de Eduardo Vargas a Universidad de Chile tiene todos esos componentes emocionales.

Más allá de cualquier evaluación técnica sobre la necesidad que tiene la U de contar con un delantero de las características de Vargas, lo que seguramente más le importa al club y al nuevo cuerpo técnico azul es revivir esa relación para que incida en el espíritu de la escuadra, entendiendo que eso también debería influir positivamente en su rendimiento.

Ahora bien, es insuficiente pensar que solo por eso se justifica la vuelta a casa del hijo pródigo. Eso lo deben saber todos los involucrados, incluido el propio Eduardo Vargas. Y también aquellos hinchas que lo aplaudirán a rabiar por el simple hecho de ingresar a la cancha.

A "Edu", como jugador de la U 2026, no hay que ponerle metas ilógicas, vallas imposibles de saltar o retos incumplibles que terminarán cuestionando su presencia en el equipo.

No se trata de exigir que Vargas sea el de 2011. Pero sí el Vargas actual. Ese que quizás no haga tantos goles como antaño, pero sí relevantes como los del semestre pasado en Audax Italiano, en que le convirtió a la propia U y a Colo Colo.

Que sea un líder del grupo, no solo a la hora de pelear por lo premios, también cuando haya que remecer a los compañeros en situaciones de estrés competitivo.

A Vargas no hay que ponerle cuotas, plazos ni minutos en la cancha para “justificar” su regreso. Pero sí esperar que sea un ejemplo de profesionalismo, un farol para los más jóvenes, un aliado del entrenador, aunque sea mirando los partidos junto a él en la banca.

No es una obligación que las grandes figuras, los ídolos, retornen a los clubes donde se formaron o vivieron sus mejores años. Hay que tener algunos méritos y cierto nivel como los galones que tiene Eduardo Vargas.

Igualmente, y por más que la vuelta se concretara por el estímulo del cariño y del respeto mutuo, Vargas debe justificar en la cancha.

Ese debe ser el compromiso.


Sergio Gilbert

es periodista titulado en la UC, especializado en fútbol. Profesor universitario y redactor en El Mercurio. En Twitter: @segj66

Relacionadas
A fondo con...