Santiago de Chile.   Vie 01-05-2026
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Adiós a Manuel “Colo Colo” Muñoz, velocidad y fervor en tiempos de expansión del fútbol

A los 94 años falleció el mundialista de 1950, hijo ilustre de su natal Tocopilla y de Arica. Un cáncer gástrico apagó a un jugador de época, que le robó el apodo al equipo más popular del país y el único capaz de disputarle la idolatría a Caszely. El “Expreso” dejó huella por estilo —carrera sin frenos y juego directo— e identificación con generaciones enteras.
Foto: El Mercurio.
Claudio Herrera de la Fuente17 de diciembre, 2022
Nunca se quejaba. “Lo único que me duele a veces son las rodillas, por las patadas que me pegaban”, decía desde Arica al teléfono Manuel Jesús Muñoz Muñoz (1928-2022) cada vez que lo requerían, siempre cuidado con delicadeza por su hija Jacqueline. Ayer dijo adiós un futbolista de época, que traspasó generaciones con un apodo de envergadura: “Colo Colo”, ni más ni menos.

“Ya está descansando, estuvo internado desde el 23 de noviembre al 3 de diciembre, el cáncer gástrico ya lo tenía muy mal. Lo dejamos hermoso, con una camiseta de la selección nacional. Mañana (hoy) estará en el Catedral de Arica y el lunes lo llevaremos al Parque del Sendero en Lluta. Se le cuidó con todo el cariño posible hasta el final, ahora estará junto a su viejita, que partió en marzo de 2021”, cuentan en su entorno directo, compuesto por cinco hijos y cuatro nietos.


“Muñoz es de los más grandes ídolos de la historia de Colo Colo, a juicio de varios, por ejemplo Sergio Ramírez Banda, él era el único que podía discutir el nivel de idolatría que genera Carlos Caszely, sobre todo por el nivel de identificación con la gente. De origen provinciano, se transformó en ídolo del equipo más popular de Chile, fue titular por 10 años seguidos (1949-1958), titular en la selección, fue inmortalizado con el apodo ‘Colo Colo’, eso ya dice mucho. Es un símbolo de la época heroica, cuando el fútbol se vuelve el deporte más popular del país, surgen revistas de fútbol fuertes, aparece un cómic como Barrabases, la época de oro de la radio, ahí surgen los grandes ídolos: Leonel en la U, el ‘Sapo’ Livingstone se consolida en la UC y en ese grupo selecto está Muñoz. Otro dato: Hay un albúm de fútbol en 1951 y la lámina clave era Muñoz, porque sin duda iba a ser la figurita más buscada de la época”, contextualiza el historiador Sebastián Salinas.

Julio Salviat, coautor del libro “De David a Chamaco”, enseña: “Se acaba de inaugurar una estatua a Caszely, también hay una de “Chamaco” Valdés y se preguntaba quién más merecería ese homenaje y de inmediato pensé en Muñoz. Qué más esencia que su apodo. Pudo ser opacado por Jorge Robledo, pero su estampa era reconocible: muchísima velocidad, le decían ‘Expreso de Tocopilla’, fuerza, remate y esquivaba bien, era completo. No le tenía miedo a nada. Su gol más memorable por la selección fue en los Panamericanos del 52 cuando Chile le empata 2-2 a Uruguay, que venía de ser campeón del mundo, ahí Muñoz quedó en la memoria de todos”.

Manuel Muñoz arremete y los rivales sufren. Con la selección fue subcampeón en los sudamericanos de 1955 y 1956. Foto: El Mercurio.

“La emoción más grande fue el gol que le anoté de volea con la zurda a Uruguay, a Roque Máspoli en el Estadio Nacional. Le pegué como siempre me decía el gringo (Francisco) Platko, a la izquierda del arquero”, recordó hace meses el tocopillano, 26 partidos en la Roja, ocho goles y último sobreviviente del Mundial 1950.

Muñoz, que sí tuvo una estatua en su honor en Tocopilla, tenía estilo propio. “Algunos le encontraban cosas de Alfredo Di Stéfano y le decían la ‘Saeta Negra’. Era velocidad y fortaleza física, no tan habilidoso como René Meléndez o ‘Cuá-Cuá’ Hormazábal, muy directo e individualista en su juego. Bernardo Bello decía que en esa época el puntero izquierdo se entendía con el '10', pero ‘no me llegaba un pase’, y era porque ‘Colo Colo’ Muñoz iba directo al arco y buscaba el gol. Por eso lo quería la gente”, agrega Salinas.

“El ‘Negro’ era una luz, su velocidad era impresionante”, la descripción pertenece a Sergio Livingstone, que cobijó al nortino durante la expedición mundialista de 1950.

Claudio Herrera De La Fuente

es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.

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