El particular perfil de Jaime García, el garante de un estilo que ubica a Ñublense al tope
Ascendió al club chillanejo desde Primera B, lo tiene en la Copa Sudamericana y encumbrado de líder en el torneo nacional. Ducho en dominar futbolistas díscolos e intuitivo para armar equipos tan indescifrables como armónicos. Ayudante anónimo por años, irrumpe con libro propio, campechano y enemigo del egocentrismo. El “Búfalo” no es la copia de nadie.
“Frente a la adversidad siempre sigo luchando”, escribió en su primer tweet allá por marzo de 2017, cuando debutó en la red del pajarito azul. A los cuatro meses su cuenta dejó de tener actividad. Es que la vida de Jaime García Arévalo (44 años) está en otro lado, en un vestuario, en los afectos reales, en el trato de piel. En la cancha, en definitiva.
Ñublense, el mismo equipo al que ascendió y luego puso en la órbita de la Copa Sudamericana, tiene en vitrina a García, un técnico hecho a pulso. “Al ‘Flaco’, porque Jaime era delgado, lo tuve como jugador en Melipilla, incluso cuando ascendimos (2006) él hizo un gol, algo que era raro. Después que voy a Palestino lo meto en las escuelas de fútbol del club y ya después se transforma en mi ayudante: San Antonio, Coquimbo, La Serena (…) Cuando voy a la U en 2016 nos separamos, no pude ir con mi cuerpo técnico y hasta el día de hoy me arrepiento. Él tenía muy buena llegada con jugadores, sobre todo los jóvenes, hacía buenos trabajos defensivos, muy intuitivo; hace mucho tiempo que no hablo con él, pero es gratificante su evolución”, evoca Luis Musrri, gestor de los inicios del “Búfalo”, como se le conoce a García.
Cuando voy a la U en 2016 nos separamos (con García), no pude ir con mi cuerpo técnico y hasta el día de hoy me arrepiento. Él tenía muy buena llegada con jugadores, sobre todo los jóvenes, hacía buenos trabajos defensivos, muy intuitivoLuis Musrrientrenador
“Me encanta como juega Ñublense, cuando ataca tiene un desorden organizado, porque dentro de esa movilidad no se superponen futbolistas en un mismo espacio. Le añade velocidad con el balón, jugadores atrevidos, un equipo insolente. Uno se queda con la irreverencia, pero le convierten poco, sé que García trabaja muy bien la línea de cuatro, él era central y sabe de eso. Su liderazgo tiene que ver con que a futbolistas que no vienen de campañas importantes les incrementa el rendimiento, la lista es larga: Mathías Pinto, ‘Nico’ Guerra, Alexander Aravena que no tenía minutos en la UC, ‘Pato’ Rubio, Manuel Rivera jugaba en Barnechea y mira lo que es ahora; ahí está su plus”, apostilla el analista Cristian Basaure.

Ñublense es líder del torneo y uno de los dos invictos del certamen junto a Palestino. Foto: Photosport.
“Uno ve su trayectoria y es evidente que Jaime tiene gran manejo de camarín, se nota que domina aristas psicológicas, porque toma jugadores desechados y después los potencia. Cuando ascendió tenía a (David) Escalante, al ‘Buncho’ (Óscar) Ortega, (Mario) Briceño, todos especiales (…) Él una vez dijo ‘yo estaba más loco que todos ellos’ y logró armonía. Y lo mejor que tiene es ese instinto para intervenir en los partidos, ya sea modificando la estrategia con los mismos jugadores o metiendo un cambio”, aprecia Mauricio Pozo.
García, oriundo de Cartagena, es por sobre todo espontáneo. Hace un par de años se viralizó un fragmento de su charla técnica. “Péguense la cachá”, increpó a sus dirigidos. La frase luego sería utilizada como herramienta de marketing en una campaña para captar socios al club chillanejo. “Es mi forma de ser, si uno es sociable te tratan de ‘pichanga’ y si no saludas a nadie, eres agrandado. Siempre miro para atrás para no olvidar cómo empecé, el fútbol te pone egocéntrico, muchos quieren que al del lado le vaya mal. ¿Mi mensaje? Sin tanto rodeo, no lo enredo, cada uno tiene su librito”, dijo en estas páginas.
Si uno es sociable te tratan de ‘pichanga’ y si no saludas a nadie, eres agrandado. Siempre miro para atrás para no olvidar cómo empecé, el fútbol te pone egocéntricoJaime Garcíaa El Mercurio en 2020
“A Jaime no se lo come el personaje, es como se ve. Tiene muchas habilidades blandas, muy empático. Mucho de escuchar, no se cree dueño de la verdad. Buen líder, sabe llevar al grupo y entiende los momentos de los jugadores, eso es fundamental”, dicen desde la interna del puntero del torneo.
Otro cercano al coach entrega más referencias: “Jaime tiene claras sus limitaciones y sabe que tiene que ir curtiéndose, porque para dar el salto de calidad también hay que trabajar el marketing personal, pero sin variar su esencia. Tiene credibilidad ante el jugador, porque en la interna es igual, nunca los expone, y eso el futbolista lo valora, es consecuente. Es muy proequipo”.
La labor de García excede a la cancha. Se ha involucrado en acciones sociales que retratan un cable a tierra permanente. “Hace pocos días estuvo una actividad solidaria para los afectados por incendios forestales, antes apadrinó a Coanil en el sector Los Naranjos, fue impulsor del fútbol para niños Down, más otras tantas labores que hace de forma anónima. En su momento ayudó de su bolsillo a gente que lavaba la ropa en el complejo Quilamapu, tiene un compromiso social muy profundo”, cuentan en Chillán.
A nivel metodológico, el modelo de juego de Ñublense tiene una matriz atlética robusta. “Somos de hacer una buena base aeróbica de altos volúmenes en período preparatorio. Por ejemplo, una semana progresiva en relación a la cantidad de kilómetros recorridos va desde los 5 a 6 kilómetros los primeros días llegando a 11 o 12 por jornada. Se calcula la VAM (velocidad aeróbica máxima) y de ahí se agrupan y mezclan los jugadores. Los ejercicios técnicos y tácticos son siempre intensos; para nosotros no es dar un pase en un enlace y cambiar de posición con otro compañero al trote, eso no sirve, debe ser al máximo aunque sean 15 o tres metros, todo intenso. Mucho trabajo de fuerza”, enseña el preparador físico Claudio Muñoz.
A Gustavo Quinteros, después de ganar el Superclásico, le preguntaron qué club animaría el torneo. “Ñublense es un equipo que juega bien, te ataca y te presiona”, sorprendió el santafesino en ESPN.
Ñublense ya es reconocible. El responsable es instinto puro.
Claudio Herrera De La Fuente
es redactor de Deportes El Mercurio, especializado en fútbol y en atletismo de fondo, especialmente en maratón y pruebas de ultradistancia, con más de 20 años de experiencia en periodismo escrito.







